- Estoy muy segura que no es así.
- Claro que es así, también tomé un curso de baile en el liceo – dice Downdrop con una sonrisa divertida mientras bailamos.
No estoy acostumbrada a danzar más que los valses aburridos que se tocaban en las fiestas del Capitolio, así que en la fiesta de la boda, cuando Katniss nos enseña un baile típico del 12, donde todos hacen una rueda y giran en parejas alrededor de los novios, Downdrop y yo nos damos cuenta de que somos una pareja de baile deplorable; pero también es cierto que nos estamos muriendo de la risa. A nuestra derecha baila Katniss con Prim y a nuestra izquierda Haymitch con Effie Trinket, que tiene que reprenderlo cada treinta segundos por tocarla un poco de más.
Pero todos estamos felices.
- Necesito tomar algo.
- Bien, ¿crees que Citrio quiera bailar...?
- No te atrevas... es un hombre casado – le advierto a Downdrop que alza ambas manos con mirada inocente – deberías preguntarle a Gale, se ve muy solo.
- Excelente alternativa – dice guiñándome el ojo y se va hacia Gale, que seguramente estará escandalizado con la idea, mientras yo me dirijo a la mesa de postres.
Tomo una galleta de azúcar de la mesa, por lo demás sencilla, pero el protagonista está en el medio de todo el banquete: el pastel de bodas es una obra de arte, con pinceladas en azul, verde y blanco, formando olas de mar; diminutas gaviotas flotando en el fondant y coronado con las mismas flores blancas que hay en todo el sitio del evento. No pudo fabricarlo alguien más que Peeta, quien por lo que escucho cada día se siente mejor, aunque todavía tiene ciertos pensamientos sobre Katniss.
- Le aconsejé añadir algunos barcos – dice Haymitch detrás de mí; se lo ve muy diferente de su pinta habitual, la sobriedad obligada desde que dejamos en el Capitolio lo ha deteriorado, es cierto, pero también le ha dado a sus ojos un brillo ya extinto anteriormente. Ahora realmente parece que te escucha si le hablas – pero no quiso; dijo que a ti no te gustaban.
Yo sonrío un poco, sintiendo una pizca de nostalgia; había estado en paz durante estos días con nuestro nuevo malogrado grupo de amigos, pero siempre hacía falta él.
- Ese chico no se merece todo lo que le ha pasado.
- No – dice Haymitch con un suspiro - ninguno de ustedes, en mi opinión – me revuelve el cabello en un gesto casi afectuoso – llegué a juzgarte muy duramente, olvidé que eras una cría, ya haciendo tus estrategias en el Capitolio, matando gente importante, mientras yo era solo un viejo borracho con aires de grandeza.
- Ya habíamos dejado ese asunto atrás – digo con una sonrisa suave.
No hasta que tú y Finnick puedan vivir felices para siempre – Haymitch vuelve a suspirar, parece que va a decir algo más cuando hay un tumulto en la entrada del recinto improvisado para la boda. Como es mi costumbre, busco en las reacciones de los demás las respuestas a mis preguntas antes de ver el hecho en sí.
La reacción de Katniss me dice todo lo que necesito saber.
No pasa mucho tiempo cuando la tengo a mi lado, a pesar de no ser mucho de contacto físico, su mano se aferra a la mía como si se le fuera la vida en ello, con tan solo halarme un poco de la muñeca, me indica que necesita sentarse y eso hacemos, uniéndonos a la mesa donde Johanna y Finnick ya comienzan a picar el banquete de bodas, que en realidad es la misma comida de diario, pero un poco mejor presentada.
Cuando el objeto de nuestro interés finalmente está frente a nosotros, solo Finnick es capaz de hablar.
- Peeta – dice él con una sonrisa – Es tan agradable verte fuera... y conviviendo.
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EL TRIBUTO| Los Juegos Del Hambre (SEGUNDA Y TERCERA PARTE)
FanfictionTodos los vencedores tienen secretos, y los míos quizá son los peores. Gané mis Juegos, enamoré a Finnick Odair, me convertí en el tributo favorito de Panem ¿pero a qué costo? ¿Qué queda realmente de Nerea Dhassei, esa chica que amaba el mar, que s...