Capítulo 65: La Impaciencia de DogDay

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Perspectiva de Catnap

El Playcare estaba en calma, algo raro considerando los días caóticos que habíamos tenido últimamente. Las luces nocturnas tintineaban, y la atmósfera se sentía cómoda, casi hogareña. Los Nightmare Critters, por una vez, no estaban causando problemas. Baba Chops y Simon Smoke habían hecho un trabajo impecable manteniéndolos a raya, y eso nos daba un respiro.

Estaba sentado en una esquina con Mommy Long Legs y Baba, hablando tranquilamente. Los demás también parecían relajados: Hoppy Hopscotch y CraftyCorn jugaban algún tipo de cartas, mientras Huggy Wuggy y Boxy Boo, con su bufanda de cuadros rojos y blancos, discutían sobre quién podía lanzar cosas más lejos.

Sin embargo, el más notable de todos era DogDay, que estaba notablemente inquieto. Caminaba de un lado a otro, las orejas gachas y la cola moviéndose rápidamente de frustración. Era obvio que no podía dejar de pensar en Lía.

—Se ve como un perrito esperando que le lancen la pelota —murmuró Baba, mientras me lanzaba una mirada cómplice.

—Espera... ¿acaso no lo es? —respondió Mommy con una sonrisa sarcástica.

No pude evitar reírme un poco. Era verdad, DogDay estaba actuando como un cachorro ansioso.

—¿Crees que Lía estará bien? —preguntó Baba de repente, con algo de preocupación. Sus ojos reflejaban genuina inquietud.

—Claro que estará bien —respondí con calma, aunque entendía de dónde venía su preocupación—. Solo está en su semana de descanso. Pero DogDay no parece aceptar que no volverá hasta que termine.

Baba asintió, aunque parecía que todavía quería insistir en algo. Después de un rato, suspiró profundamente.

—¿Y no crees que DogDay está siendo un poco... no sé, sofocante? —preguntó finalmente, bajando la voz para que DogDay no lo escuchara.

Mommy soltó una risita antes de añadir:

—Eso es quedarse corto. Está actuando como si el mundo se acabara porque no está Lía.

—Sí, pero así es él —respondí encogiéndome de hombros—. Además, ¿qué se puede hacer? Lía no va a volver mágicamente porque él lo desee.

En ese momento, Simon Smoke, que estaba sentado cerca de nosotros, sacando pequeñas nubes de humo de su boca, intervino con su típica voz áspera:

—Si quieren, yo le digo que se calme. Un par de palabras de un dragón rojo de la mafia deberían ser suficientes.

Aunque su tono era aparentemente serio, había un toque de burla en sus palabras. Lo miré, tratando de contener una sonrisa.

—Está bien que le digas algo, pero no seas rudo, ¿vale? —le advertí, mirándolo directamente a los ojos.

Simon sonrió, mostrando sus colmillos afilados.

—Yo nunca soy rudo... salvo cuando quiero serlo.

—Y ese es exactamente el problema contigo, don humito —intervino Mommy, mirando a Simon con una ceja levantada—. Si vas a hablar con DogDay, no le arruines la noche, ¿entendido?

Simon soltó una risotada sarcástica, dejando salir más humo de su nariz.

—¡Qué confianza me tienen! —dijo, poniéndose de pie lentamente. Su enorme figura proyectó una sombra intimidante sobre nosotros.

Mientras Simon se acercaba a DogDay, todos en la sala parecían prestar atención, incluso los que estaban ocupados con sus propios asuntos.

—Esto va a ser interesante —murmuró Baba, observando la escena con los brazos cruzados.

Interacción entre Simon y DogDay

DogDay seguía caminando en círculos cuando Simon lo interrumpió.

—Oye, cachorro ansioso —dijo Simon con un tono despreocupado, apoyándose contra una pared—. ¿Quieres calmarte un poco antes de que termines desgastando el suelo?

DogDay lo miró, claramente irritado, pero trató de mantener la calma.

—No estoy ansioso. Solo... estoy esperando a que Lía vuelva.

Simon levantó una ceja, exhalando otra nube de humo.

—¿Esperando? ¡Ja! Tú estás desesperado, amigo. Si sigues así, te vas a convertir en el nuevo Huggy de tanto estirarte de la tensión.

—¡Cállate, Simon! —respondió DogDay, gruñendo levemente. Su cola ahora se movía de lado a lado con fuerza—. Tú no entiendes nada.

—Oh, claro que lo entiendo —replicó Simon, con una sonrisa burlona—. Es difícil estar lejos de alguien que amas, pero créeme, actuar como un perrito abandonado no va a hacer que regrese más rápido.

—¡Mira quién habla! —respondió DogDay, dando un paso hacia Simon—. Tú ni siquiera sabes lo que es preocuparte por alguien.

Simon dejó de sonreír por un momento, y el ambiente se volvió tenso. Sin embargo, antes de que pudiera responder, Mommy intervino.

—¡Ya basta los dos! —dijo, poniéndose entre ellos con las manos en las caderas—. Si van a discutir, háganlo sin parecer niños de primaria.

—Es él quien empezó —gruñó DogDay, señalando a Simon.

—¡Claro, porque decirte la verdad es un crimen ahora! —respondió Simon, cruzando los brazos.

—¡Por favor, basta ya! —grité, levantándome de mi lugar—. Simon, deja en paz a DogDay. Y tú, DogDay, trata de calmarte un poco. Todos queremos que Lía vuelva, pero no vas a lograr nada actuando así.

Ambos se quedaron en silencio por un momento, aunque sus miradas seguían lanzando chispas. Finalmente, Simon se encogió de hombros y se alejó.

—Está bien, lo que digas, jefe. Pero alguien tenía que decirlo.

DogDay se quedó allí, mirándome con ojos que mezclaban frustración y tristeza.

—Lo siento... solo... la extraño mucho.

Suspiré, dándole una palmada en el hombro.

—Lo sé, amigo. Pero ella volverá pronto. Solo necesitamos un poco de paciencia.

DogDay asintió lentamente, y el ambiente finalmente se calmó.

Esa noche, todos volvimos a nuestras actividades, aunque el aire seguía cargado de tensión. Sabíamos que el regreso de Lía traería alegría, pero hasta entonces, cada uno debía lidiar con su impaciencia a su manera.

(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora