Cuarenta - Me portare bien

1.7K 108 10
                                        

Narra Nicole

La mañana había estado llena de carrilla por parte de Néstor, Ovidio y Alfredo. No podía creer todo lo que había pasado anoche. Aunque no lo recordaba bien, con los detalles que me habían dado, no dudaba que todo eso fuera cierto. Me sentía fatal, como si un tren me hubiera pasado por encima. Ya saben, después de tomar tequila como si fuera agua, las consecuencias eran inevitables.

Me dolía la cabeza como si me estuvieran martillando, y estaba tan mareada que apenas podía mantenerme sentada. Mientras ellos terminaban su desayuno entre risas y bromas, yo intentaba no perder la compostura con un té caliente entre las manos. Me encontraba completamente ida en mis pensamientos, tratando de recordar algo de la noche anterior.

Justo en ese momento, mi celular vibró sobre la mesa. Era un mensaje de Tito, mi hermano.

Tito 🕺🏾
Que show perrita🖕🏿
Ni me pelaste ayer, pendeja. No extrañas a tu hermano o qué vergas?
12:34 PM

Lo leí, rodando los ojos y soltando un suspiro. Comencé a teclear mi respuesta con lentitud, porque hasta eso me costaba trabajo.

Pues buenos días mínimo, idiota.
Pues tú estabas muy ocupado con unas morritas que ni pensaste en tu hermana 🙄
12:35 PM

Ni vergas, culera.
Te la pasaste con el Archivaldo y el tequila en mano.
Tú no me pelaste a mí.
12:35 PM

Osea, ¿me mandas mensaje para insultarme?
12:36 PM

Pues te extraño, chiquita.
A la casa le hace falta tu brillo.
12:37 PM

Mhmm, algo quieres tú.
12:37 PM

¿Va a haber pastelada? Para verte, claro.
12:38 PM

AJAJA pinche conveniente.
No lo sé, pero si hay te aviso.
12:39 PM

Sale, ya dijiste. Te amo, perra.
No te olvides de mí 🥲
12:40 PM

Yo a ti, Titito 😘
12:40 PM

—¿Qué tanto te tiene tan sonriente? —preguntó Iván, mirándome con una ceja levantada mientras terminaba su café.

—Nada importante —contesté, guardando el celular como si nada.

—¿Segura? Porque con esa sonrisota hasta parece que te están tirando el rollo. —Su tono era casual, pero esa mirada intensa no mentía.

—Por favor, Iván, es mi hermano Tito —respondí rodando los ojos y tratando de no reírme.

—Ah, bueno —dijo encogiéndose de hombros, pero no sin soltar una media sonrisa burlona—. Con razón le sonríes así. Pensé que sería otro el que te pone de buenas.

Ovidio, como siempre, no dejó pasar la oportunidad de meter su cuchara.

—Hermano, parece que andas al tiro con la competencia —dijo entre risas mientras le daba un golpe en el hombro a Iván.

—Ya déjala en paz —intervino Alfredo, sonriendo de lado—. La pobre está intentando sobrevivir a la cruda, no le compliquen la vida.

Yo suspiré, dejando mi frente sobre la mesa.

—No puedo con ustedes —murmuré. —Solo estoy hablando con mi hermano.

Pero Iván seguía sonriendo de lado, y aunque intenté ignorarlo, no podía evitar sentirme un poco nerviosa bajo su mirada. Siempre sabía cómo hacerme sentir en el centro de todo.

Decidí levantarme de la silla e ir al cuarto para descansar un poco. Mi cuerpo seguía débil, pero pensé que con algo de movimiento me sentiría mejor. Sin embargo, apenas di el primer paso, todo se volvió borroso. Mi vista se nubló y una sensación extraña recorrió mi cuerpo. Era como si perdiera el control sobre mí misma.

Obsesionado - IAGDonde viven las historias. Descúbrelo ahora