Capítulo 18

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El señor Yors estaba sentado en el sillón de la oficina, un poco desorientado por todo lo acontecido. Temía por el futuro, especialmente de su hija, quien no tiene la culpa de su oscuro pasado. Presentía que todo lo ocurrido era obra de las personas que estaban buscándolo, simplemente quería borrar rastros de lo que hizo ese sujeto y sobre todo su llegada a la organización.

Esos tipos de personas tenía todo controlado desde su inicio y fin de sus planes, no había manera de atraparlos. Ellos actuaban de forma imprevista, sorprendiendo a todos quienes tratan de atraparlos.

— Ellos sabían su objetivo, sabía absolutamente todo. No hay manera de arreglar esto.

— Podemos pedir nuevamente las grabaciones.

— Ya lo hice, pero los oficiales que fueron a verificar nuevamente las grabaciones me comentaron que ya no hay evidencia de nada, además que las cámaras han sido destruidas.

— Yo sigo pensando que es él. Me esta pisando los talones y no me he dado cuenta de ello.

— No digas estupideces, Max. Es imposible que hayan dado con tu paradero.

— Debí hacerle caso en irme de este país.

— ¿Eso te dijo?

— Sí. Lo hubiera hecho, tenía las maletas de mi pequeña y mía listas para ir al aeropuerto, pero el recuerdo de mi querida Mirna me detuvo. Sus restos descansaban aquí, una parte de ella se quedaba en este país y no quería alejarme de sus lindos recuerdos.

— Máx...

— Solo vi mi estabilidad emocional y no el bienestar de mi pequeña Keila. Hicimos una promesa de que, si algo nos llegara a pasar, ya sea ella o yo, que protegiéramos a Keila y la llevemos lejos de que nadie la encuentre, pero yo... nunca lo cumplí. Ahora estas son las consecuencias de mis decisiones.

— Yo tampoco los pude proteger como debería. En un principio no sabía lo que Mirna me trataba de decir, después de su muerte entendí todo. Debías hacerle caso, yo me iba a encargar este tema desde acá.

— Mirna no quería que lo supieras porque eso iba en contra de tus principios al ser un Comandante del FBI.

— Entiendo, Mirna siempre pensaba en otros antes que ella.

— Eso es verdad.

— Mirna esta cuidando de Keila, de eso no lo dudes. Pero siento que hay alguien más cuidando de ella.

— ¿De qué hablas?

— Estuve analizando la carta y la actuación de ese sujeto, y me di cuenta que ella no esta sola. Hay alguien más cuidándola de donde la tienen secuestrada. Pero necesitamos algo más para llegar a esa persona.

— Pe-

— Comandante Hart, hay una llamada proveniente del hospital del norte.

— Pásame a la línea telefónica.

— De acuerdo, Comandante Hart.

El Comandante muy confundida acogió la llamada telefónica.

— Buenos días, soy el Comandante Hart.

— Buenos días Comandante, le estoy llamando desde el hospital del norte. La noche anterior llegó un hombre con una chica herida, pero tiene rasgos muy similares con la chica que desapareció recientemente, Keila Yors. Aunque el hombre la registró con otros datos, estoy segura que esa chica es la que están buscando.

El Comandante Hart se paró abruptamente con un semblante que Max no lograba descifrar.

— Muchas gracias por la información. Por favor, que no salgan del hospital, en estos momentos iremos averiguarlo.

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora