Capítulo 19

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El sujeto tenía la orden de dejarla débil como fuera posible. Keila intentó levantarse, tratando de agarrar el arma, pero fue pateada a un lado.

— Jefe, encontré a la chica. Estamos en el piso-

Dos disparos se escucharon atrás suyo y el sujeto que la había golpeado cayó estrepitosamente al suelo. Keila respiraba agitadamente, unas manos tocaron su rostro y Keila levantó su mirada para ver de quien se trataba.

— V-Vendetta – al pronunciar su apodo, el azabache la atrajo hacia él y rodeó sus brazos alrededor de su cuerpo. Ella se tensó al tener la cercanía del azabache y más su actuar tan repentino.

Lo que empezó a confundirle es la forma de como la abrazaba, es como si estuviera tan preocupado por ella que no se inmutó en abrazarla con tantas emociones encima como si por un momento haya pensado en lo peor.

Vendetta se separó primero y verificó su rostro y luego sus brazos. Su mandíbula se endureció del coraje que estaba empezando a sentir al ver los golpes en su rostro y las heridas que se abrieron recientemente.

— D-debemos irnos...

— Primero quiero curar tus heridas.

— No importa eso. Si no nos vamos ahora, ellos te atraparan.

La pelirrubia tenía razón, Vendetta no quería irse sin antes curar sus heridas lo mas pronto posible, pero el tiempo les estaba jugando en contra. Antes de que Vendetta pudiera argumentar algo más, las alarmas de los carros de policía se escucharon cerca del hospital.

— V-vamonos...

Keila intentó pararse con el dolor aún, pero el azabache no la dejó. La cargó entre sus brazos y se dirigieron a la zona de las escaleras de emergencia. Se escuchaba el tiroteo en los pisos de abajo, la policía estaba en una batalla campal con esa gente y era una oportunidad para ellos lograr escapar del hospital.

Tardaron algunos segundos en bajar por esas escaleras, Vendetta se sentía culpable nuevamente por lo sucedido. Hace unos minutos había bajado para darle indicaciones a Drew mientras la pelirrubia descansaba un rato más, no se imaginó que un simple descuido iba a permitir que esa gente los encontrara, entrando a la fuerza al hospital y así lograr su objetivo de llevarse a Keila.

Había tardado en subir al piso donde estaba la pelirrubia, su miedo se incrementó al notar que no había nadie en su habitación y pensando en lo peor descargó varias veces su arma en contra de esos sujetos que intentaban llegar hacia ellos. La buscó por todas las habitaciones de ese piso y del siguiente sin éxito, sino fuera por el grito que dio la pelirrubia, el azabache estuviera perdido y hubiera llegado tarde a salvarla.

Vendetta miró a todos los lados para asegurarse de que nadie los haya seguido y se dirigió al carro, donde Drew ya tenía la puerta abierta para que solo entren. El castaño cerró la puerta y se dirigió rápidamente hacia la parte del piloto para empezar arrancar con toda velocidad.

— Tenemos que comprar más medicina e implementos de primeros auxilios – avisó el azabache, manteniendo a la pelirrubia entre sus brazos.

— ¿Se le abrió la herida?

— Si – suspiró frustrado — No sé cómo lograron encontrarnos esos idiotas.

— Yo tampoco lo entiendo.

***

— Esto dolerá un poco...

Drew vendaba las heridas de sus brazos con sumo cuidado de no hacerle doler tanto, Vendetta estaba al pendiente de todo mientras que el castaño curaba las heridas de la pelirrubia.

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora