Me metí a la casa porque me sentía muy triste, Tom venía detrás mío, dejaba mi bolsa en la barra de la cocina, y me agarraba la cabeza con mis manos.
- Tom... no quiero ser grosera contigo, pero... quiero estar sola... - Él asintió pero no estaba convencido.
- Esta bien pero... puedo quedarme aquí en el sofá la verdad no te quiero dejar sola, no quiero... - Tom se me acercaba a mí, me trataba de abrazar, lo miraba a los ojos y lo abracé, sentía sus manos en mi cabello sobándome suavemente la espalda y la mejilla, sentía un beso por parte de él en mi cabeza.
- Vamos que es tarde - Dijo él y ambos caminamos a la cama, me quité el abrigo lo dejaba en mi sillón que estaba a lado de mi cama, la luz tenue se veía en mi habitación por la lámpara, me recosté en la cama y seguí llorando, sentía como Tom me arropaba con las cobijas de la mi cama, me acariciaba el cabello, no quería irse.
- Solo veme ahora como un amigo que te sostiene de la mano, que no te quiere dejar sola - Dijo él y me empezaba a dormir sin darme cuenta que Tom estaba abrazándome, ambos nos habíamos quedado dormidos.
En la mañana siguiente Tom me había sorprendido con un desayuno en la cama, sabía que sus intenciones era hacerme feliz o lo estaba consiguiendo pero seguía estando triste lo de Chris no lo iba a olvidar como si nada.
- Se supone que era mi cumpleaños - Dije con mucha tristeza y desilusión, suspiré mientras me recargaba en la cama.
- Haremos hoy tu cumpleaños, no pasa nada preciosa - Miré a Tom con pocos ánimos él estaba sentado en la esquina de la cama, me frotaba mi cara con mis manos sentía mis párpados hinchados de tanto llorar.
Desayuné lo que Tom me había hecho pero no tenía nada de ganas, me paré de la cama y decidí que en todo el día trataría de no ponerme más mal de lo que estaba, me bañé y me puse un vestido blanco, era muy lindo, pegado al cuerpo con mi tacones cafés.
- Estoy lista - Dije y Tom me miraba de arriba abajo él se encontraba en la sala me estaba esperando, él no se cansaba de apreciarme.
Todo el día quiso hacerme feliz lo conseguía con sus chistes aveces se daba las conversaciones que me ponían algo incómoda y era darle una segunda oportunidad, le decía que no me incomodara con eso ahora que había terminado con Chris y que me dolía demasiado, respetó mi tiempo, así fueron los días, las semanas y los meses, no sabía nada de Chris, seguía bailando en el club y Tom era siempre mi espectador, le había dado al fin una oportunidad, había dudado en dársela pero él siempre me hacía compañía, quería que él me olvidara de Chris pero todavía no podía hacerlo, Tom no le importaba, quería una oportunidad conmigo y se la di, en todos estos días Tom había sido mi apoyo, mi consuelo, unos brazos en qué refugiarme, salía a bailar con una lencería de color negro, jugaba con mi tirante del brasier este quedaba a la mitad de mi hombro, jugaba con mis senos, me los tocaba mientras mordía mis labios, los hombres me chiflaban me decían de todos los piropos, tenía una tanga del mismo color, hacia lo que quería en la tarima bailaba junto al tubo y sabía como para enloquecer a los hombres, para que les gustara, al fin y al cabo era mi trabajo.
Salí de la tarima y llegué a mi camerino, todo este estaba repleto de flores hace días que Tom lo había arreglado así y a mí me gustaban pero recordé cuando Chris siempre me llevaba flores, lo recordaba como un bonito momento, hace meses que no sabía de él, pensaba que estaba cumpliendo su deber como padre a lado de su esposa, no le había dado cuenta que una lágrima caía de mi mejilla, me la limpié y Tom había llegado al camerino, me sorprendí por un momento.
- Hola preciosa, lo hiciste muy bien - Él me dijo mientras se acercaba a mí cerrando la puerta me agarraba de la cintura y yo lo miraba a los ojos mientras sonreía.
- Sí, me di cuenta que te gustó mucho - Dije y él se acercaba a mi rostro para darme un beso en la mejilla yo suspiré por un momento lo volteé a ver de nuevo y lo besé, su mano subía por mi espalda hasta llegar a mi nuca, él tenía control conmigo me pegaba hacía él, nuestras lenguas jugaban en un apasionado beso que duró minutos, sentía sus manos en mi espalda baja, en mi cintura, ambos jadeamos y yo me separé de él limpiando la orilla de mis labios que estaban húmedos.
- No sabes las ganas que tengo de hacerlo - Me decía susurrando mientras yo trataba de reponer mi respiración, él puso sus manos de lado a lado de mí, estaba pegada al escritorio que estaba atrás de nosotros, estábamos muy pegados del uno al otro y yo estaba casi desnuda era una tentación para este hombre que con sus ganas inmensas que tenía con la mirada me desvestía ya completa.
Había entrado mi estilista y Tom se alejó de mí un poco reponiéndose de su respiración.
- Lo siento, interrumpo? - Yo miré a Tom un poco nerviosa y después a mi estilista.
- No, está bien - La mujer se nos quedaba viendo algo extrañada y Tom salió de mi camerino.
- ¿Que pasó? - Me preguntó ella y yo no sabía qué decirle yo seguía nerviosa.
- No lo sé... creo que... - Recordé lo que había dicho, Tom era muy guapo cualquier mujer se caería a sus pies como yo lo hice hace un tiempo pero no me sacaba a Chris de la cabeza.
- Creo que deberías de tomarte una oportunidad con él, Chris está en el pasado, está casado, tiene está esperando a su bebé - Le explicaba que yo ya me estaba dando una oportunidad con Tom pero era difícil de llevar la situación cuando sentía nada mas que amor por Chris y él me había lastimado, comenzaba a llorar de nuevo pero rápido me limpié las lágrimas, salí ya arreglada con otro semblante y Tom me esperaba afuera, las chica se les quedaban viendo de forma morbosa y le sonreían pero él se mostraba serio y se acomodaba su saco, cuando salí de mi camerino él se levantó para tomarme de la mano y salir.
- Disculpame por lo que acaba de pasar - Dijo él y yo asentí.
- No hay problema - Dije no se me hacía malo solo que me sentía algo incómoda, no quería forzar mis sentimientos.
Tom me había llevado a mi casa él quería pasar más tiempo conmigo, pensaba que me arrepentiría por darle una oportunidad a Tom, pero él a sido tan lindo y atento conmigo, pero aún me sentía atrapada por sentir algo por Chris y Tom, y me preguntaba si eso era posible, era posible que yo sintiera esto?, me preguntaba, aunque no supiera nada de Chris durante meses, me partía el corazón.
Pero Tom por otro lado me sentía un poco enojada cuando en el bar mientas bailaba habían noches que miraba a Tom sentado cerca de la barra y las chicas se le acercaban, me sentía celosa? Negaba con mi cabeza mientras dejaba de pensar en todo eso.
Tom se había quedado conmigo en casa, yo me salía de bañar me secaba mi cabello, no me había dado cuenta que Tom se acercaba a mi recámara, yo salí del baño pero antes había cerrado la puerta, no me había percatado que un poco de mi toalla estaba tomado por la puerta, caminé y rápido se me había caído la toalla que cubría todo.
Tom me miró casi boquiabierto me observaba de arriba abajo, miró mis piernas descubiertas mi vientre y mis pechos húmedos por el agua y él sonrió.
- Son preciosas - Dijo y yo me agaché por la toalla que estaba en el piso.
- Que vergüenza, disculpame - Me tapé pero él se acercaba a mí.
- ¿De qué te tengo que disculpar? Estas preciosa de pies a cabeza, ¿Como es que fui tan ciego? - Se acercaba para besarme y agarrarme en sus brazos se empezaba a quitar el saco y después la camisa, miré su cuerpo tan fuerte, su pecho y su abdomen que hacía que me acalorara, me tomó de nuevo en brazos para esta vez quitarme la toalla y dejarla en el piso, mis manos sentían los brazos de Tom subían hasta su cuello y su cabello, lo tomaba entre mis dedos, sentía como me agarraba de la cintura y me ponía cuidadosamente en la cama, él se bajaba los pantalones a continuación de su bóxer, seguia su mirada y él miraba mis pechos mi vientre plano y hasta final mi vagina que aun estaba húmeda porque me había bañado, agarró de mis piernas para abrirlas para él y besarme mi vagina y hacer todo lo que quisiera con ella, yo jadeaba, me empezaba a sentir excitada, tal vez no amaba a Tom como a Chris pero Tom fue un amor para mí que llegó a mi vida para cambiarme mis pensamientos, Tom era igual de masculino que Chris, Tom era muy guapo y cualquier chica se rendiría a sus pies, hasta yo.
Hizo que me viniera haciendo que mi vagina quedara mojada y lubricada para él, se excitaba más viéndome así, empezábamos a hacerlo, yo me quedaba en la orilla de la cama dándole mi vagina para que pudiera penetrarme mientras él me agarraba de la nuca para poder jalarme hacia él, mis piernas estaban abiertas y sentía su enorme erección como entraba, al principio ponía mis manos en su abdomen para que no dejara caer su cuerpo al mío tan fuerte y que no me doliera hizo leves movimientos para que disfrutaba y después me lo empezaba a hacer rápido y como una bestia que no me dejaba respirar, trataba de pararlo muchas veces pero él estaba tan excitado, me tocaba los pechos, me los besaba, llevaba su mano a mi cuello y después a mi nuca para jalarme a él y besarlo mientras me penetraba, hizo que tuviera un orgasmo fruncía el ceño mientras abría mi boca y dejaba salir mis gemidos él me miraba y le gustaba lo que veía, cerraba mis paredes, mi vagina se contraía y él no podía más.
- Me quiero venir, preciosa - Me dijo y mientras yo terminaba de sentir el orgasmo él sacó su pene y empezaba a estimularse, él hizo un gruñido cuando se había venido, todo su esperma estaba en mi vientre, ambos sonreíamos, él me agarró la nuca con ambas manos, su propia erección la había metido en mi vagina mientras yo gemía un poco, empezaba de nuevo, me penetraba una y otra vez y cada ves más fuerte yo gemía, y me besaba en medio de gemidos y jadeos, sentía sus besos en mi boca, en mi cuello, en mis pechos, quería sentirme quería pegar mi olor al suyo, nos metimos a la cama él se puso arriba de mí estábamos en medio de la cama seguíamos haciéndolo mientras besaba todo mi cuerpo, mis manos se entrelazaban con las de él, me besaba con locura, sentía su perfume sus fuertes brazos aun lado de mí, mi mirada cambió a la ventana porque me daba la impresión de que alguien nos estaba observando, pero no había visto nada.
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Chris Evans - One Shots
RomanceSumérgete en estas pequeñas historias que te ayudarán a imaginar una vida maravillosa con el hombre perfecto.
