Novena Semana.

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Dylan me pasó un vaso repleto de algún líquido verde de dudosa procedencia

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Dylan me pasó un vaso repleto de algún líquido verde de dudosa procedencia.

—¿Qué es esto?

—Un batido saludable y con muchas vitaminas. Lo necesitas.

—¿Qué te hace pensar que no soy saludable?

—¿Que una caja de cereal no te dure más de 2 días?

—¡Es más aire que cereal!

Protesté.

Dylan me observó con una ceja enarcada y me obligó a beberlo, no sé cual es su obsesión por volver todo saludable, y tampoco sé donde ha escondido mi ultima caja de cereal.

Como la encuentre en la basura voy a estrangularlo con mis propias manos.

Para mi sorpresa, el sabor es tolerable.
Eso ha sido inesperado.

Dylan se tomó su batido y guardó nuestro desayuno.

Él se ha encargado de prepararlo hoy, y me da la ligera impresión de que lo ha hecho para meterme un sándwich con lechuga en vez de pan sin que yo lo sepa.

Ha retomado el gimnasio, y ha estado visitando a su papá a diario.

Sus ojos siguen siendo tristes.

Me pregunto cuáles son sus exactos pensamientos. Puedo imaginarlo, tomando en cuenta lo que me ha dicho la semana pasada y lo que he aprendido de él hasta ahora. Pero nunca conoces suficiente de alguien como para leer o predecir con certeza que pasa por su cabeza.

Una vez en el instituto, con el sol de mañana en su punto más alto, el viento silbando a través de las hojas de los árboles y sacudiéndolas hasta que caen, notó el ambiente extraño. En el momento que mis pies recorrieron los pasillos todos mis músculos se tensan al no escuchar el habitual barullo recibiéndome.

Silencio. Murmullos tan bajos que apenas son audibles. Incluso los pasos no resuenan. Dylan y yo nos observamos y por inercia no pronunciamos palabra alguna, en una clase de pacto silencioso para intentar descifrar que ha sucedido.

Charlotte camina con pasos apresurados, y de reojo veo sus ojos enrojecidos y su rostro hinchado.

El problema ha de ser grave si la niña bonita ha permitido descuidar su imagen.

Capté una cabellera dorada por el rabillo del ojo, Dylan arrugó de forma apenas perceptible el ceño y apretó su mandíbula cuando Noah apareció a mi lado. Abrió su casillero y susurró de manera casi inaudible:

—Ethan está detenido por posesión de sustancias ilícitas. Y por lo visto, no hay manera alguna de que se salve esta vez.

Mis ojos se agrandan, e incluso la expresión inescrutable de Dylan sufre una pequeña contracción. A él también le ha tomado por sorpresa ¿eh?

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