Martin despertó con la sensación de vacío envolviendo su cuerpo. Había dormido bien, sí, pero su descanso no había sido completo. Algo faltaba. O mejor dicho, alguien.
Giró sobre su costado, enterrando el rostro en la almohada, dejando que su respiración se apaciguara contra la tela suave. Su cama le parecía más grande, más fría, más ajena sin el calor de otra persona junto a él. Antes, cuando la casa estaba en calma y no tenían que preocuparse por nada ni nadie, Martin habría cruzado el pasillo sin dudarlo, habría abierto la puerta de Juanjo y se habría metido en su cama sin previo aviso. Se encajaría contra su pecho, se enredaría en sus brazos y encontraría el sueño de nuevo entre su respiración y el latido tranquilo de su corazón.
Pero ahora no podían hacer eso. No sin correr el riesgo de ser descubiertos.
Resopló con molestia, tumbándose boca arriba, fijando la mirada en el techo. Sabía que lo correcto era mantenerse al margen, respetar los límites que ellos mismos habían acordado por su seguridad. Pero también sabía que no era bueno para eso. No era bueno para contenerse cuando se trataba de Juanjo.
Una sonrisa ladeada se dibujó en sus labios al pensar en algo. Si no podía ir hasta Juanjo... entonces haría que Juanjo fuera hasta él.
Se giró hacia su mesita de noche, cogió el móvil y lo desbloqueó con rapidez. Abrió su chat con Juanjo y deslizó los dedos por la pantalla, pensando en qué escribir. No quería ser demasiado obvio, al menos no de inmediato.
Martin: Te odio.
Esperó, viendo cómo los tres puntos de escritura aparecían en la pantalla casi de inmediato.
Juanjo: Hola, que tal, yo también estoy bien, gracias por preguntar.
Juanjo reía en su habitación mientras escribía aquellos mensajes, sabía perfectamente a lo que el pequeño se refería.
¿Otra vez con eso? Ahora qué hice a ver.
Martin: Dejarme así. Caliente y solo.
Juanjo: ¿De qué hablas?
Martin sonrió. Sabía perfectamente que Juanjo entendía de qué hablaba.
Martin: No me hagas decirlo.
Hubo una pausa más larga esta vez, pero Martin supo que Juanjo seguía allí, leyendo.
Juanjo: No es mi culpa que no puedas controlarte.
Martin: ¿No?
Se mordió el labio, disfrutando demasiado del juego.
Martin: Porque ahora mismo estoy en mi cama, pensando en ti, en lo que pasó en el baño...
Dejó la frase abierta, provocadora, a la espera de la reacción de Juanjo. No tardó mucho.
Juanjo: No juegues conmigo, Martin. No aquí.
Martin sonrió con suficiencia, moviendo los dedos ágilmente sobre la pantalla.
Martin: Pero si es lo que más te gusta.
Había algo increíblemente satisfactorio en saber que Juanjo, al otro lado del pasillo, probablemente estaba revolviéndose en su sitio, pasándose una mano por el rostro, debatiéndose entre seguirle el juego o ignorarle. Pero Martin sabía que nunca lo ignoraría.
Juanjo: ¿Y qué quieres que haga al respecto?
Martin sintió un escalofrío recorrer su espalda. Cerró los ojos un instante antes de escribir la siguiente respuesta.
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Amor Prohibido
FanfictionLos Urrutia, una de las más ricas del país, dueña de Éclat d'Or una multinacional mundialmente conocida, su hijo Martín acaba de cumplir 18 años y necesitan un chófer para él, el problema es que él chico odia tenerlo. Juanjo, un chico humilde que ac...
