Narra Nicole
La noche avanzaba y la fiesta seguía con una energía imparable. Habíamos bailado tanto que me dolían los pies, pero nadie parecía cansarse, especialmente Iván y sus hermanos, que ahora estaban junto con Néstor alrededor de una mesa, riendo a carcajadas mientras se pasaban la botella de tequila como si fuera agua.
Yo no estaba tan lejos de su nivel, para ser honesta. El calor del alcohol corría por mis venas, y cada vez que Iván me miraba, ambos terminábamos soltando alguna tontería.
—¡Ay, Nicole! ¿Qué le diste a mi hermano? —gritó Alfredo, apenas pudiendo mantenerse de pie, con una risa que contagiaba a todos.
—¡Nada, Alfredo! —respondí con voz chillona, tambaleándome hacia Iván y abrazándolo del cuello—. Él ya venía así de loco.
—¿Loco por ti? —preguntó Ovidio, levantando una ceja mientras los demás estallaban en risas.
—¡Exacto! —gritó Iván, abrazándome más fuerte—. Locamente enamorado.
Néstor se llevó las manos a la cabeza, fingiendo desesperación.
—Dios mío, ¿es este el líder más buscado o un vato que escribe poemas en sus ratos libres?
—¡Es las dos cosas! —contesté, riendo a carcajadas mientras Iván me daba un beso en la frente.
La música no paraba, y ya cuando la madrugada estaba en su punto, El Piyuyi comenzó a tocar los primeros acordes de Flor Hermosa con su acordeón. Todos se animaron a cantar, pero yo, con mi borrachera a tope, me solté de los brazos de Iván tambaleándome hacia el centro.
—¡Esa es mía! —grité emocionada, levantando mi copa y dejando que el alcohol hablara por mí.
—¡Dale, Nicole! —animó Néstor, mientras Iván se cruzaba de brazos con una sonrisa orgullosa en el rostro.
Con pasos torpes y risas entrecortadas, me planté en medio de todos, cerré los ojos y comencé a cantar, casi gritando:
"Si las estrellas del cielo pudieran hablar, dirían lo mucho que te amo yo..."
La gente aplaudía, y yo giré hacia Iván, señalándolo con un dedo como si estuviera haciendo una declaración pública.
"Si tú me dieras un beso, serías bien correspondida por mis caricias de amor..."
Mi voz era más risa que melodía, pero nadie parecía importarles, especialmente a Iván, que no dejaba de mirarme con una sonrisa gigante mientras todos lo molestaban.
—¡Ahí tienes tu serenata, hermano! —gritó Alfredo, golpeándolo en el hombro.
—¡Y gratis! —añadió Ovidio, casi llorando de la risa.
Iván, visiblemente borracho pero lleno de amor, se levantó tambaleándose y me alcanzó.
—Ven acá, mami. —Me jaló hacia él y me envolvió en sus brazos mientras yo seguía cantando.
—¡No, déjame terminar! —protesté, pero mi risa me traicionaba.
—Nicole, ya mejor cántame al oído, porque si sigues así, todos estos cabrones no me van a dejar en paz.
Solté una risita y dejé caer mi cabeza sobre su pecho, abrazándolo mientras la música continuaba.
La gente comenzaba a irse poco a poco, pero nosotros seguíamos ahí, rodeados de risas, amor y tequila. Para cuando todo quedó en silencio y el rancho empezó a vaciarse, Iván y yo apenas podíamos mantenernos de pie, pero su brazo alrededor de mi cintura era todo lo que necesitaba para sentirme segura.
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Obsesionado - IAG
Hayran KurguNicole, la hermana de Tito Double P, está acostumbrada a una vida de lujos y poder pero nada fuera de lo normal. Pero cuando conoce a Iván Archivaldo, el reservado amigo de su hermano, su mundo da un giro inesperado. Lo que comienza como una conexió...
