La tarde había pasado de forma tortuosamente lenta para Satoru. No encontró a Yuki con ninguno de sus amigos.
Estaba con Suguru cuando la pelinegra al fin se había dignado a contestar una de sus miles de llamadas, pidiéndole tiempo y asegurándole que llegaría por la tarde. Tal vez.
Satoru no estuvo conforme con eso.
Aun así, fue Suguru quien lo detuvo. Él conocía mejor que nadie a la pareja, y terminó frenando al albino en su intento de ir a buscarla.
—Déjala —le dijo—. Yuki va a volver. Y va a estar más calmada cuando lo haga. Ve a tu casa.
.
.
.
El sonido de un motor deteniéndose en el porche de la minka lo levantó de la cama de inmediato.
Yuki apenas había entrado al recibidor cuando Satoru ya estaba frente a ella. En solo dos pasos largos, el hombre se encontraba a su lado, con el gesto contraído por la angustia.
No pasaron más de dos segundos antes de que el hechicero más poderoso del mundo estuviera de rodillas frente a ella, con los brazos rodeando su cintura.
—No vuelvas a irte así, por favor... —su voz temblaba—. Enójate conmigo, grítame, ódiame, despreciame... lo puedo soportar todo. Pero no tu indiferencia. No tenerte lejos de mí, Yuki.
Te amo... te amo... te amo tanto que duele. Cada partícula de mi ser te necesita para vivir.
La mano de Yuki se deslizó hasta su cabello, hundiendo los dedos en esa melena sedosa que tanto le gustaba. Ante el contacto, aquellos bellos ojos azules no tardaron en buscar los violetas de la mujer.
—Lo reconozco ahora —continuó—. No podría vivir sin ti. Pensé que tenerte lejos te mantendría a salvo... que podría vivir con el corazón roto por perderte.
Pero estaba tan equivocado, mi amor...
Perderte no sería solo romperme el corazón. Sería perderlo todo. Mi cordura. Mi vida. Todo sería insignificante sin saber de ti, sin la certeza de que después de cada misión volveré a tus brazos.
La mirada siempre burlona y desafiante de Satoru se había desvanecido por completo, dando paso a una expresión suave, devota, enfocada en lo que nadie podría poner en duda: la joya más valiosa del portador de los Seis Ojos.
—Los ancianos pueden irse al mismísimo infierno —susurró—. Y si vuelven a proponer algo así, yo mismo me encargaré de destruirlos. Destruiría todo por ti. Todo. Y a todos los que quieran alejarte de mi lado.
Cerró los ojos y se arrulló contra la mano de Yuki cuando ella descendió hasta su rostro. Necesitaba ese contacto. Necesitaba tenerla así de cerca.
—Satoru... —su nombre en sus labios era una droga de la cual jamás podría tener suficiente—. Estuve pensando en todo lo que pasó...
Eso hizo que él abriera los ojos de inmediato, clavando su mirada en la amatista de los de ella.
—Y los ancianos tienen razón.
El mundo se le detuvo.
Sus ojos se abrieron de par en par. Jamás, en toda su vida, había recibido un golpe tan doloroso sin que nadie lo tocara.
¿Quería alejarse de él?
Los brazos le cayeron sin fuerza a los costados del cuerpo.
—¿Quieres... quieres irte? —su voz salió tan débil que apenas pudo reconocerse a sí mismo.
—Solo digo, Toru... —respondió ella con suavidad—. Este mundo me ha arrebatado todo. Desde que nací, mi vida ha estado planeada. Incluso conocerte. Incluso casarme contigo.
Me arrebataron la oportunidad de elegir.
He perdido tanto... mi propia vida, amigos... y a nuestro hijo.
ESTÁS LEYENDO
JUNTOS; Gojo Satoru
Fanfiction-JUJUTSU KAISEN FANFIC Gojo Satoru x oc fem | Los personajes de Jujutsu Kaisen no me pertenecen, son propiedad de Gege Akutami. | Las imagenes utilizadas en esta obra NO son de mi autoria, todos los creditos a sus respectivos creadores. | Esta histo...
