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Miraba a Yaga con confusión mientras terminaba de informarme de una misión a la que tendría que ir con Satoru como apoyo para el.

—Ni siquiera cuando era estudiante me decía bromas tan raras. Satoru, ¿Necesitar apoyo?

El contrario asintió con cierta molestia. Como si no quisiera seguir con la conversación.

—Son órdenes directas.

¿Ordenes directas y ya? Satoru no necesitaría ayuda en una misión ni en un millón de años.

—Kyoko... solo ve al auto con Ijichi y ya, Satoru ya está ahí.—Le dijo cansado.

Me dirigí al auto junto con Ijichi a regañadientes, meses de nos asistir a ningún tipo de misión ¿Y ahora se supone que tengo que ayudar al hechicero más fuerte? Solo sería un estorbo a su lado.

Durante el trayecto en el auto me sorprendió que el peliblanco no soltara ningún comentario, se veía demasiado relajado y evitaba todas mis preguntas.

—¿Por qué tenemos que ir los dos? Tú podrías encargarte solo en cuestión de segundos.

—Porque somos un increíble equipo ¿No lo crees? —Respondió con una sonrisa juguetona.

Suspiré ante su respuesta. Desde ya hace un rato había comenzado a sospechar que él había tenido algo que ver. Algo estaba tramando y yo lo descubriría.

Cuando llegamos al lugar, noté la presencia de más de dos maldiciones, claro que no serían mucho problema con el peliblanco aquí, aunque probablemente comenzarían a escabullirse al sentir la energía maldita descomunal.

—¿Qué estás tramando Satoru?—Le dije al momento en que Ijichi colocó el velo, dejándonos solos en el lugar.

El contrario solo movió los hombros mientras avanzaba por los pasillos del que se suponía era un hospital psiquiátrico. Ubicación que me parecía bastante tétrica.

—Ahí estás.— Habló con una sonrisa mientras veía a la maldición abalanzarse contra el.

Ambos comenzamos a luchar con las distintas maldiciones que llegaban, no era ninguna sorpresa que un lugar así fuera un nido de maldiciones.

—¿Disfrutas de nuestro tiempo juntos? Es como en los viejos tiempos.

—En los "viejos tiempos" ni siquiera tenía misiones contigo Satoru.

Algo me llamó la atención en una de las habitaciones al fondo del pasillo, era una energía que de alguna forma me llamaba. Deje a Satoru hablando solo y comencé a caminar hacia el origen de esa energía maldita que por alguna razón, se me había conocida.

—Iré a revisar esa habitación...—Le dije al peliblanco al escuchar sus reproches de porque me alejaba.

Se encontraba cerrada.

Comencé a sentir un mal presentimiento, quizás debía regresar con Satoru. No.
Tome la manija de la puerta y entré a ella.

Ahí estaba. Esa maldición, esa misma criatura que años atrás me había arrebatado a mi padre. Mi cuerpo se paralizó al instante, quería irme, quería regresar con Satoru, pero mis ojos no podían dejar de verla, de observar como devoraba ese cadaver. Sentí como mi respiración se hacía más pesada y como mi corazón latía frenéticamente. No sentía miedo, no del todo, era rabia.

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⏰ Última actualización: Jan 11, 2025 ⏰

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Serendipia || Satoru GojoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora