Capitulo 26

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El amanecer aparecía al frente de ellos dando paso a un nuevo día. Los tres emprendieron viaje a destino desconocido, aún no estaban seguros donde refugiarse y tampoco tenían la mínima idea de lo que estaba pasando en la otra ciudad que dejaron hace unos días.

El azabache aún no había hecho nada para llamar la atención. Vendetta estaba tranquilo y ellos debían agradecer que por el momento no estaba causando desastres en esa ciudad, pero estaba muy equivocado.

Por otro lado, Drew manejaba el automóvil que había adquirido hace varios días mientras tenía su codo descansando en la ventana y la otra en el volante. Mantenía su suma concentración en la carretera, pero había algo dentro suyo que no lo dejaba tranquilo desde esa llamada que tuvo con su compañero.

Se sentía terrible tener que ocultarle y mentirle al azabache todo ese tiempo. Es su deber, cuidarlo y protegerlo hasta el final. Obligado estuvo al principio y no quería entrometerse en la vida de una persona que estaba desdichado a la muerte continúa por sus enemigos.

Había trabajado para su Jefe por muchos años, era uno de los mejores escoltas y el mejor doctor que han tenido. Su padre también había servido para ese hombre y su último pedido fue que estudiara lo que tanto había soñado antes de morir, causado por un ataque armado en una de las simples recogidas de la mercancía.

No le había mentido al azabache sobre su historia triste e injusta de su vida en el ámbito profesional. Siempre fue humillado, despreciándolo en todo momento que hasta el último fue despedido por una negligencia que él no había cometido.

Tenía doble vida, una donde parecía un joven lleno de sueños e ilusiones, forjando su carrera de la manera más implacable y subiendo poco a poco la escalera del éxito. Sin embargo, su otra vida es la más oscura y llena de sangre, donde tenía que matar para proteger a su mayor líder, cuidar las espaldas de su líder y curar a toda esa gente y su Jefe.

Nunca había matado a un inocente, solo a gente podrida igual que ese mundo sangriento. Lo seguía manteniendo a pesar de estar con el azabache, que a pesar que es su trabajo permanecer a su lado hasta que Jefe lo indique, había prometido siempre matar a las mismas escorias de su propio mundo.

Lamentablemente se había encariñado con el azabache, lo veía como un hermano mayor que se cuidaban del uno al otro, aunque Vendetta lo quería botar en múltiples ocasiones para no exponerle al peligro, sin saber que ya estaba jodido desde hacer mucho tiempo y que el peligro era lo que menos le preocupaba.

¿Cómo le iba a decir ese pequeño y a la vez gran detalle?

Vendetta no lo iba a perdonar. Él odiaba las mentiras y que le ocultaran las cosas, más si viene de la persona importante y quien más confía. Vendetta no confiaba en nadie, ni en su propia sombra. Pero todo cambió cuando conoció al castaño, una persona con personalidad tan opuesta a él y con sueños que fueron truncados por personas tan malditos.

Es lo que veía de él.

No se imaginaba lo que escondía el castaño. Un pasado que no tuvo más opción que sobrevivir y proteger a quien ayudó a su familia desde el primer momento que pisaron esas tierras.

Lealtad.

Algo que el castaño lo tenía siempre por delante. Juro lealtad por su Jefe, ahora lo hacía por el azabache hasta que todo se termine. Aún no sabía que iba a pasar con el azabache después de que acabe con su venganza, pero solo podía esperar misericordia por parte de su Jefe hacia Vendetta.

Si él lo ayudó de forma indirecta salir de ese hospital y lograr que todos pensaran que el azabache había muerto, estaba seguro que iba lograr que él fuera feliz y tranquilo lejos de esa miserable vida que fue condenado, junto con alguien que lo esperaba.

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora