Capitulo 23

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— ¿Es necesario que haga eso? Si ya descubrieron que Chris no está muerto.

— ¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?

— Mi trabajo en estas instalaciones han sido cruciales. En ocasiones casi me descubren y tú quieres que haga todo lo posible para esos análisis no salgan a la luz, estas mal.

— ¿Acaso no entiendes? No deben saber que Chris está vivo, podría poner en tela de juicio todo lo que hemos hecho en estos años por salvar su cabeza.

— ¿Por qué mejor no vienes ayudarme, Drew?

— Porque yo tengo que estar aquí, esa es mi tarea.

— Lo peor es que le estas mintiendo.

— Mejor cállate y sigue con tu trabajo hasta nueva orden. Por el momento debemos hacer lo que nos encomendaron.

—Aun no puedo comprender que es mas mejor, estar a lado del criminal o tratar de que no lo descubran.

— Las dos cosas son peores. Además, lo has hecho bien en estos últimos años, no puedes quejarte de nada. En cambio, yo he tratado de que Chris no deje huellas que pudieran identificarlo y pues tratar de salvar a las personas de sus diversos ataques.

— Ese idiota quiere matarlo sí o sí, y él solo quiere llegar hacia Pett. Prácticamente está yendo a la boca del lobo.

— Mató a su esposa, que más quieres que haga. Comprendo su dolor, cualquiera en su lugar buscaría venganza. El odia las injusticias y la criminalidad, pero la sed de venganza es más grande y lo único que quiere es acabarlo de la misma manera que le quitaron a su esposa. Por lo menos la ni-

— ¡Tío! – la voz de una niña se escuchó al fondo de la llamada.

— Te dejo Drew, la niña llegó.

— ¿Drew? – la voz de la pelirrubia se hizo presente, provocando que el castaño se tensara y rápidamente colgara la llamada.

— Keila ¿qué haces aquí?

— ¿Estabas hablando con alguien?

Drew mantuvo la compostura para que la pelirrubia no notara el leve nerviosismo que estaba sintiendo, estaba preocupada de que talvez haya escuchado algo de la llamada.

— Ah no, no, yo... en realidad estaba probando si funcionaba este teléfono. Nos pueda servir de algo. ¿Recién despiertas?

— Si.

El castaño pudo sentirse aliviado al saber que la pelirrubia no había escuchado nada sobre la conversación. Se acercó a la pelirrubia para verificar sus heridas.

— ¿Te duele?

— Un poco nomas.

Drew sonrió y acarició levemente su cabellera rubia. De igual manera, Keila también sonrió, creo que le estaba gustando que el castaño hiciera eso, es una muestra de cariño muy linda.

Drew sintió como su corazón palpitaba frenéticamente al ver esa linda sonrisa de la pelirrubia. Últimamente estaba pensando mucho en ella y la preocupación de que algo malo pudiera pasarle, estaba incrementando mucho y eso le ponía a la defensiva cuando se trataba de Keila.

Podía constatar cada día más, que esa protección que le quería dar a Keila no solamente se trataba de hermandad, sino que ahora el sentimiento era mucho más fuerte y diferente. Más aún cuando su corazón palpitaba frenéticamente cuando la pelirrubia estaba muy cerca a él.

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora