Capítulo 32: Ecos del Pasado y Sombras del Futuro

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Perspectiva de Catnap

El Playcare había estado funcionando perfectamente, como una máquina bien engrasada. Cada uno de los Smiling Critters hacía su parte, ayudando a los niños a aprender, jugar y sentirse seguros. Bubba Bubbaphant, CraftyCorn, DogDay, Hoppy Hopscotch, KickinChicken y PickyPiggy mantenían el lugar animado, y Mommy y Poppy nos ofrecían su apoyo cuando era necesario. Pero algo que realmente me llamaba la atención últimamente era el cambio en Huggy Wuggy. El mono azul ya no solo seguía órdenes; ahora hacía las cosas porque quería, y eso era un progreso sorprendente.

Lo más curioso de todo era que, a pesar de su pasado mecánico y obediente, Huggy parecía genuinamente feliz. Claro, su rostro siempre estaba decorado con esa sonrisa, pero ahora... esa sonrisa parecía real. Verlo interactuar con los niños y ayudar a algunos de nosotros con las enseñanzas me daba la sensación de que Huggy finalmente había encontrado su verdadero yo. Siempre había tenido potencial, pero hasta ahora no había sabido cómo desplegarlo.

Perspectiva de Huggy Wuggy

Mientras jugaba con los niños, uno de ellos, emocionado, salió de su escondite y me dijo que debía seguirlo, que quería que conociera a su "amigo imaginario". Algo no me cuadraba desde el principio, pero no quise negarme. Por un lado, no quería decepcionar al niño, y por otro... bueno, viejas costumbres de seguir órdenes aún corrían por mis cables.

El niño me guió hasta una puerta grande que estaba medio abierta. Al principio pensé que todo esto era simplemente una travesura infantil, hasta que vi un brazo metálico que se asomaba por el hueco de la puerta, un brazo largo y delgado con garras que reconocería en cualquier parte. Era el Experimento 1006.

"¿Qué demonios está haciendo aquí...?", pensé mientras mi cuerpo se tensaba.

Hola, Huggy Wuggy —dijo, su voz distorsionada y llena de ecos de otras voces que no le pertenecían.

Le respondí con un saludo seco, manteniendo una calma forzada. Nunca pensé que volvería a ver a este tipo, al menos no en circunstancias tan extrañas. Los científicos y trabajadores de Playtime.co siempre habían mencionado que éramos similares en algunos aspectos, pero si había algo que nos diferenciaba, era que yo sabía que no había redención en él.

El Prototipo no perdió tiempo en explicarme por qué había enviado al niño hasta aquí. Quería hacerme una oferta: unirme a su "revolución", y en caso de hacerlo, me prometía que sería uno de sus generales en esta nueva era que planeaba para la fábrica. Lo miré, sin decir nada, procesando su absurda propuesta.

"Este tipo es más tonto de lo que pensé", me dije a mí mismo, ¿realmente cree que puede convencerme de unirme a él? Si alguien lograra crear una revolución en la fábrica, sería Catnap y los demás, no este monstruo. Le respondí con un desdén bien oculto, diciéndole que se busque a otro a quien engañar. Quizás en el pasado, cuando solo sabía seguir órdenes, podría haber considerado su oferta, pero ahora... ahora era diferente.

El Prototipo soltó un gruñido de frustración, pero justo cuando pensaba que todo había terminado, el niño volvió y me preguntó si me había divertido con su amigo. Yo asentí con una sonrisa forzada, pero en ese mismo instante vi algo que me hizo congelarme: el Prototipo estaba preparando sus garras para atacar al niño.

No pensé; actué por instinto. Tomé al niño en mis brazos y corrí hacia la salida. El Prototipo gritó algo sobre que me arrepentiría de mi decisión, pero yo solo corrí, ignorando sus amenazas. Sentía al niño temblando en mis brazos, llorando, sin entender por qué su "amigo" lo había intentado atacar.

Perspectiva de Catnap

Esa noche, en el simulacro de noche del Playcare, había terminado de dormir a los niños con mi gas rojo y estaba consolando al niño que Huggy había salvado del Prototipo. Huggy me había contado lo sucedido, y no pude evitar sentir una mezcla de furia y desdén.

Sabía que ese desgraciado estaba tramando algo —murmuré, más para mí mismo que para Huggy.

Huggy, quien no me quitaba los ojos de encima, notó mi rabia contenida. —¿Por qué tienes algo tan personal en contra de él? —me preguntó, sus palabras llenas de curiosidad y de algo más profundo, algo que apenas comenzaba a entender.

Tomé un respiro y decidí contarle la verdad. Antes de ser un experimento, fui un niño en el Playcare. El Prototipo, 1006, me traicionó. No solo a mí, sino a mis amigos. Lo que soy ahora, lo que me convertí, fue en gran parte gracias a él. O más bien, por lo que él me arrebató.

Huggy me miró, sorprendido. Mi historia lo había impactado, pero no tanto como lo que estaba a punto de revelarle. No solo yo sufrí a manos del Prototipo. Boxy Boo también había sido víctima. El Prototipo mató a sus amigos delante de él cuando era un niño, y de no haber sido por los científicos de Playtime.co, Boxy Boo habría muerto también. La razón por la que Boxy Boo había cambiado era porque, al igual que yo, había aprendido a vivir con esa furia, pero lo que nunca admitiría en voz alta era que todavía cargaba con deseos de venganza.

Huggy asintió, más serio que nunca, entendiendo que lo que habíamos vivido nos había marcado profundamente a ambos.

—Si Boxy Boo no se doblegó ante ese monstruo —dijo Huggy, con un destello de determinación en sus ojos—, entonces ninguno de nosotros lo hará. Estamos juntos en esto.

(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora