Perspectiva de Catnap
Era 1991. La fecha estaba grabada en mi mente como un recordatorio de la inevitabilidad del destino en este maldito lugar. El momento que había temido desde que recuperé mis recuerdos finalmente había llegado: Marie Payne, mi amiga, sería transformada en otro de los monstruos de Playtime Co.
La noche cayó sobre el Playcare, y con ella, la inquietud. Mientras fingía buscar a Marie en su cama en la Home Sweet Home, una sensación de vacío se apoderó de mí. Sabía que Leith Pierre, siempre vigilante, estaría observando mis movimientos a través de las cámaras, así que actué con la desesperación de alguien que no tenía idea de lo que realmente estaba ocurriendo.
Recorrí los pasillos, abriendo puertas silenciosamente, evitando despertar a los demás niños. Mi actuación fue meticulosa, pero cada paso que daba me acercaba más al dolor de lo inevitable. Sabía que Marie no estaba escondida en ningún rincón. Sabía dónde estaba realmente, o al menos lo sospechaba.
Finalmente, regresé con el grupo, y reuní a los Smiling Critters. Uno por uno, les pregunté si habían visto a Marie. Bobby BearHug, con su abrazo reconfortante, negó con la cabeza; Bubba Bubbaphant, normalmente tan alegre, solo pudo bajar la mirada; CraftyCorn y DogDay intercambiaron miradas preocupadas, mientras Hoppy Hopscotch, KickinChicken y PickyPiggy se encogían de hombros, sin entender qué estaba pasando realmente.
Entonces, mi mirada se posó en Poppy. Había algo en su expresión que delataba una verdad que intentaba esconder. Sus ojos evitaban los míos, y podía notar la leve tensión en su cuerpo. Lo sabía. Sabía lo que estaba sucediendo.
—Poppy —dije con mi voz profunda, girando ligeramente la cabeza—, ¿qué está pasando?
Poppy vaciló. Sabía que tenía que decirlo, pero le costaba encontrar las palabras. Finalmente, con un suspiro, confesó:
—Es posible que... hayan llevado a Marie para convertirla en... un experimento.
El silencio cayó sobre el grupo como una losa de granito. Cada uno de nosotros sabía lo que eso significaba. Habíamos sido niños, como Marie, antes de ser transformados en estas aberraciones. Ver a alguien más pasar por lo mismo... era un dolor que todos compartíamos, aunque no lo expresáramos abiertamente.
En mi interior, el dolor era profundo, pero lo había anticipado. Sabía que era imposible impedirlo, por mucho que lo deseara. Sin embargo, esa conciencia no aliviaba el golpe, ni disminuía la amargura de la traición que Playtime Co. perpetuaba una y otra vez.
A la mañana siguiente, Leith Pierre llegó al Playcare. Su presencia era un recordatorio constante del poder y el control que ejercía sobre nosotros. Me buscó, y cuando aparecí, estaba sonriendo, una sonrisa que no alcanzaba sus ojos, pero que pretendía ser amigable. Me pidió que lo siguiera, y lo hice sin resistencia.
Caminamos por una sección del Playcare que jamás había visto antes. Era oscura y polvorienta, claramente deteriorada, como si el tiempo y el olvido hubieran reclamado ese espacio. En mi mente, pensé en "La Hora de la Alegría", ese evento oscuro que todos temíamos recordar, pero rápidamente aparté esos pensamientos. No podía permitirme debilidades.
Finalmente, llegamos a una sala que, a pesar de su decadencia, parecía cuidadosamente preservada. En el centro, había una gran caja de cristal, y dentro de ella... una figura rosada, con extremidades largas y flexibles, descansaba inconsciente. Era ella. Marie. Pero ya no lo era. Ahora era el experimento 1222: Mommy Long Legs.
Leith Pierre me miró con esa sonrisa fría, esperando, quizás, una reacción violenta de mi parte. Quizás pensaba que perdería el control al ver a mi amiga transformada en algo tan grotesco. Pero me mantuve firme, mi expresión inmutable.
—La convertimos en un experimento. Es el último avance de Playtime Co. —dijo, casi con orgullo—. Y ahora es tu turno de asegurarte de que se adapte a su nueva... naturaleza.
Sus palabras eran como cuchillas, cada una cortando un poco más profundo. Pero no le daría el placer de verme quebrar. En lugar de eso, mantuve mi mirada fija en él y le pregunté con frialdad:
—¿Quieres que le enseñe lo básico?
Leith Pierre parpadeó, sorprendido. No esperaba esa respuesta. Quizás pensó que me descontrolaría, que intentaría destruir el cristal, o que implosionaría en ira. Pero en lugar de eso, le ofrecí algo que no esperaba: control.
—Sí... Sí, eso estaría bien —respondió, recuperando su compostura rápidamente—. Gracias a ti, los Smiling Critters se comportan como deben. Estoy seguro de que podrás hacer lo mismo con ella.
Asentí lentamente, sin quitarle la vista de encima. Sabía que Marie estaría confundida, asustada, y que necesitaría una guía en su nueva y aterradora existencia. Y aunque me doliera en el alma, haría lo que debía hacer. Pero no por Leith Pierre. Lo haría por Marie.
—Trátala bien, como lo hacías antes —añadió Leith Pierre, mientras se alejaba, dejándome solo frente a la caja de cristal.
Me quedé allí, observando a la nueva criatura que era mi amiga. Y aunque mi exterior permanecía impasible, mi interior ardía con una mezcla de dolor, rabia, y una determinación inquebrantable. Porque sabía que, aunque no podía cambiar lo que había sucedido, podía asegurarme de que Marie, ahora Mommy Long Legs, nunca estaría sola en su lucha para adaptarse a su nueva realidad.
El destino me había arrebatado mucho, pero no me arrebataría mi humanidad. No permitiría que Marie se convirtiera en un simple peón más en el juego cruel de Playtime Co.
Con un último vistazo a la figura dentro del cristal, susurré en voz baja, casi inaudible:
—Lo haremos juntos, Marie. Pase lo que pase, no te dejaré sola.
Y con esas palabras, me preparé para enfrentar lo que vendría, sabiendo que la verdadera batalla estaba a punto de comenzar.
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(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!
De Todoen esta historia Catnap vuelve atras en el tiempo de alguna manera pero ahora con su conocimientos del futuro y la venganza contra su ex Dios 1006. comenten si tienen alguna idea para añadirla a la historia :3 los personajes y imagenes no me pertene...
