Perspectiva de Leith Pierre
Desde mi oficina en lo alto de la torre de Playtime Co., tenía una vista privilegiada de todo lo que sucedía en el Playcare. Las pantallas frente a mí mostraban las imágenes captadas por las innumerables cámaras distribuidas por todo el lugar. Era fascinante ver cómo nuestros experimentos se desarrollaban y cómo algunos destacaban por encima de otros.
Catnap, sin duda, era el ejemplo más brillante de lo que Playtime Co. podía lograr. A lo largo de los años, había demostrado ser la mezcla perfecta de obediencia, independencia e inteligencia. Mientras otros experimentos, como Huggy Wuggy, mostraban limitaciones en su autonomía, Catnap siempre había sabido cómo comportarse, cómo manejar situaciones complicadas sin perder el control. A diferencia del experimento 1170, Catnap no se limitaba a seguir órdenes ciegamente; tenía un sentido de iniciativa que lo hacía invaluable.
Hoy, mientras observaba las pantallas, lo vi una vez más en acción. Estaba con Mommy Long Legs, ayudándola a adaptarse a su nuevo cuerpo y a entender las reglas de su nueva existencia. Era casi conmovedor, si no fuera porque sabía que todo esto era parte de un experimento mucho más grande. Mommy Long Legs había mostrado un progreso notable en su comportamiento gracias a la influencia de Catnap. Se veía más tranquila, más dispuesta a aceptar su nuevo rol. Todo esto me dio una idea, una que podría ayudarnos a resolver otro problema persistente.
Sin apartar los ojos de la pantalla, murmuré para mí mismo: "Quizás Catnap pueda encargarse de Boxy Boo."
Uno de los científicos que estaba en la sala, ocupado con sus propias tareas, levantó la cabeza al escucharme.
—¿Se refiere al experimento 1160? —preguntó con cautela—. ¿El Diablo en la Caja?
Asentí lentamente, una sonrisa apenas perceptible formándose en mis labios.
—Exactamente. Boxy Boo ha sido un constante dolor de cabeza. Desobediente, impredecible, y francamente peligroso. Pero si alguien puede enseñarle modales, ese es Catnap. —Giré en mi silla para mirar al científico—. Prepáralo y llévalo al Playcare. Quiero ver cómo maneja Catnap a este problema.
El científico asintió rápidamente, sin cuestionar mis órdenes. Sabía bien que en Playtime Co. no había margen para el error o la disidencia.
—Y una cosa más —añadí antes de que pudiera salir—. Informa a los consejeros que les den a los niños unas vacaciones. No necesitamos que molesten mientras nuestros... monstruosas creaciones intentan educar a Boxy Boo.
El científico asintió de nuevo y salió de la sala para preparar el traslado de Boxy Boo. Mientras tanto, volví mi atención a las pantallas, observando cada movimiento de Catnap y Mommy Long Legs con un interés renovado. Este nuevo desafío pondría a prueba no solo a Catnap, sino a todo el equilibrio que había logrado mantener entre los Smiling Critters.
Horas después, en el Playcare...
Catnap estaba terminando de instruir a Mommy Long Legs cuando las puertas principales se abrieron con un ruido metálico que resonó por todo el lugar. Mommy levantó la vista, al igual que los otros Smiling Critters, curiosos por la interrupción.
—¿Qué es ese ruido? —preguntó Hoppy Hopscotch, siempre alerta ante cualquier señal de peligro.
Catnap no respondió de inmediato. Sabía muy bien lo que venía, y no estaba seguro de cómo sus amigos reaccionarían ante lo que estaba a punto de suceder.
La respuesta no tardó en llegar. Arrastrado por dos robustos científicos, una caja grande y oxidada, con esquinas reforzadas y cerrada con pesadas cadenas, fue llevada al centro de la sala. Los Smiling Critters se acercaron cautelosamente, curiosos y temerosos al mismo tiempo.
—¡Oh, no...! —susurró DogDay, retrocediendo un paso—. ¡No me digas que es lo que creo que es!
Los ojos de Catnap se estrecharon mientras observaba la caja. Sabía que tarde o temprano tendría que lidiar con esto, pero no esperaba que fuera tan pronto. Mommy Long Legs también se tensó, sus nuevos instintos alertándola de que algo terrible estaba dentro de esa caja.
Los científicos soltaron las cadenas, que cayeron al suelo con un estruendo metálico, y rápidamente se retiraron, cerrando las puertas tras ellos con un golpe que resonó en todo el Playcare.
Un silencio sepulcral cayó sobre el lugar, hasta que un sonido bajo, pero inconfundible, comenzó a emanar de la caja. Era una melodía infantil, distorsionada y siniestra, que se repetía una y otra vez, cada vez más rápido, hasta que de repente, la tapa de la caja se abrió con un chasquido ensordecedor.
Una figura saltó de la caja con un resorte rechinante, su rostro una mueca de locura y sus ojos brillando con una malicia inhumana. Era Boxy Boo, el experimento 1160, una criatura que parecía un juguete infantil, pero que en realidad era un monstruo impredecible y peligrosamente incontrolable.
—¡Jajajajaja! —rió Boxy Boo, su risa resonando como una campana rota—. ¡Estoy libre! ¡Por fin, libre! ¿Quién quiere jugar conmigo?
Los Smiling Critters dieron un paso atrás, sintiendo la amenaza que emanaba de él. Pero Catnap, aunque tenso, no se dejó intimidar. Sabía que Boxy Boo era un desafío, pero también sabía que tenía que controlar la situación, por el bien de todos.
—Boxy Boo —dijo Catnap con su habitual calma, pero su voz tenía un tono firme—, aquí no se trata de juegos. Aquí se trata de aprender a comportarse.
Boxy Boo se detuvo en su lugar, ladeando la cabeza con una curiosidad burlona.
—¿Y quién eres tú para decirme qué hacer? —espetó con desdén—. ¿Otro juguete roto que cree que puede controlarme?
Catnap no flaqueó. Dio un paso adelante, colocando una mano en el suelo para mantener el equilibrio. Sabía que necesitaba manejar esto con cuidado, o Boxy Boo podría volverse incontrolable.
—No soy un juguete roto, Boxy Boo —respondió Catnap, con un tono que no admitía réplica—. Soy Catnap, y tú estás aquí para aprender. Puedes hacer esto de la manera difícil o de la manera fácil. La decisión es tuya.
Boxy Boo lo miró por un largo momento, como si estuviera evaluando a su nuevo "compañero de juegos." Luego, una sonrisa torcida apareció en su rostro, una que no prometía nada bueno.
—Bueno, Catnap... —dijo lentamente, su voz goteando sarcasmo—. Veamos cuánto tiempo puedes mantener el control.
Catnap sabía que esto iba a ser más difícil de lo que parecía, pero estaba preparado. Después de todo, había logrado mantener el orden entre los Smiling Critters durante años. Y si había alguien que podía manejar a Boxy Boo, ese era él.
Los Smiling Critters se acercaron, formando un círculo alrededor de Catnap y Boxy Boo, listos para apoyar a su líder si las cosas se salían de control. Pero en sus corazones, todos sabían que este nuevo desafío iba a poner a prueba todo lo que habían construido hasta ahora.
La batalla por el control de Boxy Boo acababa de comenzar, y todos estaban preparados para lo que viniera.
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(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!
De Todoen esta historia Catnap vuelve atras en el tiempo de alguna manera pero ahora con su conocimientos del futuro y la venganza contra su ex Dios 1006. comenten si tienen alguna idea para añadirla a la historia :3 los personajes y imagenes no me pertene...
