Capítulo 61: Una Pausa en la Ț̶̈e̶̞͊m̴͙͋p̸̬͛e̵̢͝s̸̘̒ţ̵̓ȁ̶͖d̴͚͂

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Perspectiva de Lía

Cuando mis amigos y mi novio Dogday me dijeron que lo que necesitaba era un descanso, no supe si reír o llorar. Todos parecían convencidos de que mis problemas se reducían al estrés y la carga de trabajo en el Playcare, pero yo... yo no estaba tan segura. Esos flashbacks no eran normales. Sin embargo, no quise discutir. Tal vez tenían razón y yo estaba exagerando.

Por eso fui a la oficina del jefe Leith Pierre, el director de Playtime Co. No es un secreto que el tipo me cae mal. Siempre tiene esa sonrisa falsa y esa mirada fría, como si estuviera analizando cada movimiento tuyo. Pero necesitaba el permiso para tomarme un descanso, y sabía que la única forma de conseguirlo era enfrentándolo.

La oficina de Leith era un lugar extraño, con pantallas que mostraban cada rincón de la fábrica. Las cámaras vigilaban incluso las áreas que supuestamente estaban fuera de servicio. Cuando entré, él levantó la mirada de un montón de papeles y me sonrió, pero esa sonrisa no alcanzó sus ojos.

—¿Qué te trae por aquí, Lía? —preguntó con ese tono condescendiente que siempre me hacía rechinar los dientes.

Tomé aire y, manteniendo la calma, le expliqué mi situación. Le conté sobre mi carga de trabajo, los flashbacks, y le pedí unos días para descansar. Para mi sorpresa, aceptó casi de inmediato.

—Bueno, Lía, has trabajado mucho y, honestamente, haces un buen trabajo manteniendo a raya a los... experimentos. Mientras no se te ocurra compartir información confidencial, no veo por qué no podrías tomarte una semana.

Sus palabras deberían haberme tranquilizado, pero esa mirada suya, como si supiera algo que yo no, me puso los pelos de punta. Asentí rápidamente y me apresuré a salir de la oficina. Sin embargo, al dar un paso fuera, un dolor agudo atravesó mi cabeza, y los flashbacks volvieron con más fuerza que nunca.

L̷̹͛ó̴̪ŝ̴͙ ̴̗͆F̶̮̏l̵̥̅a̸̹͠s̷̘̆h̸͇̽b̵͙̋a̶͈̾ċ̶̯k̵͚̋s̵͇̔

La oficina de L̴̰̂e̸̻̿ḭ̸̍t̸͉̐h̷̹̒ apareció en mi mente, pero no como la había visto hace un momento. Estaba abandonada, cubierta de polvo y llena de grietas. Las pantallas estaban rotas, y en el centro del escritorio había una muñeca cubierta de telarañas.

Luego, la escena cambió. Vi a P̸̲̑õ̸͚p̸̲͝p̴̣̈́ÿ̵͈́, la pequeña muñeca viviente, parada al borde de un agujero oscuro. Sus labios se movían, como si intentara decirme algo, pero no podía entenderla. Antes de que pudiera acercarme, una enorme mano rosa salió de la oscuridad y la arrastró hacia las sombras. Era la mano de M̸̟̈́ò̶̩m̷͌͜m̸̬̒ý̵͈ ̷͖̄L̶̟͋o̴̝͝n̶̲̒g̷̜̉ ̴͑ͅL̶̠̋e̷͕͛g̸̬̎s̴̩̒.

Cuando los flashbacks terminaron, sentí como si mi cabeza fuera a explotar. Me apoyé contra la pared, respirando con dificultad. ¿Qué demonios estaba pasando conmigo?

De Regreso al Playcare

Regresé al Playcare tambaleándome, pero intenté disimular mi malestar. No quería preocupar a los demás. Cuando llegué, todos estaban reunidos, como siempre, vigilándome de cerca.

Dogday fue el primero en acercarse.
—¿Qué pasó, amor? ¿Te dejó tomarte el descanso? —preguntó mientras acariciaba mi cabello.

Asentí, tratando de sonreír.
—Sí, me dio una semana. Creo que es lo mejor.

Catnap, siempre sarcástico, soltó una carcajada.
—¿De verdad? ¿El jefe te dejó ir tan fácil? Qué raro, ¿no? Quizás hasta él se cansó de verte la cara de muerta viviente.

Mommy Long Legs le dio un golpe suave en la cabeza con una de sus patas.
—¡Catnap, cállate! No es el momento para tus comentarios estúpidos.

Poppy, que estaba sentada cerca, intervino con un tono de preocupación.
—Lía, ¿de verdad estás bien? Te ves... diferente.

No sabía qué responder. En lugar de mentir, simplemente dije:
—Necesito este descanso. Eso es todo.

Bobby BearHug, que siempre parecía más preocupado de lo necesario, se cruzó de brazos.
—Pues más te vale descansar de verdad. Si te mueres por ahí, ¿quién va a soportar a Dogday?

Dogday le lanzó una mirada fulminante.
—Cierra la boca, Bobby.

No pude evitar reír un poco, aunque mi mente seguía atormentada por los flashbacks. Me despedí de todos, intentando no hacer un drama. Cuando me giré para irme, sentí la mirada de todos en mi espalda. Especialmente la de Yarnaby, quien estaba en un rincón, observándome con esa expresión difícil de leer.

Dogday me alcanzó antes de que saliera, acariciando mi cabello una última vez.
—Cuídate, ¿sí? Y si algo pasa... llámame.

Asentí y me alejé, sintiendo que cada paso que daba me alejaba de la seguridad que ellos me daban. Pero sabía que necesitaba respuestas, y algo me decía que no las encontraría quedándome en el Playcare.

(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora