— ¡Tío, mira este dibujo! — la pequeña niña corría con mucha alegría hacia el hombre que estaba sentado en el sofá tomando una taza de café mientras veía algo en la computadora.
Dejó de lado lo que estaba haciendo para prestarle atención a la pequeña azabache que venía con una sonrisa de oreja a oreja a presentarle un dibujo que lo había hecho con tanto cariño. En realidad, todo lo que hace, lo hace con amor y una inspiración de arte puro.
— Déjame ver, pequeña — su sonrisa se ensanchó en su rostro, le encantaba ser el primero en ver los resultados para espléndidos hechos por la niña — ¡Esto es hermoso! No, no, espera, esa palabra es muy corta para lo que mis ojos están admirando. Cada día más sigues siendo la mejor.
— ¡¿Te gustó, tío?!
— Me encantó mi pequeña — la pequeña azabache lo abrazó con tanta fuerza, sus palabras hacía eco en su corazón y le inspiraba mucho seguir dibujando.
— ¿Tu crees que mis papitos estén felices?
— Claro que sí ¿cómo no pueden estar felices y orgullosos de haber tenido a una encantadora niña con mucho talento? Te prometo que ellos están brincando de alegría allá arriba.
Ella bajó su mirada, pero la tomó de su barbilla para que lo mirara.
— No te pongas así, que me duele mucho verte así mi pequeña.
— No puedo evitarlo, tío. Pero agradezco mucho que estés conmigo y me apoyes en todo.
— Tú solo tienes que ser una buena niña y realizar lo que más te guste y te haga feliz. Yo te apoyo en todo lo que hagas — sus labios tocaron su frente, en muestra de cariño — Ve a lavarte las manos. Yo iré a servirte la comida ¿de acuerdo?
Ella asintió con la cabeza y corrió rápidamente hasta el baño. En cambio, él suspiró volviendo a poner su mirada triste. Se había encariñado tanto con la niña que no podía verla lejos de él. Tan solo imaginarse que ella se iría de su lado, iba a dolerle hasta el alma y su vida sería tan vacía y desolada como la sostuvo todos esos años antes de que ella llegara a su poder.
Pero había algo más dentro suyo que lo culpaba...
Es la mentira.
La mentira que había formado todos esos años para mantener a salvo a la niña, lo mantenía en la culpa y remordimiento. Sin embargo, todo era por una buena causa, él mantenía su promesa de cuidarla y protegerla hasta que acabe todo lo que su Jefe había planeado en ese tiempo.
Odiaba verla triste y que pensara que sus padres estaban muerto. Uno de ellos, si lo está, pero le carcome la culpa de verla triste pensando en sus muertes y crecer sin el cariño y amor de sus padres.
Se levantó del sofá y se dirigió a la cocina con el mismo semblante. Sirvió la comida que había preparado una hora antes de que la pequeña llegara. Su mente estaba con muchas cosas, empezando con la charla que tuvo con su Jefe la vez anterior, donde lo llamó con tanto enojo y por un momento pensó que lo iba a matar en esa habitación al ser tan descuidado y permitir que el FBI supiera la identidad de Vendetta.
Flashback
Sus manos sudaban mientras se dirigía a la oficina de su Jefe. El sudor encalaba hasta la punta de la cúspide y el temor de no salir con vida lo estaba matando. Sus pasos y mirada firme trataban de ocultar los nervios y el miedo que no lo dejaban en paz desde que recibió su llamada.
A su lado, estaban tres escoltas, las mismas personas que ha estado desde que trabaja en esa organización. Dos de ellos estaban con su semblante serio, lejanos a la situación y la razón de su llegada, pero el otro escolta mantenía semblante preocupado por lo que pudiera pasar con su compañero.
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El poder de Vendetta
حركة (أكشن)Quién iba a pensar que un simple Vendetta pudiera ser más que el mismísimo demonio. Un loco asesino con sed venganza que no tiene escrúpulos. Su única misión es acabar con las personas que lo traicionaron y asesinaron a lo más preciado que tenía.
