39

997 108 46
                                        

¡¡Feliz Navidad!!🎄🎄 

<<Enfrentamientos>>

Hope se sentó a la mesa, observando cómo Ekko servía la cena frente a ella. El aroma cálido llenaba la pequeña habitación, pero no lograba despertar su apetito. Su mirada permanecía fija en el plato mientras su padre se acomodaba en la silla, llevando una cucharada a la boca.

—Hoy encontramos un grupo en las alcantarillas —comentó Ekko con su voz tranquila, rompiendo el silencio—. Estamos tratando de ganarnos su confianza. Pronto lo lograremos.

Esperaba una respuesta, una sonrisa quizás, pero Hope permaneció en silencio, inmóvil frente a la comida. Ekko alzó la vista, su sonrisa desvaneciéndose al notar su expresión.

—¿Estás bien, nena? —preguntó con un leve ceño fruncido. —¿Hope?

Hope levantó la mirada lentamente, sus ojos llenos de emociones que no sabía cómo expresar. La habitación se sumió en un silencio incómodo, pesado, donde parecía que el tiempo se había detenido. Ekko dejó su tenedor a un lado, apoyando los brazos sobre la mesa, esperando con paciencia.

—Papá... —comenzó ella, su voz quebrándose mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Tragó saliva, luchando contra el nudo en su garganta—. Papá... ¿cómo era mamá?

La pregunta atravesó el aire como una flecha. Ekko se congeló por un instante, su expresión suavizándose con una mezcla de tristeza y sorpresa. Respiró profundamente antes de responder.

—Bueno... —empezó, con una sonrisa triste que apenas alcanzaba sus labios—. Tu madre era... explosiva. Tenía un espíritu único, difícil de contener. —Hizo una pausa, sus ojos oscuros perdiéndose en recuerdos lejanos—. Era egoísta a veces, sí, pero también era ingeniosa, brillante, siempre con esa forma tan suya de hacer las cosas. Yo... siempre pensé que era increíble. —Un leve silencio en su voz lo obligó a detenerse. Inspirado profundamente para recuperar el control.

Hope limpió sus mejillas con la manga, intentando no interrumpir, mientras Ekko continuaba, su mirada fija en algún punto del pasado.

—Conocí a Powder cuando éramos niños —dijo con suavidad sin notar la mirada curiosa de la niña—. Era tímida, dulce... Siempre buscando la aprobación de su familia. Creo que, de cierto modo, yo también quería que ella me mirara. Pero un día, algo cambió. No sé qué pasó exactamente esa noche, nunca quise contármelo. Lo único que sé es que la Powder que conocí se fue, y en su lugar apareció Jinx.

Ekko presionó los labios, dejando escapar un suspiro pesado. Hope lo miró con atención, su mente intentando conectar las piezas de un rompecabezas que siempre había estado incompleto.

—Crecimos siendo enemigos. —Su tono se volvió más grave—. Y hubo un momento... un momento en el que estuvimos a punto de destruirnos mutuamente. Pero justo ahí, en el último segundo, vi un destello de la chica que creía muerta. —Se pasó una mano por el cabello, como si intentara calmar el torbellino de emociones que lo atravesaba—. Me di cuenta de que quizás me había rendido con ella demasiado rápido.

Ekko sonriente con amargura, sus ojos brillando por lágrimas contenidas.

—Paso mucho tiempo hasta que volvimos a cruzarnos. Para entonces, ambos estábamos rotos, Hope. Pero... nos dimos una oportunidad. Breve, frágil, pero real. Jinx hizo que el tiempo donde estuvimos juntos fuera una fantasía, fue en ese tiempo que llegaste tú. —Una lágrima rodó por su mejilla—. Cuando naciste, Jinx intentó hacer algo bueno, algo que nunca pensé que haría: entregarse. Quería que tú tuvieras la vida que ella nunca pudo tener.

Hope apretó los puños, sus uñas clavándose en sus palmas. Las palabras de su padre pesaban en su pecho como una bala pérdida.

—Ella... hizo todo eso por mí... —susurró, su voz apenas audible.

No te olvides de miHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora