Dieciocho - Te protegere siempre

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Narra Iván

Había tenido una discusión con Nicole. Ella realmente no conoce la verdadera versión de Óscar. Todos los de la industria saben cómo es ese tipo, y yo, por llevarme con ellos, escucho de primera mano todo lo que dicen sobre él. Como yo me muevo entre ellos, he escuchado de sobra las cosas que hace y cómo actúa, especialmente con las mujeres. No puedo entender cómo Nicole sigue viéndolo como su amigo cuando está tan claro lo que busca con ella.

Lo que me pone más furioso es cómo se comporta con Nicole, como si ella fuera libre de atender a su tonteo descarado. Ella es mi mujer. Esa es la parte que él parece no entender.

Lo que más me duele de todo esto es que no me gusta hablarle mal a Nicole, y mucho menos quiero que estemos peleados. Sé que mi actitud fue impulsiva. Reconozco que me equivoqué, pero no puedo ignorar el enojo que Óscar me genera.

Después de que ambos logramos calmarnos y discutir las cosas con tranquilidad, llegamos a un acuerdo. Ahora estamos juntos en el sofá de la sala, disfrutando del silencio y de la compañía mutua. Ella está recargada en mi pecho, con sus manos descansando suavemente sobre mis piernas. Sus dedos tamborilean de vez en cuando, como si estuviera perdida en sus pensamientos.

—Amor... —su voz fue un susurro, tan suave que casi no la escucho.

—¿Qué pasa, mami? —pregunté, recargando mi cabeza sobre la suya.

Ella respiró hondo antes de girarse para mirarme a los ojos. Esa vulnerabilidad que reflejaban sus pupilas me alertó de inmediato.

—Hay algo que no te he dicho... —Nicole bajó la mirada, jugando con sus manos, como si le costara encontrar las palabras correctas.

Al escuchar eso, mi semblante cambió de inmediato. Algo no estaba bien, y tenía la sensación de que no era algo pequeño. Desde la mañana había notado su comportamiento extraño, e incluso Tito, su hermano, me preguntó si había pasado algo porque también la vio distante.

—Habla, Nicole —dije con seriedad, pero tratando de mantener la calma.

Ella respiró profundamente antes de continuar.

—¿Recuerdas el día que me pediste y luego me llevaste a mi casa?

Asentí, sin interrumpirla, esperando que continuara.

—Pues... ese día recibí un mensaje de un número desconocido. —Nicole sacó su celular de su bolso, y me mostró la pantalla. En ella había un mensaje que decía: "Disfruta mientras puedas, princesa. El tiempo se acaba."

Sentí cómo mi cuerpo se tensaba al instante, pero antes de que pudiera decir algo, Nicole siguió hablando:

—No te lo dije porque no quería preocuparte. Sé que cargas con muchas cosas y no quería ser una carga más para ti. —Su voz temblaba ligeramente. —Y eso no es todo... Cuando veníamos en el carro, recibí otro mensaje: "Te veías hermosa hoy. Sí que tienes buenos gustos, Iván."

El enojo que había estado acumulando hasta ahora se convirtió en pura furia. ¿Quién demonios se atrevía a jugar con nosotros así? Tomé el celular de Nicole y leí los mensajes nuevamente, como si al hacerlo pudiera encontrar algo que se me escapara.

—¿Cuánto tiempo llevas con esto, Nicole? —pregunté, apretando la mandíbula para contenerme.

—Desde ese día... el día que nos hicimos novios —respondió, su voz apenas un susurro.

Solté un largo suspiro, intentando calmar el volcán de emociones que estaba a punto de explotar.

—¿Y por qué no me lo dijiste antes?

Obsesionado - IAGDonde viven las historias. Descúbrelo ahora