Perspectiva de Pianosaurus
Han pasado tres días desde mi llegada al Playcare, y debo admitirlo: Yarnaby tenía algo de razón en sus bromas sobre este lugar. "Un sitio lleno de experimentos-niñeros", había dicho, y ahora entiendo por qué. Sin embargo, debo reconocer que no ha sido una experiencia tan mala.
El espacio es amplio, mucho más cómodo que aquella celda apretada en la que me mantenían antes. Y aunque al principio noté las miradas sorprendidas por mi tamaño, ninguno de los experimentos aquí me trató como un monstruo. Eso era nuevo para mí.
Catnap, ese gato con una mirada fija y penetrante, me observa constantemente con una intriga que no puedo descifrar. Es como si estuviera esperando algo de mí. Lía, la humana, me mira con miedo... pero no es solo miedo, hay algo más en su mirada. Dudas, recuerdos, preguntas. Me incomoda, pero no la culpo. Finalmente, está Bobby BearHug, una osa que parece obsesionada conmigo. Siempre tiene un juguete mío, uno de esos que lanzaron al mercado. ¿Es una fanática mía? Qué extraño y perturbador.
Pese a esto, el ambiente es tranquilo. Todos han sido amables conmigo, algo que agradezco pero que no pienso devolver. No necesito amigos, solo espacio para caminar y algo de comida de vez en cuando. Ese será mi lema aquí.
Esa noche, mientras todo el Playcare estaba en calma, me encontraba en un rincón oscuro, lejos del ruido, tocando mis dientes/teclas con delicadeza. Cada nota iluminaba suavemente el área alrededor de mi mandíbula. La melodía era relajante, incluso para mí. Si hubiera un momento perfecto para la soledad, era este.
Pero sentí algo.
Esa sensación de ser observado, como si alguien estuviera cerca, acechando en las sombras. Dejé de tocar abruptamente y, con un toque rápido en mis teclas, envié un mensaje claro: "Sé que estás ahí. Sal ahora."
Para mi sorpresa, Bobby BearHug salió de su escondite, abrazando su juguete de Pianosaurus.
—¡Oh, lo siento! No quería asustarte ni nada... solo estaba viendo si estabas bien.
¿"Si estaba bien"? ¿Qué tipo de pregunta era esa? Lo tomé como una retórica al principio, pero decidí responder. No había hablado con nadie desde mi llegada, y tal vez... solo tal vez... valía la pena intentarlo.
—¿Por qué me preguntas eso? —dije, mis teclas resonando mientras formaba las palabras con un tono bajo, casi metálico.
Ella abrió los ojos de par en par, sorprendida.
—¿¡Puedes hablar!? ¡Entonces por qué no lo haces más seguido!
Bufé internamente. ¿Por qué a todos les interesa tanto lo que hago o dejo de hacer?
—Porque no me gusta hablar.
Hubo un momento de silencio incómodo. Bobby parecía pensar en algo, y yo aprovechaba ese instante para reflexionar sobre lo extraño de la situación. ¿Qué clase de osa se obsesiona con un juguete y luego actúa como si pudiera ser amiga de la versión real?
Entonces, rompió el silencio.
—Bueno... ya que hablas... me preguntaba si podrías ser mi amigo.
Su propuesta me descolocó. Sabía que este momento iba a llegar tarde o temprano, pero no lo esperaba tan pronto. Miré sus ojos brillantes y su sonrisa llena de esperanza, y por alguna razón, me sentí más incómodo que nunca.
—No necesito amigos. Solo espacio para moverme y comida para mantenerme activo.
La expresión de Bobby cambió por un instante, como si no supiera cómo reaccionar. Luego, para mi sorpresa, sonrió.
—Está bien, entiendo. Pero... cuando decidas abrir tu corazón, yo seré quien reciba tu cariño.
¿Qué carajos acababa de pasar?
Me quedé mirándola mientras se daba la vuelta y se alejaba tranquilamente, tarareando una melodía que parecía imitar la música que yo había tocado antes. Mi mente era un caos. Nunca había encontrado a alguien tan persistente y... raro.
Pasaron unos minutos después de su partida, pero no pude volver a tocar mis teclas. Su frase resonaba en mi cabeza, y aunque quería ignorarla, algo en su tono de voz me hacía pensar que realmente lo decía en serio.
Fue entonces cuando escuché pasos nuevamente. Esta vez, no era Bobby. Catnap emergió de las sombras, su imponente figura parecía aún más grande bajo la tenue luz.
—¿Qué quería la osa? —preguntó con su tono grave y cortante.
—¿Acaso importa? —respondí, tocando una nota baja con desgano.
Catnap se acercó más, observándome con sus ojos penetrantes.
—No confío en nadie aquí, y menos en ti. Pero tampoco me importa lo que hagas, siempre y cuando no pongas en peligro a los niños.
Ah, así que era eso. El niñero vigilante. Me incliné hacia él, mis teclas brillando con un destello burlón.
—No soy tu enemigo, gato. Solo estoy aquí porque no tengo otra opción.
Él soltó un bufido, pero no dijo nada más. Me observó un momento más antes de desaparecer en las sombras.
Esa noche, mientras intentaba relajarme nuevamente, volví a mi lema: sin amigos, sin problemas. Pero, muy en el fondo, algo comenzaba a cambiar en mí. Aunque jamás lo admitiría, las palabras de Bobby y la vigilancia constante de Catnap me hacían cuestionar si este lugar sería realmente el infierno que había imaginado... o algo más extraño.
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(Cancelada)La oportunidad de ¡CATNAP!
De Todoen esta historia Catnap vuelve atras en el tiempo de alguna manera pero ahora con su conocimientos del futuro y la venganza contra su ex Dios 1006. comenten si tienen alguna idea para añadirla a la historia :3 los personajes y imagenes no me pertene...
