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En este capítulo se tocarán temas que no ha todo el mundo le gustan, podéis saltaros esas partes, siempre desde el respeto❤️🩹. NO os saltéis el capítulo entero ya que hay partes importantes.
Dicho esto espero que lo disfrutéis así como espero que os hayan gustado los dos anteriores.❤️
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Mientras Martin se duchaba, Juanjo aprovechó para recoger el desorden que habían dejado tras su pequeña guerra. Estiró las sábanas, dejó la cama medio hecha, y luego pasó a la cocina para preparar algo rápido para cenar. Decidió que unas hamburguesas serían perfectas. Sacó el queso, la lechuga y el tomate, y dejó los botes de mayonesa y kétchup ya sobre la mesa, esperando ser usados. Concentrado en armar los panes, casi no escuchó la puerta del baño abrirse.
Cuando levantó la vista, el tiempo pareció detenerse.
Allí estaba Martin, con una toalla anudada a la cintura, su cabello goteando pequeñas gotas que caían por su torso. Esas gotas trazaban caminos lentos, deslizándose por su pecho y abdomen, hasta llegar a la toalla. Algunas incluso continuaban su recorrido por debajo de ella, perdiéndose en lugares que Juanjo prefirió no imaginar... aunque le resultaba imposible no hacerlo.
La línea de vello que bajaba desde su ombligo parecía un sendero que invitaba a perderse. Juanjo sintió un calor subir desde su pecho hasta su cuello, mientras trataba, sin éxito, de apartar la mirada. La imagen que tenía delante era demasiado perfecta, casi irreal, y lo dejó inmóvil, incapaz de recordar qué estaba haciendo apenas unos segundos antes.
Martin se percató de la mirada fija de Juanjo y, sin perder su sonrisa, comenzó a caminar hacia él. Había algo en su expresión, una mezcla de picardía, que delataba que sabía exactamente el efecto que estaba causando.
-¿Tierra llamando a Juanjo? -dijo con una sonrisa burlona, mientras posaba una mano en el pecho de Juanjo y le daba un suave empujón.
El toque de su mano fue como un interruptor. Juanjo parpadeó, como si volviera en sí, pero las palabras se le atascaban en la garganta. Su mente seguía atrapada en la imagen que tenía frente a él, y la cercanía de Martin no ayudaba en absoluto.
-Eh... ¿qué decías? -balbuceó, su voz más baja de lo habitual.
Martin alzó una ceja, disfrutando visiblemente de la situación.
-Te estaba preguntando si la cena está lista, pero parece que estabas más ocupado en otra cosa... -respondió, con una sonrisa que dejaba claro que no iba a dejarlo escapar tan fácilmente.
Juanjo desvió la mirada por un segundo, intentando recuperar la compostura, pero el gesto solo hizo que Martin diera un paso más cerca de él.
-¿Qué pasa? -preguntó Martin, bajando la voz hasta casi un susurro-. ¿Te he dejado sin palabras?
-No es eso... -intentó decir Juanjo, pero la cercanía de Martin lo desarmaba. Su calor, su aroma, fresco y ligeramente dulce, lo envolvían por completo.
Martin inclinó ligeramente la cabeza, con una sonrisa que mezclaba curiosidad y desafío.
-¿Entonces qué es? Porque me da la impresión de que algo te tiene distraído... -Al decir esto, sus dedos trazaron un pequeño círculo sobre el pecho de Juanjo, justo donde lo había tocado antes.
Juanjo apretó los labios, consciente de que estaba perdiendo el control. Finalmente, soltó el cuchillo que tenía en la mano y tomó a Martin de la cintura, atrayéndolo hacia sí.
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Amor Prohibido
Hayran KurguLos Urrutia, una de las más ricas del país, dueña de Éclat d'Or una multinacional mundialmente conocida, su hijo Martín acaba de cumplir 18 años y necesitan un chófer para él, el problema es que él chico odia tenerlo. Juanjo, un chico humilde que ac...
