Capítulo 7: La Llegada de los Smiling Critters

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Perspectiva de Catnap

Todo iba bien, mi trabajo en el Playcare era perfecto. Los niños dormían profundamente cada noche, y mi popularidad crecía. Sin embargo, había un detalle que se estaba convirtiendo en una constante en mis días: Marie Payne. Se pegaba a mí como un chicle cuando nos encontrábamos, lo cual, para ser honesto, no me molestaba. Era extraño, pero me gustaba la idea de tener a alguien que confiara en mí, aunque eso significara soportar las miradas curiosas de los consejeros y científicos.

Una mañana, después de estirarme como un gato en mi habitación decorada con todos los artículos posibles de Catnap, salí para comenzar mi día. Apenas había dado unos pasos cuando vi a Leith Pierre en la entrada de mi casa. Su presencia no era habitual, así que me pregunté qué podría haber pasado. Miré a mi alrededor para asegurarme de que no hubiera niños cerca y, al ver que el área estaba despejada, hablé.

¿Qué haces aquí? —le pregunté con mi voz profunda, esa que rara vez usaba.

Leith me miró con su usual expresión imperturbable y respondió:

—No ha pasado nada malo. Solo quería informarte que hoy los demás Smiling Critters harán su debut. Necesitamos que los ayudes a adaptarse.

En mi mente, procesé la información rápidamente. Cuando conocí a los demás miembros del grupo de trabajo, no me caían bien, pero ahora, los veía como aliados potenciales para enfrentar a 1006 y tal vez convencerlos de unirse a Poppy. Pensando en la utilidad que podrían tener, acepté el desafío.

Lo haré —respondí—, pero será difícil. No puedo hablarles, ya sabes.

—Estoy seguro de que sabrás cómo adaptarte —respondió Leith—. Además, eres el único del grupo que no conoce al resto. Los otros ya se hicieron amigos entre ellos.

Eso me tomó por sorpresa. ¿Ellos ya se conocían? Eso complicaba un poco las cosas, pero nada que no pudiera manejar. Asentí y pasé al lado de Leith, dirigiéndome hacia el área donde estaban mis compañeros.

Por los altavoces del Playcare, comenzó la presentación de los demás Smiling Critters de manera "épica". Los nombres resonaron uno por uno:

Bobby BearHug

Bubba Bubbaphant

CraftyCorn

DogDay (el líder del grupo)

Hoppy Hopscotch

KickinChicken

PickyPiggy

Los niños se volvieron locos de emoción al ver a todos los Smiling Critters juntos. Yo me acerqué al grupo, y DogDay, el líder, me saludó con entusiasmo.

—¡Catnap! ¿Cómo estás, amigo? —me preguntó, con una energía que me hizo dudar.

En mi mente, solo había dos opciones: o no le habían dicho nada sobre mi voz aterradora, o eran unos pendejos. Finalmente, decidí darle una oportunidad y tomé su pata extendida, asintiendo con la cabeza. DogDay se alegró y me presentó a los demás, aunque ya los conocía. Era un buen gesto para romper el hielo y generar interacción entre nosotros.

Los Smiling Critters comenzaron a interactuar con los niños, cada uno mostrando sus habilidades y personalidad. Mientras tanto, yo me recosté en un rincón, simulando un bostezo. Todo parecía ir bien hasta que KickinChicken, el más energético del grupo, se acercó a mí.

(Nota:no mames el pollo tiene un nombre muy WTF y la mayoria de ellos no jodas?)

—¡Oye, Catnap! ¿No quieres jugar con los niños? —me preguntó con entusiasmo.

Negué con la cabeza, sin interés en unirme al juego. KickinChicken se fue con una expresión de tristeza, pero eso no me preocupó demasiado. Sabía que tenía un papel que cumplir, y no podía permitirme distracciones innecesarias.

Cuando llegó la noche, realicé mi trabajo de siempre: pasear por los cuartos, asegurándome de que todos los niños estuvieran durmiendo antes de regresar a mi casa. Sin embargo, algo inusual ocurrió en el camino de vuelta: los demás Smiling Critters me estaban siguiendo.

¿Qué demonios hacen aquí?  dije en mi mente—pregunté, girándome para enfrentarlos.

CraftyCorn, siempre tímida, dio un paso adelante y me explicó:

—Todavía no tenemos casa como tú. Por el momento, ¿podríamos quedarnos contigo?

Pensé en la idea durante unos segundos y, aunque me molestaba un poco la idea de compartir mi espacio, asentí. Pero antes de que entráramos, aproveché la ausencia de niños a la vista para hablarles con mi verdadera voz.

Tienen suerte de que yo esté aquí —les dije, dejando que mi voz tenebrosa resonara en la oscuridad.

La reacción fue inmediata. Varios de ellos retrocedieron un poco, visiblemente asustados. CraftyCorn, sin embargo, se armó de valor y preguntó:

—¿Esa es tu verdadera voz?

Asentí con firmeza.

Sí, y no hablo mucho porque no quiero asustar a los niños ni a ustedes. Si hablara más, los habría regañado todo el día por las cagadas que hicieron. Pero basta de hablar de mi voz. Es hora de dormir.

Sin más palabras, les abrí la puerta y todos entraron. El ambiente estaba tenso, pero todos entendían que la situación no era normal. Nos fuimos acomodando en la pequeña casa, cada uno encontrando un lugar para descansar. Sabía que los siguientes días serían desafiantes. Tendría que mantenerlos en línea y asegurarme de que no arruinaran todo lo que había construido en el Playcare. Pero por ahora, la prioridad era descansar.

La casa se sumió en el silencio, y mientras cerraba mis ojos, me preparé mentalmente para lo que vendría. Sabía que la llegada de los Smiling Critters cambiaría muchas cosas, pero todavía quedaba mucho por hacer, y la verdadera batalla estaba solo comenzando.

(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora