Capítulo 20

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Los presentes estaban confundidos por la escena y ante la mención del sanguinario más buscados por el país. La pelirrubia en ningún momento había puesto resistencia por la persona que la estaban ayudando, el vínculo entre ellos parecía ser cercano debido a su comportamiento de preocupación hacia persona. Algo no cuadraba, el Comandante Hart tenía su ceño fruncido, no quería tener pensamientos erróneos sobre una supuesta vinculación o afecto de la víctima hacia su secuestrador.

— No estoy entiendo nada, Comandante.

— Yo si lo estoy entendiendo. Si la persona que ayudó a la chica es Vendetta, entonces estamos frente un claro ejemplo de Síndrome de Estocolmo.

— Yo también opino lo mismo.

— No diga estupideces oficiales, aun no podemos constatar bien si ese hombre es Vendetta.

— Podría ser unas personas que la está ayudando a escapar. Cabe aclarar que estas personas que llegaron de manera abrupta a desatar esta atrocidad en el hospital estaban buscando a la señorita Yors.

— Ese chico tiene la misma fisonomía del chico que fue a dejar esa hoja a mi casa.

— Es verdad... Lleven todas estas evidencias a la organización.

— Si Comandante.

El Comandante Hart y el señor Yors salieron de la habitación muy desconcertados y preocupados por la situación. Ninguno de los dos articuló alguna palabra de lo que vieron hasta que llegaron a la organización.

— Mis sospechas estaban en lo cierto... Pett nos encontró.

— Si. Es por eso que ahora debes cuidarte Max, esa gente no solamente están detrás de tu hija, sino que también irán por ti. Es mejor que no regreses a tu domicilio, por el momento te puedes quedar en mi casa hasta que todo esto acabe.

— No quiero darte más problemas, suficiente te estoy dando con el caso de mi hija y de toda esta gente que ahora nos encontraron.

— Somos amigos casi hermanos, Max. De ahora en adelante tendrás resguardo policial en todo momento, yo me encargaré de tu seguridad.

Yors solo asintió sin nada más que objetar. Su amigo tenía razón sobre que la gente de Pett iría atrás de él para acabar con todo lo que quedaba de lo que un día fue el imperio del padre de Mirna.

Mirna siempre estuvo involucrada en ese mundo de la mafia debido que su padre fue quien creó ese imperio lleno de criminalidad. A pesar de no querer participar en nada de eso y ser una chica con una vida normal lejos de eso, lamentablemente el vinculo con lo que quería enterrar de su vida siempre le hacía recordar que los enemigos de su padre irían en busca de venganza en contra de su familia.

Cuando Yors conoció a Mirna, ella tenía 19 años y él 22 años, los dos estudiaban en la misma universidad, pero en diferentes carreras. Recuerda perfectamente cuando la vio por primera vez, su sonrisa fue lo que le cautivó por completo que no podía dejar de admirarla desde lejos cuando la veía en horarios de receso o cuando se la encontraba en cualquier lugar de la universidad. Nunca se imaginó que esa chica tenía un pasado que la condenaba de por vida.

Él se enamoró completamente de ella, a tal grado que no le importó saber que era hija del mafioso más buscado del país de ese entonces. Ella se rehusaba estar con él, no quería condenarle a él también por algo que solo iban a tener consecuencias futuras y peligros de por vida. Sin embargo, el amor que tanto se tenían los dos fue más fuerte que huyeron lejos de todo ese peligro que conllevaba su vida a lado de su padre, quien entendió perfectamente las razones de irse lejos de él para tener una vida más tranquila, pues también hizo todo lo posible para que sus enemigos no supieran de su existencia.

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora