Fue por todo aquello que el pequeño sentía por Juanjo por lo que no titubeó ni un solo segundo en coger su móvil y mandarle un mensaje a Juanjo.
(Chat de WhatsApp)
Martin: Eres un cabrón.
Juanjo no tardó mucho en responder, pues tampoco se alejaba mucho de la situación en la que estaba su chico.
Juanjo: ¿Ya me odias? No me extraña, no te he dado tu beso de buenos días.
Martin: No te odio por eso, imbécil. Te odio porque me has dejado con el calentón y ahora estoy aquí, en clase, intentando atender, pero mi cabeza solo puede pensar en cómo me tocas.
Juanjo: Vaya, vaya... ¿Así que el niño no puede concentrarse? ¿Y qué es exactamente lo que te tiene tan distraído?
Martin: No seas capullo. Lo sabes de sobra.
Juanjo: Dímelo.
Martin: 😡
Juanjo: Vamos, dime qué parte exactamente no puedes sacarte de la cabeza.
Martin: ¿Quieres una lista? Porque podríamos estar aquí todo el día.
Juanjo: Me encantaría. Pero si me lo dices, tendrás que aceptar las consecuencias.
Martin: ¿Qué consecuencias?
Juanjo: Que me va a tocar hacerte imaginar más cosas, ya que de todas formas no puedes concentrarte.
Martin: Eres lo peor.
Juanjo: ¿Sí? ¿Lo peor fue cuando te besé el cuello? ¿O cuando metí mis manos debajo de tu camiseta?
Martin: Juanjo.
Juanjo: O quizás cuando te susurré al oído lo mucho que me gustaba verte así...
Martin: Voy a matarte.
Juanjo: Lo dudo. No puedes parar de imaginarte cosas conmigo ¿Cómo vas a matarme?
Martin: Como siga leyendo lo que me estás diciendo, las consecuencias las tendrás tú.
Juanjo: Dios no, qué horror.
Martin: Te odio tanto.
Juanjo: No lo suficiente como para dejar de morderte el labio cuando estás nervioso. ¿Lo estás haciendo ahora?
Martin soltó el móvil y se pasó la mano por la boca, completamente consciente de que, efectivamente, lo estaba haciendo. Maldito Juanjo.
El teléfono vibró de nuevo.
Juanjo: Estoy en el baño. En el mismo de antes.
****
El móvil tembló entre sus dedos mientras lo guardaba a toda prisa en el bolsillo de su pantalón. Su corazón latía con fuerza, con esa emoción casi infantil de quien está a punto de hacer algo prohibido, algo peligroso, algo que no debería. Pero era Juanjo. Y Juanjo siempre valía la pena.
Se levantó de su asiento con aparente calma, aunque sus piernas casi le delataban. Podía notar la adrenalina en la sangre, el calor que aún no se le había ido del cuerpo desde el último encuentro en el baño, y ahora iba directo de nuevo hacia la boca del lobo. O, mejor dicho, hacia los brazos del único hombre que lograba hacerle perder la cabeza en segundos.
Cruzó la puerta del aula sin siquiera preocuparse por si alguien le veía marcharse. No importaba. No cuando cada paso que daba lo acercaba a lo que más deseaba en ese momento. Su pulso se aceleró cuando llegó al pasillo y giró en dirección a los baños. Apenas dobló la esquina, comprobó que no había nadie alrededor y empujó la puerta con decisión.
ESTÁS LEYENDO
Amor Prohibido
FanfictionLos Urrutia, una de las más ricas del país, dueña de Éclat d'Or una multinacional mundialmente conocida, su hijo Martín acaba de cumplir 18 años y necesitan un chófer para él, el problema es que él chico odia tenerlo. Juanjo, un chico humilde que ac...
