El sol de la mañana se filtraba tímidamente entre las cortinas de la habitación de Violeta, iluminando los mechones desordenados del cabello oscuro de Chiara. Violeta fue la primera en abrir los ojos, lo hizo lentamente, sintiendo el calor del cuerpo de la pelinegra aún acurrucado contra el suyo, lo que le provocó una sonrisa. La pelirroja no podía quitarse de la cabeza el mensaje que leyó la noche anterior, aunque también recordaba con claridad el gesto de su amiga de dejar la fiesta e ir al bar a recogerla. Había sido un detalle bonito, a pesar de que la noche no acabara como ella hubiera querido.
Ese mensaje la desconcertaba, pero en el silencio matutino solo podía observar la respiración pausada de Chiara, que seguía dormida profundamente. Su mirada vagó por la habitación: su camiseta en el suelo, los apuntes sobre el escritorio... Luego volvió a la cama. La inglesa aún llevaba el vestido negro ajustado con el que había salido, el cabello despeinado, los labios hinchados, el maquillaje un poco corrido. Y, aun así, a Violeta le parecía la persona más bonita del mundo. Cerró los ojos de nuevo y acarició el cabello de su amiga, que permanecía recostada contra su pecho, con un brazo rodeándola como si quisiera evitar que se marchara.
Chiara empezó a despertarse con pequeños movimientos. Abrió los ojos poco a poco y, al ver a su amiga, sonrió.
—Buenos días —dijo la inglesa con voz adormilada y una sonrisa dulce, dejando un beso en los labios de Violeta.
—Buenos días —respondió Violeta casi en un susurro, con tono cariñoso—. ¿Qué tal la resaca? —preguntó sonriente.
—Pf... —suspiró Chiara, recostándose de nuevo en el pecho de la pelirroja—. ¿La del alcohol o la del calentón con el que me dejaste? —ironizó con un tono bromista.
—¡Ala! —exclamó Violeta, fingiendo indignación—. Pero si te dormiste en cinco minutos.
—Me dormí porque paraste. —Chiara se incorporó, quedando a la misma altura que su amiga. Su tono se volvió seductor—. Porque te daba miedo saber qué pasaría si no hubieras parado. —Se acercó a los labios de la pelirroja.
—¿Ah, sí? ¿Y qué hubiera pasado? —preguntó Violeta, imitándole el tono mientras miraba los labios de la pelinegra.
Antes de que Chiara pudiera responder, el sonido de una notificación interrumpió la conversación.
—Perdona, ese tono es para mi madre —explicó Chiara, estirándose hacia la mesita para coger su móvil.
La pelirroja, demasiado cerca como para disimular, observaba los mensajes.
—Bah, es un vídeo típico de madres. —Chiara se lo mostró, riendo.
—Qué mona —respondió Violeta con ternura.
Chiara salió de la conversación con su madre y empezó a revisar otras notificaciones, contestando mensajes pendientes. Al notar que ignoraba uno de un nombre en particular, Violeta decidió intervenir sutilmente.
—Uy, Martina. ¿Ese nombre es menorquín? —preguntó, tratando de ocultar su incomodidad.
—No, es una compañera de clase. —Chiara abrió el chat y leyó el mensaje con una risa."Amor, ahora que nos han dado el visto bueno las demás, podemos oficializar lo nuestro jajajaja..." —Esta chica es súper graciosa, te caería genial. —Dicho esto, bloqueó el móvil sin responder.
—Pues no entiendo el chiste, supongo que me falta contexto —comentó Violeta, con un tono cortante. Se levantó y empezó a doblar ropa, tratando de disimular su enfado.
—Oh, my God. ¿Are you jealous? —preguntó Chiara divertida.
Violeta se giró seria.
—Sé que no somos nada y que no he sido clara contigo. Sé que puedo haberte confundido con todas las señales contradictorias, pero escucha, una cosa sí tengo clara: no quiero ser una más de esas chicas con las que te acuestas y olvidas. Tampoco quiero que, mientras estemos así, estés con otras personas. Si es así, prefiero no tener nada, porque no estoy preparada para algo así. Estoy curando muchas cosas y empezando a sentir otras. Y me haría daño.
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Desmentimos-Kivi
FanfictionAVISO: MUCHO DRAMA E INTENSIDAD. A VECES LOS PERSONAJES VAN A HACER COSAS TOXICAS POR LO QUE PREPARATE PARA NO VER LA VERSION DE ELLOS QUE CONOCES EN LA VIDA REAL. Sus formas de ser estan mezcladas con la realidad y con la ficción que me he inventa...
