Capitulo 70

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-BF

Acepto quedarme en casa de Jared por tres razones:
1.- Irme a casa y estar sola me parece triste.
2.- Me encanta la compañía de Jared.
3.- Realmente no tengo ganas de irme a alguna parte sin él.

Es más que evidente que ya perdoné a Jared porque hace días escuché la frase "pasado pisado, lo bueno guardado, lo malo aplastado. Presente de frente y futuro sin apuro", creo que lo escuché en alguna película mexicana. Y me pareció tan ad hoc que me prometí dejar ir el pasado.

—Perfecto —me sonríe encantador— entonces ¿salimos a comer?
Amo que no puede ocultar su felicidad.
Agradezco a Dios que tengo a una persona que con el simple hecho de quedarme a su lado se pone así de feliz.
—Que te parece si vamos al Market donde conseguimos los Vinilos, vamos por una nieve y nos traemos la cena para comerla aquí.
—Me parece perfecto —pasa su mano por el pelo— Me doy un baño y vamos, ¿si?
—Claro, ve, aquí te espero.
Me da una sonrisa.
—Gracias Bliss —me da un beso en la mejilla y sale corriendo al segundo piso.
Este hombre me encanta, no pensé volver a decirlo, ni ha estar en su vida pero estoy feliz de estar aquí, solo un poco de miedo pasa por mi cabeza pero trato de no volverlo más grande de lo que es.
No pasan ni veinte minutos cuando ya está de vuelta con unos joggers, unos tenis y una playera.
Vamos en su auto y se estaciona cerca de la entrada, este es un mercadito grande, me recuerda a los de México pero más americano, más vintage, más de arte, restaurantes, música.
Pasamos por una nieve antes de ir por la cena, y como estamos en Los Ángeles no es difícil conseguir cosas veganas, es como pedir agua, así de fácil.
Pasamos por un corredor donde hay tres personas tocando bachata y una pareja de abuelitos bailando al compás.
Nos maravillamos viéndolos bailar.
—Vamos a bailar —me ofrece Jared.
Yo rio negando.
—No sé bailar eso.
—Que más da, solo sintamos el ritmo —insiste.
—Eres famoso Jared, iras a internet y te harás viral...
Se ríe.
—Ni que fuera Tom Cruse, vamos, anda —me tiende su mano.
Suspiro pero acepto.
Acaba de comenzar otra canción.
Le doy una sonrisa mientras comenzamos a bailar.
Me pega a él, me gira, me abraza, me baila de espaldas, se mueve; me muevo a su compás, sus brazos, sus caderas. Me encanta sentirlo tan cerquita que solo quiero abrazarlo y besarlo.
Este hombre me está nublando la cabeza.
Deposita un beso en mi cuello y yo ya estoy muriendo lentamente.
—¿Quien te enseñó a bailar? —susurro cuando la canción termina.
—Tomé clases en youtube —dice divertido.
Le sonrío amplio.
Varias personas que nos veían bailar a nosotros y a los abuelitos aplauden.
—Grazie —dice Jared inclinándose para después aplaudir hacia los adultos mayores mientras yo les dejo dinero a los músicos.
Aplaudimos caminando hacia los demás puestos.
—Estuvo muy bueno el baile, ¿no? —pregunta Jared tomándome la mano.
Asiento.
—Hace mucho que no bailaba bachata en público.
Me hace que de una vuelta.
—Eres simplemente espectacular Bliss.
Le doy una sonrisa amplia.
—Tu también lo eres Jared —estrecho su mano para después soltarla lo cual batallo porque el joven se niega pero cuando lo consigo me abrazo a su costado.
Lo veo de reojo, esta sonriendo.
—Oye, necesito comprar unas flores para mi casa, por aquí había una florería, ¿verdad? —le pregunto.
—Sí, si quieres vamos a recoger la comida y antes de irnos pasamos por ellas.
—Si, perfecto.

Pasamos a recoger la comida y por las flores y nos vamos a la casa.
Jared había dicho que prendería una fogata pero nos dio un poco de flojera a parte de que ya teníamos hambre como para todavía llegar haciendo eso, así que decidimos simplemente comer en la terraza con una cerveza y nuestros paquetes de comida.

—Oye, ¿qué tan en serio crees que vaya tu hermano con mi hermana? —le pregunto en un momento donde los dos nos quedamos callados.
—Para mi él va muy en serio, fue a verla, eso ya es demasiado serio, ¿no crees? —me mira curioso.
Dejo mi tenedor en la comida, mi boca se abre de la sorpresa.
—¿Fue a verla? —aplaudo emocionada— wow.
—¿No sabías? —me sonríe— ¿Pues donde crees que andaba?
Niego.
—Pensé que ese "quizá viene a verme" tardaría más en llegar y que le habías pagado para que no viniera hoy.
Suelta una carcajada.
—Pues no —me apunta con su palillo—¿Y tu hermana? ¿Va en serio con Shannon?
—Tiene miedo, pero se que si Shannon va en serio ella también.
Asiente.
—Bliss, prometamos algo —me tiende su mano— prométeme que si lo de nuestros hermanos no funciona, por alguna razón, eso no afectará nuestra relación.
Tomo su mano y asiento.
—Te lo prometo.
Besa los nudillos de mi mano.
—Que conste, yo espero que si funcione y tengan una bonita relación.
Asiento.
—Yo también, pero —ladeo el gesto— ¿no crees que es complicado cuando es a distancia?
Se me queda viendo.
—¿Tu como sentiste las semanas que me iba sin ti?
Ladeo el gesto.
—¿Sinceramente? —asiente así que continuo — cuando estabas lejos obviamente te extrañaba, los fines de semana eran los peores, pero los tomaba para dedicarme a mi, aunque sentía que esa solo era una excusa para tratar de no extrañarte tanto —le sonrío de lado— como sea, lo que se sentía raro era tu regreso, los primeros días se sentían como que teníamos que volver a acoplarnos y recordarnos.
—Quizá a veces yo te la ponía difícil —me mira con el gesto de lado— a veces regresaba cansado, y claro que te extrañaba como no tienes idea, pero no estaba acostumbrado a necesitar a alguien, si el vuelo se retrasaba me estresaba porque yo ya quería volver contigo, pero luego llegaba y llegaba con dolor de cabeza o el trabajo estresándome y a veces se me olvidaba que tú simplemente me esperabas, a la hora que fuera, pero me esperabas siempre.
Sonrió de lado
—Siempre, tengo la mala costumbre de siempre esperarte.
—Les irá bien, sabrán cómo manejarlo.
—Los dos merecen un amor bonito.
Me da una sonrisa, su mirada se fija en mis labios, la mía en los suyos.
Tomo su rostro en mis manos.
—No sé qué de bueno hice en esta vida para merecerte.
Suelto su rostro y me alejo ligeramente.
—Yo siempre le pedí a Dios fuerza para levantarme y seguir, nunca pensé que la fuerza que le pedía vendría en una persona, creo que la vida hizo que nos topáramos por algo.
—Bliss...
—Espera Jared... —lo interrumpo y me pongo de pie.
Voy a la cocina por lo que compré en el mercadito destinado a este momento.
Cuando regreso tiene el rostro escondido entre sus manos.
—Jared... —le hablo para que voltee, lo hace lentamente, sus ojos están acuosos, quiero ir y abrazarlo pero recuerdo a lo que venía— Jared, te quiero en mi vida para siempre —le muestro las flores que compre— ¿quieres ser mi novio?
Me ve pero niega.
—¿No? —lo miro confundida, se que quiere pero mi corazón se encoge al ver su respuesta.
Se levanta de su lugar camina hacia mi, aún está negando.
—Quiero ser tu esposo.
¿QUE?
Las flores abandonan mis manos, mi corazón se detiene y yo no sé como moverme.
Me mira fijamente mientras se arrodilla y cuando lo hace saca de su bolsillo una cajita con un anillo.
—Era verdad que te quería proponer matrimonio antes de separarnos, es verdad que con todos estos meses me di cuenta que no es divertida una vida sin ti y he estado volviéndome loco pensando en que tú no querías ser mi novia mientras que yo ya quería que fueras mi esposa —abre la cajita— ¿quieres ser mi esposa, Bliss Fernanda?
Mi corazón está que se sale de mi pecho.
Mis manos están sudando frío.
Las lágrimas están asomándose.
—¿Estas seguro? —susurro.
—¿Quieres serlo? —me mira con una mirada tan tierna, profunda y llena de esperanza.
Asiento.
Tengo mucho miedo, pero si quiero.
—Si quiero.
Se para y me funde en un abrazo.
—Te amo pequeña —susurra en mi oído.
—Tengo miedo —susurro.
Se separa de mis brazos mirándome a los ojos.
—Yo también, pero estoy seguro de lo que quiero, porque nadie nunca me había hecho sentir lo que tú en tan poco tiempo.
Le sonrió agachándome por las flores.
—Te amo —le ofrezco mis flores— antes de casarme, ¿si quieres ser mi novio?
Ve el ramo con dos Lilas que se acaban de deshojar.
—Está de más decir que si.
Toma mi rostro y me besa.
Su lengua dentro de mi boca me hace gemir.
Extrañaba tanto sus besos.
—¿Entonces, tú estás segura?
Muerdo mi labio pero asiento.
—Quiero ser tuya para siempre.
Me sonríe amplio, toma mi mano con su mano izquierda y con la otra me pone el anillo en mi dedo.
Es un anillo hermoso. Es pequeño, fino y con una piedra de zafiro en el centro.
—Me recuerda tus ojos.
—Te amo.
Vuelve a tomar mi rostro y a darme un delicado beso.
—No tienes una idea de lo feliz que me estás haciendo.
Le sonrió y seguro que estoy mas que colorada.
—La tengo, porque tú también me estás haciendo muy feliz.

WOW.
¿Quiero de verdad casarme con Jared?
Mierda, sí.

Contemplo mi mano.
—Mierda, este es un gran paso —susurro.
—Uno grande, que no quiero hacer si no es contigo —me sonríe tomando mi mano— ven, vamos a celebrar.
—Espero que me lleves a la cocina a abrir una botella de vino, porque yo seré virgen hasta el matrimonio.
Suelta una carcajada.
—Bliss, tu y yo sabemos las ganas que nos tenemos desde hace meses, así que no creo que cumplas con eso —me ve divertido.
Le devuelvo la mirada pegándolo a la pared.
—Chiquito, nos acabamos de reconciliar y a la vez me acabas de pedir matrimonio, hay que hacer por lo menos el siguiente paso más despacio.
Atrapo su rostro en mis manos.
—Extrañaba tenerte así —acaricio su mejilla, él me abraza por la cadera— extrañaba tanto ver estos ojos, tener tus brazos a mi alrededor —le doy una pequeña sonrisa.
Me aprieta hacia su cuerpo.
—Nosotros no conocemos la palabra despacio, pequeña, y lo sabes —susurra colocando sus labios sobre mi cuello— nosotros nos dejamos llevar por lo que nuestro cuerpo pida —me toma de las nalgas.
Sus labios recorren mi cuello hasta mi oído. Y eso me bastó para dejar ir el pasado y olvidar todo.
Me carga sobre sus caderas llevándome hasta su habitación.
Me deposita en la cama y camina unos pasos hacia atrás.
—Cuantas noches no soñaba con tenerte de nuevo en mi cama —me sonríe con cierta nostalgia — le pedía a tu Dios por este momento, para que volvieras.
Lo veo y puedo ver su fragilidad y comprendo hasta cierto punto cuanto le afectó también mi partida.
—Te voy hacer el amor, Bliss, lento, con amor.
Mi corazón está latiendo con fuerza, mi pulso está elevado y yo ya estoy muy caliente.
Se quita la playera, disfruto del espectáculo que es su torso, está muy marcado y esos oblicuos que tanto me gustan me están llamando para besarlos.
—Me encanta ver como te provoco—me sonríe.
—Ven aquí —le pido abriendo mis piernas.
Se acerca, toma mis pies, me quita las calcetas y después mi pants.
Acaricia mis piernas hasta llegar al borde de mis pantis y los saca fuera.
Se saca sus joggers junto con su bóxer quedando completamente desnudo ante mi.
Admiro la vista, me está viendo fijamente por lo cual tomo mi playera y mi bralette y los saco de una.
Me tumba sobre la cama mientras se va subiendo sobre de mi.
—Estas muy rica —me dice con una sonrisa mientras sus dedos se hunden dentro de mi— y muy húmeda —gime.
Echo mi cabeza hacia atrás posando mis manos en su trasero.
En que momento pasé de estar en mi casa sola a estar en la suya, comprometida y a punto de hacer él amor con Jared.

Se mete dentro de mi y yo dejo de pensar y solo disfruto. Acaricio cada parte de su cuerpo que me es posible, él me besa tan tiernamente que me derrito.
Los besos van tomando un ritmo cada vez más lento, su aliento se mezcla con el mío, nuestros labios ahora solo rosándose mientras me embiste con más rapidez.

Nos venimos al unísono, yo gimiendo sobre su boca y él cayendo sobre de mi.

—Espero que te des una idea de cuánto te necesitaba —susurra sin aire.
—¿Crees que dentro de 20 años te siga poniendo así?
Se acuesta a mi lado.
—Cuando tengas 80 te vas a seguir mojando al verme sin playera.
Suelto una carcajada.
—Entonces... ¿era verdad lo que me dijo tu acompañante aquella vez?
Lo veo asentir.
—Te lo iba a pedir el fin de año, en Nueva York.
Me incorporo sentándome frente a él.
—¿De verdad? ¿No te parecía que teníamos muy pocos meses?
—No, pero si me daba miedo que dijeras que no, —toma la mano donde descansa el anillo— tú conoces la frase que dice "en un mes una persona puede hacerte sentir lo que otra no consiguió en años"  y tú eres esa persona.
—Te prometo que tú también eres esa persona.
Besa mis nudillos.
—Siempre pensé que casarte no era algo que estuvieras en tu mente o planes.
—Una vez me iba a casar con la persona equivocada, entonces pensando en eso me dije "encontraste a la indicada, ¿no merece más de lo que le haz dado a ninguna?" Y tú mereces tenerme completamente y yo deseo que tú seas mía por completo —me sonríe— en cambio, yo no sé si tú pensabas en casarte, a veces creía que no, pero a veces sentía que conmigo sí te atreverías.
Lo contemplo un momento acariciando su mejilla.
—Nunca lo había pensado tan detalladamente porque siempre pensé que no era algo que tú quisieras, así que hace rato que me lo pediste solo pensaba en que definitivamente te quería en mi vida para siempre y sé que no es necesario casarnos para eso, pero el hecho de que tú lo quieras me hace saber que te quieres entregar completamente a mí y yo definitivamente también quiero ser tuya para siempre.
Me da un tierno beso.
—Entonces... ¿cuando nos casamos?

Stay (Jared Leto)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora