Capitulo 25

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Dos días después

En esos dos días que había pasado tan rápidamente, Chris y Drew estaban armando un plan para todos los casos o situaciones posibles que se puede presentar de ahora en adelante. Por otro lado, Keila había escuchado una que otras palabras por parte del castaño y el azabache, no era mucho para ella porque de todo se iba a encargar Vendetta. Sin embargo, había cosas que no pudo escucharlas porque en su pensamiento solo había una sola cosa.

El beso.

Desde aquella noche, Chris y Keila no había tocado ese tema. Keila estaba muy abrumada, con sentimientos que se tornaban confusos y sus emociones a flor de piel que no lograba concentrarse bien en esos dos días. Trataba de mantener su mente ocupada, talvez pensando en que haría en esos próximos días o sería buena idea investigar sus orígenes y sobre la muerte de su madre.

Por otro lado, Chris si mantenía su mente ocupada con los planes que se originó sin previo aviso debido a los acontecimientos recientes que lo ponía entre la espada y la pared. Sin embargo, aun mantenía una espinita dentro de él que deseaba una conversación de lo ocurrido esa noche con Keila. Siempre se mantuvo sereno y concentrado en armar los planes, el castaño lo ayudó en todo momento aclarar un poco del panorama y los riesgos que conlleva cada uno.

A veces podía notar la vergüenza y timidez de la pelirrubia cuando estaba cerca de él. Además, que los miles de maneras para no conectar sus miradas por ¿temor? Si ya de por sí Keila estaba avergonzada, al conectar sus miradas podía ponerse más peor. Eso le daba un poco de gracia al azabache, pero lo ocultaba muy bien para que no se diera cuenta. Sin embargo, no podía negar lo que estaba sintiendo y necesitaba hablar cuanto antes con la pelirrubia antes de irse de ese lugar.

-— Iré a ver comida para todos – avisó el castaño, agarrando su chaqueta negra que estaba en el respaldar del sillón – Chris, podrías ponerle la inyección a Keila, por favor. Es la última y ya es hora que le suministre – el azabache asintió – Bueno, ya vengo.

Drew salió del apartamento, dejando solos a la pareja. El azabache miró a la pelirrubia, quien se quedó mirando la puerta y tenía sus labios apretados. Chris carraspeó levemente para llamar su atención y claro que lo logró. Keila lo miró al fin después de lo sucedido.

— Y-yo puedo hacerlo, no te preocupes – la pelirrubia iba agarrar la jeringa con el pequeño frasco, pero el azabache fue más rápido y lo tomó antes de que Keila pudiera alcanzarlo.

— Yo lo voy hacer. Tranquila.

— ¿Sabes cómo suministrarlo? – preguntó mientras miraba las acciones del azabache

— Si. Drew me ha enseñado en varias ocasiones - el azabache con agilidad y gracias a las enseñanzas de Drew, inyectó la vitamina con facilidad. Después le puso un curita – Ya está.

— Gracias – susurró la pelirrubia.

Chris dejó de lado la jeringa y alzó su mirada. Keila también lo estaba mirando, expectante a lo que quisiera decir el azabache, porque ya no había escapatoria o huir de la situación que los había embargado en el pensar de cada día.

— Keila, quiero hablar de lo que ocurrió hace dos días.

Ya no hay escapatoria.

Keila se sentía como una niña pequeña ante la mirad fija del azabache. Odiaba sentirse así cuando toda su vida se había encargado de nunca bajar mirada ante nadie ni mucho menos sentirse nerviosa y tímida. Su aura es fuerte y decidida, su padre le había comentado en varias ocasiones que su impresión hacia las demás personas es de una líder, una chica que pudiera gobernar un país si así lo quisiera, algo que obviamente fue catalogada por sus propios maestros en todos esos años, por algo pertenecía a la presidencia estudiantil en su Universidad.

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora