El primero en enterarse de la noticia del matrimonio fue Suguru. Ambos jóvenes se presentaron una semana después en el apartamento del pelinegro para anunciarle la novedad. Suguru se mostró genuinamente feliz por sus amigos, aunque no tardó en bromear con Yuki:
—¿Estás segura de querer pasar toda una vida con un idiota como él?
Su tono burlón provocó de inmediato una discusión con el albino, muy similar a las que solían tener en sus días de escuela.
Las pequeñas Mimiko y Nanako, en cambio, se mostraron bastante deprimidas ante la noticia. En su inocencia, habían esperado que Yuki anunciara que el novio era su querido señor Geto, imaginando así poder tenerla todos los días con ellas, jugando y riendo como cuando iba de visita.
Al notar sus expresiones apagadas, Yuki se acercó con suavidad y les prometió que ambas podrían ser las niñas de las flores en la ceremonia. La tristeza desapareció casi de inmediato, reemplazada por una emoción desbordante mientras comenzaban a imaginar los vestidos que usarían. Aquella reacción le calentó el corazón a la joven; nunca le había gustado verlas tristes. Lo que Yuki no imaginó fue la verdadera razón detrás de su desánimo.
Las visitas no terminaron ahí. Esa misma tarde se dirigieron a la residencia de Shoko en Tokio para compartirle la noticia.
Shoko no pudo contener un grito de emoción antes de lanzarse sobre Yuki y abrazarla con fuerza. Había sido testigo del amor entre ambos incluso antes de que ellos mismos pudieran nombrarlo. Sabía, sin lugar a dudas, que se cuidarían y se harían felices.
Además, esta vez era distinto.
Esta vez no era una obligación.
Era una elección y la emoción de formar parte de esa ceremonia le llenaba el pecho.
La tarde sin embargo se hizo eterna para Satoru, quien observaba con evidente desinterés cómo el dúo de mujeres conversaba animadamente sobre los preparativos de la boda: decoraciones, compras y detalles que, sinceramente, no le importaban demasiado. Él solo quería casarse con Yuki y hacerla feliz. Aunque sabía que la ceremonia no era necesaria —después de todo, ya estaban casados—, necesitaba sentir que Yuki lo estaba eligiendo de verdad. Quería escucharla decir, sin imposiciones, que lo amaba.
Y, por supuesto, estaba dispuesto a cumplir cada uno de sus caprichos.
Si Yuki le pedía una boda en la luna, él encontraría la forma de llevarla hasta allí.
...
La noticia de la boda se esparció con rapidez, llegando a oídos de prácticamente todos los hechiceros en Japón. Algunos, especialmente los más ancianos, ya esperaban ese momento. Para los clanes, era bien sabido que el portador de los Seis Ojos debía unirse con la portadora del Lazo Divino, manteniendo así un supuesto equilibrio en el mundo de la hechicería.
Esa era la mentira que los grandes clanes le decían a los demás para ocultar la manifestación más cruda del egoísmo humano, que unía a dos niños desde temprana edad para asegurar generaciones de hechiceros cada vez más poderosos.
Las felicitaciones no tardaron en llegar. Muchos buscaban ganarse la simpatía del hechicero más fuerte, e incluso comenzaron a aparecer misivas desde otros países en el clan Gojo.
Aquello empezó a irritar a Satoru. Sí, quería casarse, pero de forma íntima, solo con sus amigos y la mujer que amaba. No esperaba que todo se volviera un asunto público.
Y, como si eso no fuera suficiente, su madre y su suegra —dos mujeres que él describiría sin dudar como auténticas víboras— no tardaron en aparecer en la residencia, exigiendo explicaciones sobre por qué se estaban casando nuevamente y cómo era posible que no hubieran sido informadas.
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JUNTOS; Gojo Satoru
Fanfiction-JUJUTSU KAISEN FANFIC Gojo Satoru x oc fem | Los personajes de Jujutsu Kaisen no me pertenecen, son propiedad de Gege Akutami. | Las imagenes utilizadas en esta obra NO son de mi autoria, todos los creditos a sus respectivos creadores. | Esta histo...
