Capítulo 96: Un León Educado (Más o Menos...)

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POV de Catnap

Ah... los días tranquilos en el Playcare... una frase que no creí que diría jamás. Pero desde que Yarnaby se "instaló" oficialmente, el ambiente se volvió bastante... peculiar.

Para mi sorpresa (y la de todos, menos probablemente de él mismo), Yarnaby se volvió uno de los experimentos más populares entre los niños. Sí, el mismo león de boca partida, garras filosas y con tendencia a romper ventanales con la cara. ¿Por qué?, bueno... porque los niños no tienen sentido común, evidentemente.

Resulta que como el tipo solo fingía ser un monstruo rabioso, no necesitó reeducación. Técnicamente. Aunque si me preguntan a mí, un par de sesiones con Bubba Bubbaphant y Dogday no le vendrían mal para bajar su ego... y su volumen.

Estaba haciendo mi ronda matutina como siempre, con mi gas preparado por si alguno tenía una "explosión de personalidad", cuando noté a Pianosaurus hablando con Bobby BearHug. Estaban cerca del rincón de lectura, y escuché parte de la conversación. Algo sobre "los viejos días", "las travesuras" y "que no le dijera a nadie lo de los globos en el laboratorio".

—Así que ustedes dos eran amigos de antes... —murmuré mientras seguía mi camino—. Eso explica por qué a veces te aguantas sus gritos, Piano...

También me acordé del juguete de Pianosaurus, ese que Lía le dio a Bobby. Algo me dice que ese peluche terminará cayendo de una estantería y creando el caos, pero bueno, uno a la vez.

Avanzando por los pasillos del Playcare, me aseguraba de que todo estuviera en orden. Mommy saludaba a los pequeños y se aseguraba de que no se comieran los crayones, Dogday daba vueltas con Lía (que estaba midiendo el comportamiento de los Critters como parte de su "plan educativo reforzado"... no sé qué significa, pero suena elegante), y el resto del grupo se mantenía en sus rutinas diarias.

Pero algo llamó mi atención:

Yarnaby estaba... dando clases con el Doctor.

Sí, él, Harley Sawyer, el mismo que solía vernos como carne de experimento, estaba enseñando fracciones a un grupo de huérfanos mientras Yarnaby señalaba la pizarra y corregía a uno que se equivocó en una multiplicación con una voz tan intimidante que el pobre niño escribió la tabla del 6 con lágrimas en los ojos.

—¡Lo dije mal, lo dije mal! ¡No me coma señor Yarnaby! —gritó.

—¡Entonces escucha, demonio pequeño! ¡La próxima vez que pongas 6x7=49 TE METO EN LA JAULA CON Piano! —gritó el león, mientras el Doctor le daba un manotazo con fastidio.

—¡¡EXAGERADO!! ¡¡Es solo un error, no una sentencia de muerte!!

—¡Pues deberías saberlo tú, Doctor Frankenstein de feria!

Los niños rieron nerviosamente... y extrañamente aprendieron bien la tabla del seis ese día.

Cuando acabaron las clases, los niños se fueron a sus habitaciones... y entonces llegó Reywas. Con esa cara de "acabo de despertar y ya me cansé de vivir", el chico entró con su libreta, se sentó y saludó con un simple:

—Buenas... televisión rota... león mal afeitado.

Yarnaby se tensó. Lo vi desde el techo, agazapado entre las sombras como buen vigilante silencioso (bueno... no tan silencioso cuando mi cola roza un tubo de ventilación, pero eso es otro tema).

(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora