CAPÍTULO 9

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Ya es entrada la madrugada cuando una luz blanca se abre paso entre la oscuridad del aerodeslizador, no es un blanco cegador como el Capitolio, más bien un blanco verdoso, decadente. Pero el ruido que se escucha cuando la compuerta se abre no es para nada decadente.

Un mar de personas entra a la nave, Darian se recarga más en mí cuando un grupo de personas con uniformes grisáceos comienza a instalar a Neptune en una camilla, arrancándolo de mi lado.

- ¿A dónde lo llevan? – pregunto de inmediato, tocando el brazo de uno de los individuos.

Estoy acostumbrada al trato del Capitolio, a que no se me trate como una persona y se me ignore hasta que haga alguna pequeña escena que los incomode lo suficiente para que la respuesta valga la pena, por lo que me sorprendo cuando el hombre me mira a los ojos tranquilamente.

- Al hospital, todos van al hospital.

Yo asiento, un poco turbada por la humanidad en su expresión, no es la respuesta ensayada en caso de que el prisionero haga preguntas... es una respuesta genuina.

- ¿Lo mantendrán a salvo?

- Eso tendrá que arreglarlo con la presidenta Coin, señorita.

Yo me limito a asentir, otro presidente, otro sistema. Otro lugar en el que debo aprender a sobrevivir.

- Está bien – dice Neptune con una sonrisa débil mientras lo apartan de mí para llevarlo a la camilla.

- ¿Puede caminar? – pregunta otra persona a mí lado.

- Si.

- Venga con nosotros.

- El niño se queda conmigo – digo terminantemente, asiendo a Darian contra mí.

Pero no es necesaria ninguna confrontación al respecto porque cuando me pongo de pie distingo a tres personas en la entrada de la escotilla y siento toda la energía regresando a mi cuerpo.

- ¡Citrio! – pudo ser Darian o pude ser yo quién gritó eso, porque el joven delgado y alto se adelanta corriendo en cuanto nos ve.

Solo lo veo abrir sus brazos y me desaparezco en ellos, ni siquiera me reprendo a mí misma sobre como tiemblo un poco cuando hundo mi rostro en su pecho.

- Están vivos, par de estú... - le cubro la boca antes de que pueda decir una maldición, recordándole que Darian está aquí. Él se limita a soltar una carcajada ahogada.

- Está bien Nerea, igual ya escuché como acuchillabas a un... - ahora mi otra mano está en la boca de Darian, Citrio me mira con ojos desorbitados.

- Creo que hay mucho cotilleo pendiente – dice con un rastro de preocupación en su rostro.

- ¿Vamos a llamarlo así ahora?

- Nos ayuda al trauma – sin dejar de rodearme con un brazo Citrio alza a Darian con dificultad en el otro. Pero su mirada va a otro lado – ¿Sky?

Downdrop vuelve la vista hacia nosotros cuando pasa a nuestro lado, su aspecto es cansado, pero en el momento que Citrio pronuncia su nombre, su rostro se ilumina.

- Gracias. En serio.

- Cuando quieras – se limita a decir con una sonrisa vaga antes de seguir avanzando detrás de Boggs y Gale.

Le dirijo a Citrio una ceja alzada.

- Sí que hay mucho cotilleo pendiente.

- ¿Nerea? – alzo la vista del hombro de Citrio y veo a Safreen, se la nota bastante incómoda en el hangar, frotándose los brazos y sorprendiéndose cada que escucha el menor ruido, pero puedo ver también sus ojos algo rojos.

EL TRIBUTO| Los Juegos Del Hambre (SEGUNDA Y TERCERA PARTE)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora