Capítulo 46: La Guerra Silenciosa de Playcare

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Perspectiva de Catnap

Si tuviera que resumir cómo van las cosas desde que los Nightmare Critters llegaron al Playcare, diría que la palabra es: molesto. Sí, molesto, irritante, como una picazón que no puedes rascar.

Para empezar, Icky Licky es una máquina de vergüenzas ajenas. Su nueva afición parece ser competir con los niños en cualquier cosa: quién arma el juguete más rápido, quién corre más, quién resuelve un rompecabezas primero... y siempre, pero siempre, pierde de la manera más patética. Lo peor es que, en lugar de aceptar la derrota, saca una excusa tras otra.

—Es que mi lengua estaba seca. ¿Cómo esperas que trabaje en estas condiciones? —dijo el otro día tras perder en un juego de adivinanzas.

—¡Cállate, baboso, y acepta que un niño de 5 años te superó! —le gritó Boxy Boo, siempre dispuesto a añadir leña al fuego.

Luego está Rabie Baby, la chismosa más insoportable que he conocido. Si no tiene chismes que contar, los inventa. Hace unos días, me encontré a Bubba Bubbaphant llorando en una esquina porque, según Rabie, yo había dicho que quería reemplazarlo.

—¡Eso es mentira! —rugí, fulminándola con la mirada.

Ella solo se encogió de hombros con una sonrisa burlona.
—Ups, debí haberlo soñado.

Si no fuera porque soy el experimento perfecto, ya habría arrancado esa cabecita de trapo.

Allister Gator, por otro lado, es un caso aparte. Pasa el día durmiendo. Literalmente. A veces pienso que debería estar agradecido de que al menos no está causando problemas, pero su pereza me saca de quicio.

—¿Piensas levantarte algún día o te enterramos aquí mismo? —le dije una vez, frustrado.

Allister bostezó.
—Estoy acumulando energía.

—¿Energía para qué? ¿Hacer nada más tarde? —bufé, cruzándome de brazos.

—Exacto. —Y volvió a cerrar los ojos como si fuera lo más normal del mundo.

Luego está Poe, que se comporta como un adolescente malhumorado, escondiéndose en rincones oscuros y gruñendo cada vez que alguien intenta hablarle. Y ni me hagas empezar con Touille, que parece decidido a desmantelar la cocina y las papeleras en busca de quién sabe qué. Cada vez que lo veo rebuscando, solo puedo suspirar.

—¿Es que no puedes comer algo normal como los demás? —le dije, señalando un plato de galletas.

—¿Dónde está la diversión en eso? —respondió, con una sonrisa traviesa mientras sacaba un viejo muelle oxidado de la basura.

Y luego está Maggie Mako. Por dios, esa tiburona no para de comer. De hecho, se ha aliado con Picky Piggy en competencias de quién devora más comida en menos tiempo. Un día, hasta se llevaron un saco entero de caramelos al rincón de juegos y no dejaron ni las envolturas.

Simon Smoke, su líder, al menos mantiene la calma, pero hay algo en su manera de observar que me pone los nervios de punta. En especial porque parece haber puesto los ojos en Baba Chops, y no de la manera que me gustaría. Cada vez que Baba siente su mirada, se esconde detrás de mí o de alguno de mis compañeros.

—¿Es necesario que intimides a la ovejita? —le pregunté un día, cruzándome de brazos.

Simon me miró, sonriendo de lado.
—No la estoy intimidando. Solo creo que debería pasar más tiempo con nosotros. ¿Qué opinas?

—Si Baba quiere estar con nosotros, es decisión suya. Pero deja de mirarla como si fuera un juguete nuevo.

—Relájate, hombre. —Se rio, dándome una palmada en el hombro—. Además, parece que eres más que protector. ¿Son pareja o algo así?

Mis orejas se erizaron, y mi cola golpeó el suelo con fuerza.
—¡No digas estupideces, dragoncito! Y deja de inventarte cosas.

Simon alzó las manos en señal de rendición, pero no sin antes lanzar una carcajada.
—Solo bromeaba, Catnap. Tranquilo.

Por lo menos, cuando los Nightmare Critters meten la pata demasiado, Simon es lo suficientemente decente como para disculparse.

En el Playcare, esa noche

La situación en el Playcare llegó a un punto crítico durante una de nuestras noches más caóticas.

Rabie Baby había empezado un rumor de que Boxy Boo estaba enamorado de Lía, lo que desató una discusión monumental entre ambos.

—¿Por qué demonios voy a estar enamorado de un humano? ¡Eso es asqueroso! —gritó Boxy Boo, su cara roja como su bufanda.

Lía, que estaba al borde de perder la paciencia, lo fulminó con la mirada.
—¡Pues gracias por el cumplido, caja estúpida!

Mientras tanto, Touille había esparcido basura por todo el lugar, y Maggie Mako y Picky Piggy estaban teniendo otra competencia de comida, devorando lo que quedaba de la merienda nocturna.

Simon Smoke, viendo el desastre, se acercó a mí con una sonrisa irónica.
—¿Esto es lo que llamas "control"?

—Es más control del que tú tienes sobre tu grupo, humo ambulante. —Mi paciencia estaba al límite.

Por suerte, Baba Chops intervino, pidiendo disculpas por el comportamiento de sus compañeros. Su mirada inocente logró calmar las cosas... un poco.

Esa noche, mientras observaba al grupo finalmente calmarse y dormirse, no pude evitar pensar en lo difícil que sería mantener el orden con tantos caracteres tan distintos. Pero también sabía que, al final del día, éramos una familia, por disfuncional que fuera.

Y si alguien podía mantener esa familia unida, era yo.

(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora