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ODIO QUE DE ALGUNA MANERA TODO ES MI CULPA

MERYL TAYLOR

Todo se había ido al caño, por mucho tiempo creí que tenía la vida perfecta, que había conocido al hombre de mi vida, que Andres era perfecto, pero todo fue una mentira, cuando descubrí en lo que andaba metido él y su familia fue demasiado tarde, ya estaba embarazada de Olivia. La culpa nunca me dejo tranquila, quise perdonarlo por ocultármelo tantos años, me quise golpear mentalmente por no darme cuenta antes, pero la realidad siempre fue que por más que amara a Andres jamás podría perdonarle el que me ocultara su doble vida, su negocio familiar más turbio y sobre todo no podría perdonarle el que fuera tan buen padre, que mis hijos no puedan vivir sin él. Eso siempre me ato a seguir a su lado, estaba estancada, no me reconocía a mí misma y estaba tan sumida, tan automática que me di cuenta cuando conocí a Charles lo valiosa que era, lo poderosa que podía llegar a ser y lo miserable que era mi vida con Andres.

Pero como la cobarde que fui no pude dejarlo, no pude hacerle eso a mis hijos, no pude romper la familia que creamos, en la que ellos creen firmemente, no pude hacerles eso, pero poco a poco me fui perdiendo yo. Me enamoré de Charles y no pude parar, no quise hacerlo, así que es hora de asumir las consecuencias de mis actos, de asumir mis sentimientos por ese hombre y luchar por lo nuestro, sé que él está en la misma situación, pero no podemos parar, lo que sentimos es tan intenso, tan fuerte que no me imagino lejos de Charles nunca más, lo amo.

― ¡MERYL! ― el grito de Andres me desconecta del teléfono y le digo a Charles no llame de nuevo hasta que lo haga yo ― ¡¿DONDE MIERDA ESTAS?!

― ¿Qué paso Andres? ― observo que los niños invitados al cumple de Olivia estén jugando a salvo y corro escaleras arriba donde escucho sus gritos y cuando llego a donde proviene tal alboroto, pero cuando llego a la puerta de la habitación de huéspedes mi mundo se desmorona y caigo en la dura realidad de mi accionar, por charlar con Charles la deje abierta y todos sus regalos estaban allí dentro.

―¡MIRA ESTO!― asustada decido cerrar la puerta de huéspedes con la llave que la deje pueste y camino temblando a la habitación de Olivia, cuando entro lo encuentro a Andres con nuestro álbum de bodas, estaba llorando y sonreía melancólico, suspiro dejando salir la angustia que sentí por pensar que me había atrapado.

― ¿Eres idiota? ¡me acabas de pegar un susto y deje los niños abajo solos! ― coloque ambas manos en mi cintura

―Perdón es que subí a buscar una chaqueta para Oli y justo me encontré con esto en su habitación

 ― ¿En qué momento lo saco? ― se lo arrebato y comienzo a apreciar las fotografías― ¡mira que jóvenes éramos!

― ¿Te arrepientes de haberte casado conmigo? ― su pregunta me descoloca, alzo mi vista del álbum y observo que me mira con una intensidad, pero en sus ojos solo hay tristeza

 ― No me arrepiento Andres, pero si me hubiera gustado saber que tenías esta doble vida, que si formaba una familia contigo correría riesgo siempre

― Lo siento mucho, sé que debí decírtelo desde el inicio y quizás me ahorraría tantos problemas, pero mi amor por ti es tan grande que jamás quise arruinarlo, pero jamás iba a permitir que te hagan daño, menos a los niños

― Iré a ver a los niños, están solos

Salí rápido de la habitación porque si me quedaba lloraría, y explotaría para mandar todo a la mierda de una vez por todas, no sería mala idea, pero no puedo hacerle eso a él, yo lo amo, aunque no es suficiente, siempre será una persona especial para mí. 

Cuando llegue al patio todos los niños jugaban y Gael me observaba con mala cara desde la punta de la mesa, hace tiempo que viene enojado con todos, me trata pésimo y por más castigos que le pongamos hace lo que quiere, me es indiferente, me duele mucho, pero a la vez me recuerdo mentalmente que es un adolescente y que está aprendiendo a lidiar con el mundo exterior, con los sentimientos y con la vida del casi adulto.

The KingdomDonde viven las historias. Descúbrelo ahora