Narra Nicole
El primer trimestre pasó como un suspiro, aunque no fue fácil. Mis días parecían girar en torno a las náuseas, los mareos y un cansancio que me atrapaba a cualquier hora. Iván, por su parte, parecía decidido a convertirse en mi sombra. No podía dar dos pasos sin que estuviera detrás de mí, listo para sostenerme o cargar lo que sea que llevara en las manos.
—Nicole, te dije que yo me encargo —dijo, quitándome el sartén de las manos una mañana mientras intentaba cocinar algo simple.
Suspiré, apoyándome en la barra de la cocina.
—Iván, solo estoy haciendo huevos. No es como si estuviera cargando sacos de cemento.
—Eso no importa. No quiero que te esfuerces.
A veces era frustrante, pero no podía culparlo. Su preocupación era genuina, y aunque yo quería mantenerme activa, mi cuerpo muchas veces tenía otros planes. Hubo días en que simplemente me rendía y pasaba la mayor parte del tiempo acostada, mirando películas o leyendo, mientras Iván entraba y salía del cuarto trayéndome todo lo que pudiera necesitar.
Una tarde, mientras él se encargaba de algunas cosas fuera del rancho, decidí dar un paseo por los alrededores. Necesitaba sentir el aire fresco, escuchar los sonidos de la naturaleza y, sobre todo, estar un rato conmigo misma.
Mientras caminaba, noté cómo el cielo comenzaba a llenarse de tonos naranjas y rosados. Era un espectáculo hermoso, uno que me recordó lo agradecida que estaba por todo lo que estaba viviendo, incluso con las dificultades.
—¿Por qué no me esperaste? —La voz de Iván interrumpió mis pensamientos. Me giré para encontrarlo caminando hacia mí, con una expresión entre preocupación y molestia.
—Solo quería salir un rato. No estaba lejos —respondí, encogiéndome de hombros.
—Nicole... —Suspiró, deteniéndose frente a mí y colocando sus manos en mis hombros—. No quiero que pase algo y yo no esté cerca.
Le sonreí, apoyando una mano en su mejilla.
—Estoy bien, Iván. Y necesito estos momentos, ¿sabes? No te preocupes tanto.
Él asintió, aunque no parecía del todo convencido. Luego entrelazó sus dedos con los míos y comenzamos a caminar de regreso al rancho.
—Por cierto, el doctor dijo que los mareos deberían empezar a disminuir pronto —comentó, rompiendo el silencio.
—¿Llamaste al doctor otra vez? —pregunté, alzando una ceja.
—Quiero asegurarme de que todo esté bien. No voy a arriesgarme.
Reí suavemente, apretando su mano. Su dedicación me hacía sentir segura, incluso cuando él exageraba un poco.
Narra Iván
Cuidar de Nicole se había convertido en mi prioridad absoluta. Cada pequeño cambio en ella me tenía alerta: si se veía más cansada, si comía menos, si dormía más de lo normal. Todo lo anotaba mentalmente, como si fuera una lista que tenía que cumplir para asegurarme de que estuviera bien.
Una noche, mientras ella dormía profundamente, me quedé observándola. Su rostro tenía un brillo especial, incluso en medio del cansancio. Sus manos descansaban sobre su abdomen, y me quedé pensando en lo increíble que era que ahí, justo bajo esas manos, estuvieran creciendo nuestros bebés.
No pude evitar sonreír. A pesar de mis miedos y de lo mucho que desconocía sobre esta etapa, sabía que estábamos juntos en esto. Ella me hacía sentir capaz de enfrentar cualquier cosa, incluso cuando no tenía idea de cómo manejarlo.
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Obsesionado - IAG
FanfictionNicole, la hermana de Tito Double P, está acostumbrada a una vida de lujos y poder pero nada fuera de lo normal. Pero cuando conoce a Iván Archivaldo, el reservado amigo de su hermano, su mundo da un giro inesperado. Lo que comienza como una conexió...
