31. GUN 🔥

53 13 1
                                        

Era la tercera noche consecutiva que Off y yo íbamos a casa temprano por la falta de clientes. Era preocupante. Si las cosas seguían del modo como estaban, la mitad del personal del Bleeding Hearts se quedaría sin trabajo.
¿Era tan terrible que la única cosa en mi mente fuera sexo?
Off y yo nos habíamos familiarizado completamente el uno con el cuerpo del otro. No había lugar en su alto y fuerte cuerpo que mis labios no hubieran rozado, un lugar que no había aspirado, lamido o suspirado con placer. Pero el acto principal… aún tenía que suceder. Por las intensas miradas que Off me había dado desde el otro lado de la sala durante toda la noche, tenía la sensación de que esa noche sería la noche.
Al final resultó que no me equivocaba.
¡Hurra!
A medida que nos desnudábamos para la cama, vi con asombro como Off se despojo de todo, su cuerpo musculoso desnudo, paseándose hacia donde yo estaba en nada más que un par de boxers  y nadá mas. Con ojos entornados, se subió encima de mí.
mis pequeños pezones reaccionaron ante su mirada de adoración, y se tensaron con excitación. Su manos acariciaron mi cintura y luego más arriba, más allá de mis costillas hasta que me tocó donde necesitaba, pasando sus pulgares sobre mi pene.
En respuesta a mi pequeño jadeo, su dura polla se sacudió ligeramente y el húmedo líquido preseminal cubrió toda su cabeza, pidiendo a gritos ser lamido. Se alzaba sobre mí y me encantaba la sensación de ser tan pequeño debajo de él, la sensación de que podía dominarme, pero a sabiendas de que nunca lo haría.

Era algo muy poderoso, el causar un deseo tan feroz en la persona que amas.
Inclinó su cabeza y tomó un sensible pezón en su boca. Era algo que hacía a menudo. No estaba seguro si era porque sabía cómo de húmedo me ponía cuando lo hacía, o si era sólo porque le gustaba poner mis pezones en su boca. De cualquier manera, funcionaba para los dos.
Él fue hacia el centro, pellizcando y luego lamiendo los picos de mis pechos, y haciéndolo una y otra vez hasta que estaba gimiendo de necesidad. Mi cuerpo se sentía hueco y rogaba porque lo llenara.
Sus hábiles dedos trabajaron rápidamente para quitar mi ropa interior. Un tirón rápido y eran historia, nada más que un pedazo de satén en el suelo de la habitación.
—Dobla tus piernas. Las rodillas, nene —ordenó, y yo obedecí, doblando las rodillas y dándole una vista sin restricciones de la entrada de mi culo.
La mirada de Off brillaba con calor. Pasó sus grandes manos por mis rodillas y acarició con sus manos mis muslos hasta que sus dedos tocaron suavemente mi entrada.
Su dedo del medio se burlaba de mí, recorriendo suavemente mi necesitada entrada, recubriéndose con mi excitación. Mis mejillas se tiñeron de color rosa mientras mi corazón latía más fuerte, más rápido. Lo necesitaba. —Por favor —susurré.
Él concedió mi deseo, la punta de su dedo se deslizó dentro de mí a un ritmo deliberadamente lento. Poco a poco, se movió dentro de mí. Un gemido se me escapó mientras agarraba las sábanas, retorciéndolas en mis manos. Mi culo se apretaba con avidez, aspirándolo, suplicando más.
Su gruñido envió escalofríos por mi cuerpo. —Eres tan pequeño, nene. Tan apretado.
Cuando sentí la punta de un segundo dedo que intentaba unirse al primero, gemí suavemente y mis rodillas cayeron hacia afuera, permitiéndole más espacio para que Off trabajara. Él quitó el primer dedo de mi cuerpo y me quejé, suplicando que volviera.
Sus ojos se encendieron, mientras hablaba en voz baja. —¿Más?
—Más —pronuncié con firmeza.
Dos dedos tocaron mi entrada, corriendo arriba y abajo a través de mi humedad, preparándose para entrar en mí. Contuve la respiración mientras se detenía allí mismo. Estos se empujaron dentro de mí poco a poco hasta que estaba lleno.
Era perfecto. Estaba tan encendido. Quería más, pero no estaba seguro de poder tomarlo.

Off declaró:
—Soy más grande que esto, nene. Tengo que probar con tres, ¿bien? No quiero hacerte daño.
Tres dedos sonaban como uno de más, pero tenía razón. Era grande, y esa gran polla podría hacerme daño si no estaba preparado lo suficientemente bien. Mi voz suave, le dio permiso. —Está bien. Los dedos se retiraron de nuevo y vino un tercero. Esta vez, estaba agradecido por la lentitud con la que le gustaba burlarse de mí. Los tres dedos dentro de mí eran un poco dolorosos. Hice una mueca y gemí en voz alta, y no de una manera atractiva.
Off sacó los dedos y frotó su pulgar sobre la punta de mi pene. Mi cuerpo reaccionó enseguida. —Está bien —dijo—. Podemos esperar, Ratón. No hay prisa.
¿Estaba jodidamente bromeando?
Mi cabeza se levantó de la cama. —¡No! He terminado de esperar. Te quiero dentro de mí, Off. Por favor — susurré, mis ojos suplicando—. Cariño, por favor.
Sacudió la cabeza. —Eres tan pequeño. Te voy a hacer daño.
No me importaba en ese momento. Yo quería que estuviéramos juntos en todos los sentidos de la palabra. No más esperas.
—Off, soy un niño grande. Puedo manejarlo… —Mi protesta fue cortada cuando su cabeza descendió hacia mi entrepierna, su boca chupando mi pene. Sus dedos volvieron a donde yo los necesitaba, dos dedos se empujaban dentro de mí, tirando ligeramente.
Me estaba follando con los dedos mientras su boca hacía cosas deliciosas en mí, y yo estaba en el cielo.
Mi cabeza cayó sobre el colchón, con mis ojos en blanco, y un largo gemido fue forzado a salir de mí.
Estaba más húmedo que nunca. Alguien estaría durmiendo en una mancha de humedad esta noche. Y dado este increíble asalto que estaba soportando, no me quejaría si fuera yo.
No estaba preparado  para que el tercer dedo se uniera, pero cuando lo empujó dentro de mí, Off mordisqueó mis bolas. Y casi perdí mi mente de deseo.
No me dolió mucho esta vez, y cada vez que se retiraba y luego empujaba dentro de mí, podía sentirme a mí mismo como aceptaba lo que me daba. Mi cuerpo estaba agradecido.

De la nada, comenzó.
Mis palmas empezaron a sudar. Mis piernas se pusieron rígidas. Mis ojos se abrieron, y mis labios se abrieron en un gemido silencioso. Susurré:
—Oh, Dios. Sí. Más.
Off no necesitaba que preguntara. Me folló con los dedos con más fuerza, tratando desesperadamente de que entraran más allá de sus nudillos. Su lengua salió a jugar, chasqueando donde más lo necesitaba y entonces absorbiendo mi palpitante pene.
Mi estómago se tensó. Jadeé con dureza y gemí en voz baja. —Mierda. Oh, mierda. Me vengo, bebé.
En el momento en que me golpeó, mi espalda se inclinó sobre la cama, mi cuerpo convulsionaba, rígido de placer. Era una sobrecarga. Los dedos de Off no me dejaron, luchando para mantenerse dentro de mi canal pulsante, mientras su mano agarraba mi muslo con fuerza, tirando de mí hacia abajo.
Mi respiración se atascó a medida que continuaba jadeando. Un último temblor, y mi cuerpo estalló poniéndome la piel de gallina. Levanté la cabeza para mirar a Off a los ojos. —Te necesito.
Algo sobre la forma en que lo dije le debió haber dicho a Off que iba en serio, porque sus dedos se retiraron lentamente y luego se puso encima de mí, sus labios adorando los míos en un profundo beso húmedo, que sentí hasta en mis pies. Se apartó para agarrarse a sí mismo y guiar la cabeza de su polla hacia mi culo caliente e hinchado. En el momento en que su punta besó mi entrada, él se echó hacia atrás para mirarme. Alcanzando el otro lado de la cama, abrió el cajón para sacar un condón.
Lamí mis labios. —¿Podemos hacerlo a pelo?
Se echó hacia atrás, parpadeando hacia mí. —No lo sé. ¿Podemos?
Asentí. —Podemos.
Dudó así que lo tranquilicé. —¿Te acuerdas de cuando tuve esos terribles calambres estomacales? —Él asintió. Me sentí avergonzado al exponer mi mentira—. No eran calambres por dolor de estómago. Tenía dolores porque Nas me llevó a ver a la hermana de Pax. Me puse un dispositivo de control de natalidad. Le sonreí suavemente, pasando mis dedos sobre sus labios.

—Estoy limpio. No hay bebés para mí. Podemos hacerlo sin nada. —Añadí rápidamente—: Si quieres, quiero decir.
Eso fue lo que dije. Lo que quise decir era: si confías en mí.
Tiró el paquete de condones por la habitación y me sonrió. Jodidamente me sonrió.
Me golpeó con tanta fuerza que me olvidé de que necesitaba oxígeno para vivir.
Respiré temblorosamente. —Oh vaya. Tu sonrisa.
Estaba abrumado.
Él sonrió. Me sonrió a mí.
Todo era por mí.
Sonriendo cayó sobre mí y sentí su sonrisa en mis labios mientras me besaba.
Era todo lo que quería, y ahora lo tenía, me hizo darme cuenta de que haría cualquier cosa para mantenerlo.
Se acomodó en mi entrada, se levantó sobre sus codos para mirarme, y empujó.
La cabeza entró sin problemas, pero pronto me sentí estirado y fue difícil evitar pestañear. Apreté los dientes y cerré los ojos, respirando profundamente. Off flaqueó, se quedó inmóvil un momento, pero le sonreí, asintiendo. —Off, quiero esto.
Sus manos se deslizaron bajo mi cuerpo para envolverse alrededor de la parte baja de mi espalda y me miró a los ojos. —Lento y constante, bebé.
Me preparé. —Lento y constante.
Él empujó ligeramente y mi cuerpo luchaba por aceptarlo. Estaba mojado, pero su polla era gruesa y larga, y me pregunté si esto iba a funcionar de la manera en la que lo había planeado en mi cabeza.
Cerré los ojos y respiré por las embestidas iniciales. Cuanto más empujaba en mí, más fácil se volvía. Mi cuerpo ya no luchaba, y la fricción de Off enviaba chispas por mi espina dorsal. Abrí los ojos para mirarle y sus caderas se sacudieron irregularmente.
Habló con los dientes apretados. —Se siente increíble, Ratón. Sólo un poco más. Mis manos se apoderaron de sus antebrazos, clavando mis uñas mientras se sumergía en mí, ya no tenía miedo de hacerme daño. Mantuvo un ritmo durante mucho tiempo antes de que pusiera mi mano sobre su áspera mejilla y tirara de él hacia abajo para darle un largo beso.

Dejó de respirar un momento. Su respuesta llegó en forma de apretar sus brazos fuertes a mi alrededor, tirando de mí aún más cerca de él. Sonreí, mis ojos cerrándose con satisfacción.
No esperaba que me dijera que me quería de vuelta. Ni siquiera estaba seguro de si lo hacía. Simplemente necesitaba que él supiera cómo me hacía sentir y cómo lo necesitaba.
Estaba buscando algo a largo plazo, y mi Off… él me daría algo a largo plazo.
Mi corazón le pertenecía.
Que el Señor ayudara a la persona que tratara de interponerse entre nosotros.


"OFF"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora