Capitulo 6

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Ella corría por su vida rodeada de una luna que sobresalía en medio del bosque y que la ayudaba seguir su camino hasta lograr desaparecer por completo de las dos personas que la seguían hace varios minutos.

Tenía un gran físico para seguir corriendo sin cansancio, no iba a permitir que esas dos personas se salieran con la suya de mantenerla como rehén por mucho tiempo. Ni siquiera sabía lo que iba a pasar en manos de esos criminales.

La brisa fría chocaba en su rostro y en todo su cuerpo, a esas alturas de la noche el frío se escalaba a temperaturas muy altas. La chaqueta que tenía puesta no ayudaba en nada para abrigarse del frío y eso le estaba jugando en contra.

El crujido de las ramas se escuchaba en todo momento, las hojas sonaban al ritmo de la brisa del viento, la fuerza de la naturaleza estaba siendo testigo de la forma que la chica trataba de huir de sus captores.

Pasaron los minutos que fueron eternos para la chica. No pudo llegó a ver a tiempo la multitud de hojas y cayó estrepitosamente. El dolor fue al instante en su brazo derecho y en sus manos, trató de levantarse con una mueca de dolor en su rostro.

Su mirada se centró en el lugar donde había corrido todo ese tiempo. Ya no se escuchaba nada, al parecer había logrado que sus captores se perdieran en su intento de atraparla. Suspiró de alivio, se limpió el resto de hojas y tierra de toda su ropa para luego empezar a caminar tranquilamente hasta que el dolor se esfumara.

Así duró por unos minutos más. El frío la estaba poniendo en aprietos, a cada rato chasqueaba sus dientes por lo mismo y tenía que salir cuanto antes de ese bosque.

Miró sus manos y vio los rasguños que tenía en sus palmas, no se veía nada bien. La caída fue muy fuerte, a pesar de que solo haya sido hojas amontonados, había un hueco entre ellas y las hojas tenía unas espinas qué logró herir sus manos.

- Por lo menos logré escaparme de ellos.

No podía negar que le daba un poco de miedo caminar solitaria en medio del bosque sin nadie a su alrededor, peor en la noche.

El camino es frondoso, con algunas bajadas un poco difícultoso. Bajó por unos troncos muy agitada, las manos le dolían más al tener que apoyar estas en esos troncos para poder bajar.

Por la oscuridad y al mirar por varios segundos atrás mientras caminaba, no se había percatado de caudeloso río, por lo que no pudo evitar caer. Su grito pudo escucharse a su alrededor, el agua fría arremetió con furor contra ella dejándola sin aliento y con un frío que cobraba conciencia de la naturaleza.

Trató de agarrarse de alguna rama o de las rocas medianas que sobresalía del caudeloso río, hasta que llegó a una, que con las fuerzas que aun le quedaba, pudo sujetarse bien de ésta y subir con un poco de dificultad hasta llegar a tierra.

Agitada, cansada y con el frío que la estaba matando lentamente, trató de levantarse con una mueca de dolor.

- C-carajo, ¿por qué me tiene que pasar esto a mi?

Su ropa estaba empapada de agua y no ayudaba en nada con el frío abrasador que la intentaba desvanecer las pocas fuerzas que le quedaba.

- M-mamá, por favor ayúdame... N-no q-quiero morir aquí, no de esta manera.

Estaba sentada en esas hojas que adornaban junto con las pequeñas piedras. No podía levantarse, todo su cuerpo temblaba de frío y sus piernas no le respondían.

Unas lágrimas silenciosas bajaban por sus mejillas, le pedía a su madre que no la dejara morir en esas circunstancias, peor que llegara a encontrarla esos dos sujetos. Aun no entendía por qué la secuestraron, no tenía ningún enemigo, aparte de...

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora