Treinta y tres - Inspector celoso

1.8K 137 4
                                        

Narra Nicole

-Salimos a hacer unas cosas, nada importante -respondí con una sonrisa, intentando sonar despreocupada mientras mis ojos buscaban los de Iván.

Su mirada, sin embargo, estaba fija en Ovidio, quien alzó las manos con una expresión burlona.
-Ey, hermano, relájate. Solo salimos un rato.

-¿Y por qué ella regresa tan cansada y tú tan contento? -replicó Iván con un tono que mezclaba curiosidad y celos mal disimulados. Su mano subió lentamente por mi cintura, su tacto cálido y firme marcándome como suya.

-Fue un día largo, Iván, nada más -traté de tranquilizarlo, luchando contra una sonrisa. Me hacía gracia verlo así de celoso, aunque no lo admitiera.

-¿Nada más? -repitió, arqueando una ceja mientras su mano bajaba hasta mi cadera. Su toque era posesivo, como si quisiera dejar claro a Ovidio que yo le pertenecía. Sentí un leve escalofrío recorrerme.

Ovidio bufó, divertido, claramente disfrutando de la situación.
-Tranquilo, Iván. No hice nada que tú no aprobarías. Bueno, tal vez un poco más de lo que harías tú, pero nada fuera de lugar. -Guiñó un ojo en mi dirección, lo que hizo que Iván le lanzara una mirada asesina.

El ambiente se volvió más tenso. Mis ojos se encontraron con los de Iván mientras él me estudiaba, buscando algo que no pensaba encontrar.
-Voy a averiguar qué están tramando tú y Ovidio, tarde o temprano -murmuró en un tono bajo, pero amenazante.

-No lo dudo. -Reí suavemente y tomé su mano para llevarlo hacia la casa, dejando a Ovidio atrás.

Sabía que mantener la sorpresa sería complicado. Iván no era de los que dejaban cabos sueltos, mucho menos cuando se trataba de mí. Pero estaba decidida a proteger el plan. Después de todo, su cumpleaños merecía algo especial, incluso si eso significaba lidiar con sus celos y esa necesidad suya de controlarlo todo.

Al llegar al comedor, ya todos estaban reunidos: Alfredo, Nini, Ovidio, Iván y yo. El ambiente era relajado, aunque Iván seguía mirándome como si tratara de leerme la mente. Su insistencia en saber qué había hecho durante el día no se había desvanecido.

-Entonces, ¿qué andaban haciendo? -preguntó nuevamente mientras se servía un vaso de tequila.

-Ya te dije, nada importante. Solo hicimos un par de mandados. -Intenté sonar despreocupada mientras jugaba con un mechón de mi cabello, pero su mirada no se despegaba de mí.

-¿Un par de mandados? -arqueó una ceja, dejando claro que no estaba convencido-. ¿Desde cuándo los "mandados" toman todo el día?

Ovidio, con su típica sonrisa despreocupada, intervino.
-Ey, hermano, Nicole es exigente. Todo tenía que salir perfecto. Ya sabes cómo es ella.

-¿Perfecto para qué? -insistió Iván, cruzando los brazos mientras me miraba fijamente.

-Eso no importa ahora. -Le sonreí, tratando de calmarlo, pero su ceño seguía fruncido.

-Sí importa. Y quiero saber qué vergas hicieron tú y Ovidio todo el día. -Su tono ahora era más bajo, pero la intensidad en sus ojos dejaba claro que no se detendría hasta obtener respuestas.

Antes de que pudiera responder, Alfredo y Nini aprovecharon la tensión para bromear.

-Oye, Iván, a lo mejor deberías preocuparte, ¿no? -dijo Alfredo con una sonrisa burlona, dándole un trago a su cerveza.

-Sí, digo, Ovidio y Nicole hicieron "un gran equipo" hoy -añadió Nini, enfatizando las palabras con una sonrisa traviesa.

-¡Exacto! Estaban tan concentrados en sus cosas que hasta parecían una pareja coordinada -continuó Alfredo, riendo mientras Iván apretaba la mandíbula con fuerza.

Obsesionado - IAGDonde viven las historias. Descúbrelo ahora