Final.

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Estábamos parados con nuestras pertenencias en el pasillo de salida, todos esperando a que sea la hora para salir de la cuarentena.

-Bueno muchachos, y muchacha - habló alto un hombre en la puerta de salida, todos nos quedamos quietos en nuestros lugares. - Todos tomen los papeles con las leyes a seguir para vivir en Japón, todas son estrictas, y les recomiendo seguirlas.

Nos miramos entre todos, algo inquietos y ansiosos, mientras recibimos las hojas que traían las leyes. Jeno tomo mi mano y al mismo tiempo yo miré a Jisung a mi lado.

-Estaremos bien. - le dije a Jisung en voz baja mientras él leía la hoja con algo de miedo.

Las leyes eran muy extremas. Si estabas fuera de tu casa luego del toque de queda, irías a prisión, si rompías la ley de pacifismo entre naciones, serias exiliado de Japón.
Y así muchas más reglas, que daban algo de miedo.

-Ahora, el momento de su nuevo comienzo llegó. - habló nuevamente el hombre y abrió la puerta.

De inmediato todos salieron, pero yo corrí en cuanto ví a Taeyong buscándome con la mirada.

Me tiré a los brazos extendidos de mi hermano.

Sentí su abrazo, su aroma, su presencia, estaba en casa.

-Ya estás conmigo Nari. - hablaba mi hermano mientras tomaba mi rostro en sus manos y me observaba. - Estás aquí... estás aquí conmigo.

Repetía una y otra vez mientras ambos regamos nuestro rostro de lágrimas y nos abrazamos.

-F-fue tan difícil llegar aquí - susurré mientras él volvía a observar mi rostro, ahora con ojos tristes.

-Lo sé hermanita, y realmente me atemorizaba no volver a verte - dijo en un tono bajo con la voz quebrada. Y ver sus ojos profundos llenos de lágrimas, solo me partieron el corazón.

Volví a abrazarlo y estuvimos así por unos minutos, hasta que Yuta nos interrumpió.

-Lo siento hermanitos, pero debemos irnos ahora.

Ambos asentimos y luego los padres de Ryo se acercaron a nosotros.

-Llevaremos a Nari y a Jeno a su departamento. - habló el padre de Ryo luego de saludarnos a Jeno y a mí.

-Umm... es momento de decirles al resto. - hable a Jeno mientras todo el grupo quedó en silencio por las palabras del padre de Ryo.

-Chicos - llamó la atención Taeyong en voz alta. - les diré cómo estaremos de ahora en más...

Todos quedaron en silencio escuchando a Taeyong, esperando a seguir sus órdenes.

-Yuta se llevará a algunos de ustedes, el resto vendrá conmigo, arreglamos nuestros departamentos para que todos vivamos cómodos por ahora. - todos asintieron pero quedaron esperando a saber que iba a pasar con Jeno y conmigo.

-Umm - todos giraron a Jeno en cuanto hablo. - Nari y yo tendremos un departamento gracias a los padres de Ryo. Jisung, Chenle y Jaemin vienen con nosotros.

Me sorprendió que ni siquiera preguntara, sino que fuera una orden, pero con el contexto en el que estábamos ahora en Osaka, era lo correcto dividirnos a pesar de las preferencias.

-Noona, estaremos juntos - habló Jisung emocionado llegando a mi lado con Chenle, también animado de vivir con su mejor amigo.

-En estos días nos volveremos a encontrar, organizamos una celebración por nuestro encuentro. - habló Yuta antes de que comenzaramos a despedirnos entre todos y separar los caminos.

Cuando estuvimos en una camioneta Jeno, Jaemin, Chenle, Jisung y yo, solo íbamos en silencio observando toda la ciudad, que a la luz del sol, vivía de una manera diferente.

-Es increíble. - susurró Jaemin al ver como había gente andando en bicicletas y haciendo ejercicio en un parque.

-Parece una película. - habló Jisung y todos reímos por su comentario.

-Ahora estaremos bien, ya estamos a salvo. - susurró Jeno mientras tomaba mi mano y todos nos observamos con sonrisas emotivas al darnos cuenta que ya no íbamos a pasar nuevamente por el infierno de ver muertos vivientes alrededor nuestro.

-Nunca más oleremos a zonzos. - todos reímos por las palabras de Jisung y luego comenzamos a hablar sobre lo vivo que se veía Osaka durante el día, hasta llegar al departamento donde comenzaríamos de nuevo, donde volveríamos a ser jovenes, y no sobrevivientes a un mundo destruido.

Meses de caminata, sin comer bien, sin dormir lo suficiente y luchando por no estar muertos. Sufriendo pérdidas y encuentros.
Todo eso había terminado, ahora estábamos seguros, con un nuevo comienzo, y una nueva familia.

Todo había finalizado.

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