Las luces de la ciudad parpadeaban en la distancia, reflejándose en los charcos de lluvia que aún cubrían las calles. La noche era fría, y el aire húmedo se pegaba a la piel de Zoro mientras caminaba sin rumbo fijo. Sus pasos resonaban en la acera vacía, cada eco repitiendo un pensamiento que no podía dejar atrás.
Siempre me acuerdo de ti.
Era una maldición. Un anhelo constante.
Podía fingir que había dejado todo atrás, que su vida seguía adelante sin problemas. Pero en noches como esta, cuando el frío le calaba los huesos y la soledad se hacía insoportable, Luffy regresaba a él. En los recuerdos, en los susurros del viento, en las sombras de las luces de neón.
Llevaba meses sin verlo. Meses en los que trató de convencerse de que la distancia era necesaria, de que lo que pasó entre ellos no tenía nombre, ni sentido.
Pero lo cierto era que cada vez que cerraba los ojos, volvía a él.
Hace dos años.
El viento del océano soplaba con fuerza aquella noche. La luna iluminaba la cubierta del barco, reflejándose en las suaves olas que rompían contra el casco. Zoro estaba sentado con los brazos cruzados, su espalda apoyada contra el mástil. Su entrenamiento había terminado, pero no tenía sueño.
No era el único.
Luffy estaba acostado sobre la madera, con las manos detrás de la cabeza y los ojos fijos en el cielo estrellado. Su expresión era tranquila, pero había algo en su mirada que no encajaba con su habitual despreocupación.
—Hace frío, idiota —murmuró Zoro—. Métete adentro.
Luffy giró el rostro hacia él, con una sonrisa perezosa.
—No está tan mal.
Zoro suspiró, pero aun así se dejó caer junto a él. El cielo estaba despejado, y por un momento, se permitió disfrutar del silencio.
Fue Luffy quien lo rompió.
—Oye, Zoro...
—¿Qué?
—Si un día nos separamos, ¿me olvidarías?
Zoro frunció el ceño y giró la cabeza para mirarlo.
—¿Por qué preguntas eso?
Luffy se encogió de hombros, pero sus ojos seguían fijos en las estrellas.
—No lo sé. Solo... me pregunto qué pasaría si un día tomamos caminos diferentes.
Zoro bufó.
—Eres un idiota.
—Sí, pero... ¿lo harías?
La respuesta era obvia. Tan obvia que Zoro sintió que la pregunta ni siquiera merecía ser respondida.
Pero Luffy seguía esperando.
—No —dijo finalmente—. Nunca te olvidaría.
Luffy sonrió. No su sonrisa exagerada y despreocupada de siempre, sino una más suave. Más real.
—Bien. Porque yo tampoco te olvidaría.
Zoro sintió algo extraño en su pecho, algo que no supo describir en ese momento. No era solo camaradería, ni la lealtad de un tripulante hacia su capitán. Era algo más. Algo que no se atrevía a nombrar.
No en ese entonces.
Pero ahora... ahora era diferente.
Presente
Zoro se detuvo frente a un bar pequeño en una esquina de la ciudad. Desde el interior, la música flotaba hasta la calle, una voz melancólica que cantaba palabras que parecían dirigidas directamente a él.
"¿Por qué estoy lejos de ti? No te olvides de mí."
Sacó un cigarro del bolsillo y lo giró entre los dedos sin encenderlo. Nunca fue de fumar, pero últimamente lo hacía solo para mantener sus manos ocupadas. Para no pensar.
El problema era que pensar en Luffy se había convertido en un hábito que no podía romper.
Lo había visto por última vez hacía seis meses.
Había sido en un muelle, con el sonido de las gaviotas sobre sus cabezas y el sol ocultándose en el horizonte. Luffy había estado de pie frente a él, con esa misma sonrisa de siempre, pero con los ojos más serios de lo normal.
—Tengo que irme —le dijo.
Zoro asintió.
Lo entendía. Luffy nunca se quedaba quieto, siempre estaba buscando algo más allá del horizonte. Y aunque le doliera admitirlo, Zoro no podía seguirlo esta vez.
No después de lo que había pasado entre ellos.
Luffy lo miró por un largo rato antes de hablar de nuevo.
—No me olvides.
Zoro no respondió. Solo lo observó mientras se daba la vuelta y se alejaba.
Esa fue la última vez que lo vio.
Desde entonces, había intentado convencerse de que todo había sido un error. Que lo que pasó entre ellos fue solo un momento de debilidad.
Pero la verdad era que...
Aún lo amaba.
Y odiaba admitirlo.
Odiaba la forma en que su mente lo traicionaba con recuerdos de noches compartidas, de risas entre susurros, de caricias robadas en la oscuridad.
Odiaba la forma en que su pecho se apretaba cada vez que escuchaba su nombre.
Odiaba saber que nunca podría olvidarlo.
"¿Por qué te sigo queriendo? Ya no puedo más."
Soltó un suspiro y apagó el cigarro sin haberlo encendido.
Giró sobre sus talones y comenzó a caminar.
No sabía hacia dónde, pero en el fondo...
Esperaba que el camino lo llevara de vuelta a él.
Zoro no esperaba verlo de nuevo.
Pero ahí estaba.
Sentado en la baranda de un muelle, con los pies colgando sobre el agua, la brisa marina revolviendo su cabello negro y su vieja chaqueta ondeando con el viento.
Zoro se detuvo en seco.
Por un momento, pensó en darse la vuelta y marcharse. Fingir que nunca lo vio.
Pero entonces, como si lo hubiera sentido, Luffy levantó la vista y lo vio.
Y sonrió.
No la sonrisa despreocupada de siempre.
No.
Era una sonrisa que hablaba de todo lo que no dijeron. De todo lo que quedó entre ellos.
Zoro tragó en seco.
Y dio un paso hacia adelante.
Porque nunca lo había olvidado.
Y nunca lo haría.
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One Zolu Shots
FanfictionPuesto #6 en #zoroxluffy (23/05/25) Puesto #3 #luffyxzoro (08/10/25) Puesto #3 #zolu (25/12/25)
