Capítulo 14

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La misión era sencilla: debían asistir a los hechiceros de Kioto para eliminar una maldición que estaba causando la desaparición de estudiantes en una universidad local.

Hacía tiempo que Satoru y Suguru no compartían una misión, dado su estatus como hechiceros de grado especial. No obstante, el profesor Yaga consideró que era una oportunidad ideal para fortalecer el equipo con todos los alumnos de tercer año. Satoru al escuchar eso había soltado que era porque Yaga quería deshacerse de ellos un rato, ganándose un golpe por parte del mayor.


...



Al llegar a Kioto, la persona encargada de guiarlos no era otra que Utahime, lo cual significaba, desgracia de la misma, tener que soportar al insoportable de su primo político.

-¡Utahime! ¿Acaso son tan débiles que requieren mi presencia aquí? -La sonrisa arrogante de Satoru se manifestó en cuanto puso un pie en Kioto.

-¡Cállate! ¡Nadie te ha convocado!

-Calma, Satoru, por favor, deja de molestar a Utahime -Yuki sujetó a Satoru del brazo, intentando evitar que exasperara aún más a su impaciente prima.

El trayecto hacia la universidad fue más breve de lo anticipado, entre las bromas de Satoru y Suguru y la conversación animada del trío de amigas. Shoko llevaba mucho tiempo sin participar en una misión, por lo que tenía muchas novedades que compartir con su querida amiga de Kioto.

-¿Así que ambos están al tanto de su matrimonio? -La mirada indignada de Shoko provocó una sonrisa en las primas-. Por supuesto que lo sabía, Shoko. De hecho, estuve presente ese día. Aunque, me encantaría presenciar la boda de Yuki ahora que es adulta; sería un momento maravilloso.

-Jamás imaginé que tú, Utahime, desearías ver la boda de Gojo.

-¡No! ¡Nunca! Mi prima merece casarse con alguien respetuoso, caballeroso, amable, no con el idiota de Gojo.

-Basta señoritas, por favor, no tengo intenciones de volver a casarme.

La discusión sobre si Yuki debía o no casarse con Gojo fue el tema central durante la misión. Utahime consideraba inaceptable que su prima siguiera unida a un hombre al que no amaba, y al que ella tampoco amaba. Shoko, sin embargo, tenía una perspectiva diferente; desde Año Nuevo, había notado cómo el cuerpo de Satoru se tensaba cada vez que Yuki aparecía en la habitación. Incluso, a pesar de sus Seis Ojos que todo lo veían, siempre descubría la mirada del albino fija en la menor. Shoko no dudaba de que Satoru se había percatado de sus sentimientos hacia Yukiko. Antes, eran solo sospechas, pero ahora era innegable. Aun así, no podía revelarle esto a la pelinegra de Kioto, ya que estaría exponiendo a Satoru, y ella deseaba que Yuki se diera cuenta por sí misma de los sentimientos del albino.



...



El lugar era simplemente un edificio abandonado cercano a la universidad donde se estaban dando las desapariciones, donde Mei Mei los esperaba. La hechicera, fiel a su costumbre, se acercó a ambos hombres con su habitual coquetería.

-Vaya, ¿has venido a rescatarme de nuevo, Gojo? No te creía de esos hombres que salvan a una dama en apuros.

-Tú no eres cualquier mujer en apuros, Mei Mei -respondió él con una leve risa.

JUNTOS; Gojo SatoruHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora