pequeña zorra

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Jack salió disparado de la carpa, su respiración agitada y el rostro encendido, como si hubiera visto un fantasma.

-¡No me gusta ese juego! -exclamó con una mezcla de pánico y confusión, alejándose a pasos apresurados.

Mónica lo siguió de inmediato, su pecho apretado por la culpa.

-Jack, espera... Lo siento -dijo en voz baja, con la mirada fija en su espalda-. No debí... No pensé que reaccionarías así.

Jack casi tropieza con una jaula vieja y oxidada en su apuro. El rechinido del metal al rozarlo lo hizo dar un respingo. Se giró hacia Mónica con los ojos abiertos, evitando su mirada, como si aún no supiera cómo procesar lo que había pasado.

-¡Mónica! -soltó, agitando las manos, nervioso-. ¡Eso fue raro! ¡Rarísimo! ¡Dijiste que el juego era divertido!

Ella bajó la mirada, sintiendo un nudo en la garganta.

-Lo sé... Yo solo...

-¡No, no, no, no! -Jack negó frenéticamente con las manos, como si quisiera sacudir la situación de su cabeza-. ¡Mónica, yo no...! ¡Eso no es para mí!

Su voz tenía un temblor infantil, como si estuviera explicando por qué no le gustaban las verduras. No había enojo en sus palabras, solo una mezcla de miedo y vergüenza.

-Jack... -Mónica intentó acercarse, pero él dio un paso atrás de inmediato.

-¡Es que...! ¡Tú y yo! -Su cara estaba completamente roja-. ¡Eso es como... como intentar besar a un muñeco de peluche!

Mónica sintió una punzada en el pecho.

Jack apoyó una mano en la jaula y tomó aire, tratando de calmarse.

-Yo... -murmuró más tranquilo, aún sin mirarla directamente-. Yo no soy así. No pienso en esas cosas...

Mónica tragó saliva, sintiendo una vergüenza profunda que la hizo retroceder un poco.

-Lo siento -susurró-. No volverá a pasar.

Jack permaneció en silencio un momento. Luego, soltó un suspiro exagerado y se pasó una mano por el cabello.

-¿Amigos todavía? -preguntó ella, con un hilo de voz.

Jack titubeó. Sus labios se separaron como si estuviera a punto de responder, pero su expresión se ensombreció.

-Sí... -murmuró después de una pausa incómoda.

Pero en lugar de quedarse, simplemente se giró y empezó a caminar.

Mónica se quedó en su lugar, viendo su espalda alejarse.

-Jack... -susurró, pero él no volteó.

Siguió caminando, ignorándola por completo.

Mónica sintió un vacío en el pecho. Por primera vez, Jack no parecía un niño.

Durante todo el día no le hablo, si Mónica intentaba acercarse el se iba casi corriendo de hay, vergüenza era poco para lo que ella sentía. Quería morir ahí mismo.

Se sintió terrible y no pudo evitar llorar en la noche sola en aquel viejo circo abandonado. Muy temprano en la mañana Laughuing la llevo a la creepyhouse, no dijo nada y se fue tan ripido como llego. Slenderman la miro en silencio, ella se quedó mirando hacia la ventana perdida en su mundo.

-Jack tiene alma de niño ... - Slenderman hablo. -Talvez se ve joven pero a diferencia de nosotros el no fue un humano, nunca cambiará su mentalidad... Para el lo único que importa es matar y jugar, divertirse como un niño -

-¿Cómo lo supiste?-

-Porque tu mente no deja de recordarte lo, cómo te recuerda a Helen... El reacciono de forma inmadura Pero como hombre si te siguió el juego, Pero Jack ... El posiblemente desarrollo un nuevo trauma, es como si ubieras violado a un niño - Slenderman se dió vuelta y se fue, dejándola sola y con mucha más culpa.

Después de unas horas bajo para comer algo, la casa tan solitaria como siempre.
-Miren quien está aquí... La nueva zorrita - Nina se burló de ella, Mónica trato de ignorarla Pero el tono de voz la molesto un poco.

-¿Disculpa? -

-Disculpada- Camino de un lado a otro sin dejar de mirarla. -Aunque deberías disculparte contigo misma, por ser tan fácil... se lo que hiciste con Helen y lo que intentaste con Laughuing... Masky lo contó a toda la casa, Slenderman se lo dijo -

Mónica apretó sus manos, entiendo como la fuerza de voluntad casi la abandonaba. -Debi imaginarlo, una humana estúpida intentando llamar la atención, no eres diferentes a esas muchachitas que creen que conocer un Creepypasta es igual a conocer un perrito faldero que se enamora de ellas solo por existir, matan solo porque si e inmediatamente serán bienvenidas en la cripyhouse-

-¿Qué no fuiste tu una de ellas Nina The Killer?- de dónde saco fuerzas para decir eso no lo supo, Pero estaba más que claro que se iba arrepentir.

-No te confundas niña, yo no soy como tú... Lo mío fue diferente y no tuve que volverme una puta para estar aquí -

El golpe de una mano chocar con la mejilla de Nina resonó en toda la casa. Mónica temblaba con la mano aún levantada.

-Vas arrepentirte de eso - saco su cuchillo y estubo apunto de clavarse en el pecho de Mónica cuando fue desviado por un plato que se estrelló en el piso.

-Yo no haría eso sí fuera tú - Jeff las miraba desde una esquina con mucha tranquilidad. Nina enrojeció de furia.

-No has ganado está batalla, una de estas noches morirás, a mí me importa poco lo que diga Slenderman te mataré - Salió enfurecida de la cosina. Jeff rio, mientras disfrutaba de una manzana.

-Que no se te haga costumbre... Solo te salve porque me gusta ver a Nina enojada - Jeff le dirigió una última mirada antes de ir al sofá.

Se quedó mirándolo desde la cosina, Toby bajo en ese momento y la noto. Paso a su lado manteniendo el silencio, Mónica busco entre los estantes algo con que prepararse la comida.

-Jeff odia cualquier otro sentimiento que no sea el del miedo en sus víctimas y la banidad- Comento Toby sin quitar la vista de lo que estaba haciendo.

Mónica lo miro con la boca levemente abierta.

-El día que una chica se enamoro de el se aterró tanto que no pudo matarla, desde entonces se prometió que mataría sin piedad a cualquiera que lo mirara con otros ojos que no fueran de terror - continuo diciendo, y Mónica lo entendió todo.

Sonrió con amargura y dijo. -Ya veo, también crees que soy una puta -

Toby se giro y nego tratando de enmendar su error. -No dije eso-

-Es que no hacía falta decirlo, Masky esparció el rumor; y ahora por eso, sí veo a cualquiera de ustedes soy una regalada que busca protección - Mónica sentía que se derrumbaría en cualquier momento, Pero estaba cansada, cansada de llorar y ser la víctima. -Talvez tengan razón, Pero si estuvieran en mi lugar cualquiera salida sería buena, y talvez morir en la noche como amenazó Nina no sea tan malo -

Conviviendo Con EllosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora