Capítulo 94: ¡Ese Lugar Me Robó a Mi Papá!

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POV de Yarnaby

¡AAAAAAAAAAAAAAAAGGGHH!
¡EN SERIO, QUÉ MALDITA RABIA!

Estaba en mi celda, pateando la pared como si eso hiciera que alguien me escuchara.
Spoiler: nadie me escuchó.

—¡¿Y el Prototipo?! ¡¿Dónde estás, pedazo de alambre inútil con complejo de dios?! —grité al aire, mirando las rejillas de ventilación.

Ni un ruidito.
Ni una palabra.
Ni una maldita señal de vida.

—Esto está más muerto que el creador de esta historia en actualizar los capítulos... —bufé con ironía, cruzando los brazos como niñito molesto.

Pero dejando el sarcasmo existencial de lado, lo que me tenía en modo ultra furia era él.

Harley Sawyer.Mi creador. Mi padre. Mi cuidador.

¿Dónde carajos estaba?
Desde que lo separaron de mí, no he vuelto a verlo ni una sola vez.
Y aunque me las doy de rudo y loco adorable, la verdad es que...
Lo extrañaba. Mucho.

Así que decidí salir de esta celda asquerosa y ver qué mier... estaban haciendo los Experimentos-Niñeras™.
Tal vez entre su ternura de feria encontraba alguna pista.

Salté hasta la ventilación del techo, metí la pata peluda y abrí la rejilla de un tirón.
Me metí como ratón con hambre en Navidad y empecé a deslizarme por los conductos, veloz y sigiloso como un ninja hecho de estambre asesino.

Cuando me asomé por una de las rejillas en el Playcare, vi algo que me sacó una sonrisa.
Pianosaurus estaba con Bobby BearHug, hablando como si fueran amigos de toda la vida.

—Heh... me alegro por ti, Piano... aunque no me veas como un amigo —susurré con tristeza en el pecho.

Pero entonces...

Lo vi.

Una silueta.
Una figura alta, con brazos largos, espalda recta, cabeza... ¿de televisor?
En su pantalla, un solo ojo morado, con expresión cansada.
Y lo más raro...

¡Estaba dando clases de matemáticas a los niños!

—¿Qué carajos...? —murmuré, apretando los ojos.

Intenté recordar qué experimento tenía esas características, pero nada coincidía.
No había ningún archivo con alguien así.

Me deslicé un poco más por las ventilas, más cerca, más atento...
Y entonces...
Escuché su voz.

Ese tono metálico, frío y directo, pero con una suavidad en la entonación que yo conocía como la palma de mi... estambre.

—...Harley... —susurré, y mi corazón se detuvo.

Era él.

¡LO HABÍA ENCONTRADO!

Pero lo que me destrozó no fue eso.

Fue verlo diferente.Demasiado diferente.

(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora