Capitulo 11

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- ¿Tu crees eso?

- Las teorías conspirativas hablan mucho de que esas criaturas viven con nosotros desde siglos. Las personas no creen en esto, es tan difícil sacar esas ideas de su cabeza.

- Pero lo creerían si lo ven con sus propios ojos. Tan solo así pueden creer en todo lo que dices.

- Si, solo de esa manera las personas pueden cambiar de opinión.

- ¿A ti te ha pasado algo similar?

- En varias ocasiones. Al ser un estudiante de medicina, tenía que estar en hospitales la mayor parte del tiempo y a veces a altas horas de la madrugada haciendo guardia. Siempre escuchaba risitas de niños y pasos por los pasillos, pero al supervisar no había nadie, todo estaba desolado.

— ¿Te daba miedo?

— Al principio si porque no estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones, pero al pasar el tiempo todo se volvió como algo normal para mi.

— Uhm entiendo. Cuando era una niña, mis padres me dejaban dormir con ellos hasta que me acostumbrara al nuevo hogar y a ellos. Era una mansión muy grande y aveces lo veía como escalofriante, además porque me recordaba mucho al lugar donde es-

Ella dejó de hablar al recordar su difícil infancia antes de que la pareja la adoptará. Le trae tristes recuerdos al ser tan difícil vivir en un lugar donde te dejaron siendo una bebé y que su pensamiento sea que "nunca la quisieron" y por eso la dejaron en ese lugar con personas desconocidas sin importarle nada.

— ¿Lugar? ¿Acaso tú-

Drew al ver el semblante de la pelirrubia, mejor se detuvo al decir algo más.

— Fui imprudente, lo siento.

- No, solo que al recordar donde estuve desde que era una bebé, me trae recuerdos que son muy tristes.

— Entiendo. Si no quieres contarme no hay ningún problema.

— Estuve en un centro de adopción desde que era una bebé. No sé nada de mis padres biológicos, crecí en ese lugar sola y con una esperanza muy baja de que ellos vinieron por mí o que alguien pudiera adoptarme. Sin embargo, una pareja llegó a ese centro en busca de una bebé recién nacida, pero ella me vió y estoy segura que pude ver su brillo en sus ojos cuando su mirada conectó con la mía. Recordar ese momento me hace sentir muy bien y los adoro con todo mi alma porque ellos me permitieron vivir nuevamente y disfrutar el significado de una familia y de amar.

— Es demasiado lindo como lo dices. Ellos te aman demasiado desde el primer momento que te vieron y puedo asegurar que están muy orgullosos de la chica que te has convertido ahora.

— Hubiera querido que mi mamá lo siguiera viendo.

Ante esas melancólicas palabras, Drew recordó la vez que sin querer había escuchado a la pelirrubia hablar sola en esa habitación, de como sus palabras salían de su boca con suma tristeza y culpa. No sabía la historia detrás de ello, pero su mirada delataba la crudeza de una realidad que solo ella lo mantiene presente en su memoria y recuerdos.

Sus manos se pusieron encima de las manos de la pelirrubia, una forma de hacerle saber que está ahí para escucharla y darle un apoyo. Ella sonrió levemente, el chico le transmitía confianza y contarle una parte de su vida lograba sacar ese secreto oculto en su ser que ni a sus propias amigas les pudo decir.

— Yo...Maté a mi mamá.

— ¿Qué?

¿Había escuchado bien? Su rostro se desfiguró completamente al escuchar esas palabras, sin lograr comprender no supo más que decir y trató de mantener su compostura ante la pelirrubia. No había escuchado parte de la historia, pero eso traía consigo una gran explicación antes de creerse ideas erróneas.

— Si no hubiera insistido tanto en ir a ese centro comercial, mi madre aún seguiría con vida.

— ¿Qué ocurrió en ese centro comercial?

— Fue un día normal y corriente, muchas personas se paseaban por todos lados, entraban y salían de algunos locales. De la nada se escucharon gritos de muchas personas en la planta baja, no entendía lo que estaba pasando y mi mamá tampoco. Ella se acercó a una de las barandas y observó desde el tercer piso lo que está ocurriendo en la planta baja, su rostro cambió radicalmente. Todo se estaba descontrolando, mi madre me llevó rápidamente a otro lugar más seguro y escuchaba disparos muy cercanos donde nos encontrábamos...

Mientras le contaba lo sucedido, la pelirrubia empezó a sollozar al recordar ese horrible episodio donde le arrebataron la vida a su madre de una manera atroz. Drew solo la consolaba, entendiendo más a fondo lo ocurrido con su madre, dando más credibilidad a la culpa que le carcome día a día a la pelirrubia.

— Sus palabras aún resuena en mi cabeza cada vez que recuerdo ese día. Fue por mi culpa que ella ya no esté con nosotros, yo la maté al llevarla a ese centro comercial, yo debí insistir más para que se quedara y no me dejara sola. Ella...ella-

Drew la atrajo a la pelirrubia a sus brazos, tratando de calmarla ante los sollozos inminentes que poco a poco fue avanzando sin cesar. No era la única persona que había pasado por algo así, también recuerda lo sucedido con Vendetta, tienen la misma historia donde les arrebataron a lo que más querían sin ninguna pizca de remordimiento.

Las noches que escuchaba a Vendetta sollozar cuando veía la fotografía de su esposa y de su pequeña hija eran desgarradoras. Nadie más que él sabe la historia detrás de ese caparazón de hielo que envuelve el corazón de Vendetta, lo único que lo rompe en miles de cristales son ellas.

Nadie se dio cuenta de la presencia de Vendetta, quien escuchó la historia escondida de la pelirrubia. Su semblante cambió radicalmente, las historias eran tan parecidas y no fue difícil sentirse de la misma forma en la que ella se encontraba refugiada en los brazos del castaño.

— Así que también perdiste a alguien casi de la misma manera que yo perdí a mi familia.

Dy

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora