LAS DESPEDIDAS SON AGRIDULCES
EDEN COOPER
No puedo respirar, pero no me detengo hasta hacerlo perfecto, la gimnasia artística demanda mucho de mi y a la vez la presión de mi entrenador junto con la de mi padre en casa no me permiten equivocarme.
—¡Hazlo de nuevo! — mi entrenador esta descontento con mi mortal
—Estoy agotado Doc —avanzo dispuesto a buscar mis cosas y marcharme pero este me detiene con su mano en el pecho
—No te pregunte como estabas, dije hazlo de nuevo — me empuja bruscamente y caigo de culo a la colchoneta
Observo a mi alrededor y mis compañeros están mirándome atónitos, todos le temen a nuestro entrenador, es un abusivo pero el mejor en esta disciplina. Con una mirada de odio me levanto y camino hasta el inicio del suelo para iniciar nuevamente mi rutina y finalizar con la maldita mortal.
Luego de una hora al fin me deja en paz, se despide fríamente de nosotros y con mis compañeros suspiramos aliviados de que la tortura haya acabado, camino al vestuario hablo con mi amigo James sobre la próxima competencia y como debemos estar preparados porque las estatales están a un paso.
—¿Ya aplicaste para la universidad?
—Aun no James, dependo de los estatales para que me den la plaza
—Tu padre te matara sino entras
—Y el Doc me cortara la cabeza si pierdo las estatales, de todas formas voy a morir por cualquiera de esos dos animales
—No lo se amigo a veces me da miedo tu autoexigencia, pareces un puto robot
—Es lo que soy amigo, ser el mejor no es fácil
—¡Maldito engreído!—se ríe mientras se coloca el pantalón —¿vamos juntos a la fiesta ahora?
—No puedo prometí ir a cenar con mamá
—Bueno tu te pierdes de follarte a Erica — toma el bolso y sale hasta el auto de su padre
—¡Disfruta morboso!— me despido mientras tomo mi bolso y salgo camino a la oscura calle
Hoy a la mañana discutí con papá así que le pedí que me dejara en paz el resto del día osea que en conclusión no vendrá por mi al entrenamiento, no me importa porque puedo caminar un par de cuadras hasta llegar a casa. Me subo la capucha porque el frío congela mis orejas y decido emprender viaje por las desoladas calles, siento un ruido de algo siendo golpeado, volteo a mirar pero no encuentro nada, decido acelerar mis pasos por si acaso y nuevamente el ruido me desconcentra.
Al no ver nada decido seguir a paso ligero hasta llegar a la avenida principal, no hay casi nadie en las calles y eso me da un poco de miedo, siento pasos detrás mio pero no volteo simplemente acelero hasta el punto de comenzar a correr, mi corazón palpita desenfrenado y mis manos sudan del miedo, mi cuerpo tiembla y siento mis piernas flaquear mientras corro en línea recta por la avenida, una mujer que esta cerrando su tienda me mirada con cara asustada pero no hace nada, sigo corriendo pensando que es mi imaginación jugandome una mala pasada pero todo ocurre tan rápido que no tengo tiempo de defenderme.
Alguien me golpea con un fierro en mi sien, siento un zumbido en mis oídos y unos golpes en mi cara, se que caí duramente al frío pavimento pero no siento nada más que vació, mis ojos luchan por no cerrarse, pero mi cuerpo no responde. Lo último que recuerdo es una persona con pasamontañas y unos ojos verdes mirándome de una forma penetrante.
Poco a poco mis ojos se abren acostumbrándose a la fuerte luz del lugar, observo y veo unas paredes blancas, ruidos de una maquina y es ahí donde me percato que estoy en el hospital y que varias agujas y sueros están conectados sobre mí. En el sillón a un costado esta mi padre durmiendo, luce agotado y tiene su traje puesto, seguro ni tiempo a cambiarse le dio después del trabajo, quiero moverme, pero una punzada de dolor en mi cabeza me hace quedarme nuevamente acostado, maldición como duele.
ESTÁS LEYENDO
The Kingdom
Fiksi RemajaPerséfone vive en la pobreza y ante la necesidad termina en el reino de la mafia, su vida comienza a ser una lucha por sobrevivir y no caer en las garras del enemigo, el mismísimo diablo en persona. Sabia que no debía meterse con el, no debía provo...
