Capítulo 14

83 22 0
                                        

— Necesito ver al Comandante ahora mismo.

— Está en la oficina. Puede pasar sin ningún problema.

— Muchas gracias.

El señor Yers caminó rápidamente a la oficina de su amigo llevando en sus manos la hoja que había encontrado en la entrada de su domicilio. No podía creer que la persona que había secuestrado a su hija se dignara a dejarle una hoja como si fuera una burla.

— Me dejó muy consternado tu llamada ¿qué ocurrió?

— Me dejaron esta hoja en la puerta de mi casa, necesito que lo investigues. Puede ser la persona que secuestró a mi hija.

— Necesitamos ver las cámaras nuevamente – agarró el teléfono y marcó — Quiero que una unidad vaya a vigilar la zona que conecta la casa del señor Yers, ahora – colgó la llamada – ¿A qué hora ocurrieron los hechos?

— Como a las doce de la noche aproximadamente. De seguro estuvo un buen tiempo afuera de mi casa.

— Alrededor de tu casa hay 3 cámaras, esperemos que uno de ellas haya captado algo.

El Comandante Hart miró meticulosamente las cámaras desde una hora antes de que todo ocurriera. El lugar mostraba mucha tranquilidad, algunos automóviles pasaban por la zona y algunas personas pasaban sin ningún comportamiento raro o sospechoso que indicara que es la persona que estaban buscando.

Cuarenta minutos pasaron sin ninguna novedad, no quería pensar que talvez haya borrado algún registro de esas cámaras, pero cuando no había mucha circulación de vehículos y de personas, una figura masculina apareció al frente del domicilio de Yers. Aquel sujeto se quedó parado como diez minutos mirando a todos lados y en ocasiones a la residencia, al parecer estaba analizando todo el sector y esperando que no haya circulación de personas para que nadie sospechara de él.

— Aquí hay una persona, al parecer es un hombre por su contextura y su vestimenta.

— ¿Se puede ver el rostro?

— Por el momento no...

El sujeto caminó hacia la casa de Yers, cuando estuvo al frente de la puerta miró a todos lados nuevamente. El Comandante agrandó la pantalla para obtener la identidad del sujeto en cuestión al momento que la cámara enfocaba hacia su rostro, pero grande fue su decepción al notar que llevaba una tapa boca.

— No puedo ver su rostro, carajos...

Los dos estaban muy concentrados en revisar las camaras que no se dieron cuenta de la presencia de una persona que estaba escuchando todo atrás de la puerta.

— No se captó nada – murmuró.

Igual tenemos que borrar esas evidencias.

Drew miraba a todos los lados y a la vez ponía atención a lo que decían dentro de la oficina hasta que Vendetta le diera la orden de activar la alarma de incendios. Vendetta no se quedó con las manos cruzadas y tomó la decisión de entrar a la organización para borrar toda evidencia que pudiera arruinar sus planes. Entrar no fue fácil, pero tampoco imposible, Vendetta estudió bien la organización antes de entrar, tenía previo conocimiento de algunos atajos dentro del edificio y fue en uno de ellos que pudieron entrar sin ningún problema.

Drew se encargó de ir a la oficina del Comandante mientras que Vendetta se encargó de llegar a la zona de energía. Su plan es llegar a la oficina donde tenían el control de las cámaras de la organización para eliminar toda evidencia de sus llegadas, aunque debía encargarse de la persona a cargo de las cámaras y esperaba que no llegue a mancharse de sangre. Mientras tanto, Drew debía activar la alarma de incendios para que todos salieran de la organización y así borrar las evidencias de las grabaciones.

Vendetta entró a la oficina con un traje de policía que había robado de la bodega, eso lograba pasar de desapercibido por todos los pasillos. Un oficial se encontraba durmiendo en el asiento con sus pies subidos en el escritorio. Vendetta bufó y se acercó al oficial para golpearlo con su arma en la nuca. Acto le tapó la boca con una cinta de embalaje que en ocasiones lo llevaba consigo en estos tipos de casos, no se iba a demorar mucho por lo que lo bajó del asiento y lo dejó abajo del escritorio.

— Activa la alarma de incendios.

Empezó con su trabajo de borrar toda evidencia de sus llegadas a la organización. Unos segundos después, la alarma de incendio sonó por toda la oficina mientras él ya estaba acabando con su trabajo. Sonrió ladino ante su cometido, todo estaba resultando de lo mejor.

— ¿Ya acabaste, Drew?

En eso estoy, no me presiones.

— Muévete, que no tenemos mucho tiempo.

Vendetta sacó al oficial de abajo del escritorio y lo acomodó tal y como lo había encontrado antes de ingresar a la oficina, sabía que al despertar se quedaría confundido de lo ocurrido. Escuchó algunos pasos acercándose, el azabache siseó algunas palabras mientras le sacaba la cinta de la boca y de las muñecas.

— Mierda, mueve tu trasero ahora mismo...

Ya terminé.

— Perfecto, solo destruye esa computadora. Te espero en el lugar donde entramos.

Vendetta borró rápidamente el registro donde Drew activó la alarma hasta cuando destruyó la computadora. Desconectó la gran pantalla para luego salir rápidamente de la oficina antes de que alguien entrara y le incentivara hacer algo que en esos momentos no era la ocasión para manchar sus manos de sangre.

Todos corrían a la salida, algunos murmurando de lo que estaba sucediendo y otros confundidos por lo que estaba pasando. Vendetta sonrió satisfecho por el trabajo que habían hecho, todo salió bien a lo planeado, aunque fue improvisado y rápido por como se dieron las cosas. 

Unos segundos bastaron para que el castaño apareciera en el lugar encuentro, un poco exhausto por todo lo que hizo, tenía el corazón palpitando a mil por los nervios al ser descubierto en esa oficina y tratando de que nadie sospeche de su presencia.

— Vámonos antes de que alguien sospeche.

Por otro lado, el Comandante y el señor Yers volvieron a la oficina cuando le comunicaron de que todo fue una falsa alarma, que no había ningún tipo de novedad y que estaban investigando qué o quien había activado de manera errónea la alarma de incendio. Grande fueron sus sorpresas al ver la computadora destrozada en el piso.

— Por Dios...

El Comandante llamó a gritos a un oficial, quien rápidamente llegó a la oficina confundido por el repentino llamado.

— ¡Averigua quien entró a mi oficina, ahora!

Dy

El poder de VendettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora