(se me están acabando las ideas, por dios)
Zoro siempre había sido parte del paisaje del salón de los Mugiwara. No era el más hablador, tampoco el más sociable, pero estaba ahí. Sentado en el mismo lugar de siempre, con los brazos cruzados o dormitando con los ojos entrecerrados, escuchando a medias las conversaciones que se mezclaban en el aire. Robin solía sentarse a su lado. No porque lo necesitara, sino porque el silencio entre ellos no era incómodo. Era cómodo, como si no hiciera falta llenarlo con palabras.
Por eso, cuando Robin anunció que su hermano venía de visita, Zoro alzó la vista.
—Mi hermano menor viene la próxima semana —dijo ella con naturalidad, como si hablara del clima.
Usopp fue el primero en reaccionar, exagerando como siempre.
—¿Hermano? ¿Y nunca lo traes? ¿Existe de verdad?
Robin sonrió apenas, esa sonrisa suya que parecía saber más de lo que mostraba.
—Existe. Y sí, viene. Se va a quedar unos días.
Nami preguntó algo sobre dónde dormiría. Sanji, inmediatamente, empezó a imaginar escenarios raros y a decir que esperaba que fuera educado. Zoro no dijo nada, pero escuchó con atención. Robin no hablaba mucho de su familia. De hecho, casi nunca hablaba de su pasado. Que mencionara a su hermano ya era algo.
—Se llama Luffy —agregó Robin—. Probablemente no pase desapercibido.
Zoro pensó que era una frase extraña. No preguntó por qué.
Los días pasaron lentos. Robin, de vez en cuando, mencionaba detalles sueltos. Que Luffy era caótico. Que no sabía llegar puntual. Que hablaba con cualquiera. Que se metía donde no lo llamaban. Zoro escuchaba todo con una ceja levemente fruncida. No sabía por qué, pero cada descripción le provocaba una curiosidad rara, como si ya lo conociera sin haberlo visto.
El día que Luffy llegó, el salón estaba más ruidoso de lo normal. Robin no había dicho la hora exacta, solo que aparecería. Y apareció.
La puerta se abrió de golpe, sin cuidado. Un chico entró con una mochila colgándole de un hombro, sonrisa enorme, ojos brillantes como si todo le pareciera interesante. Vestía simple, como si no se hubiera esforzado en absoluto, y aun así llamaba la atención.
—¡Robin! —dijo, casi gritando.
Ella se levantó, tranquila, y lo abrazó.
—Llegaste.
—Te dije que sí —respondió él, riendo—. Solo me perdí un poco.
Zoro los observó desde su asiento. No sabía qué esperaba, pero no fue eso. Luffy era… demasiado. Demasiada energía, demasiada presencia. No se movía como los demás. No miraba como los demás. Sus ojos pasaban de una persona a otra como si realmente quisiera verlos.
—¿Y ellos? —preguntó Luffy, señalando al resto.
Robin empezó a presentarlos uno por uno. Luffy saludaba a todos con entusiasmo genuino. Cuando llegó a Zoro, se detuvo un segundo más de lo necesario.
—¿Y tú?
—Zoro —respondió él.
—Mucho gusto, Zoro —dijo Luffy, sonriendo—. Me agrada tu cara.
Zoro parpadeó.
—¿Qué?
—Nada —rió—. Solo digo.
Desde ese momento, algo se instaló entre ellos. No fue inmediato ni evidente. Fue más bien una sensación persistente. Luffy se sentó cerca, habló, rió, se movió demasiado. Zoro fingió indiferencia, pero lo observaba cuando creía que nadie lo notaba.
Los días siguientes, Luffy se integró al grupo como si siempre hubiera estado ahí. Iba con ellos al salón, comía con ellos, hablaba sin parar. Zoro descubrió, sin querer, que escucharlo no era molesto. Que había algo en su manera de contar historias que hacía que el tiempo pasara distinto.
ESTÁS LEYENDO
One Zolu Shots
FanfictionPuesto #6 en #zoroxluffy (23/05/25) Puesto #3 #luffyxzoro (08/10/25) Puesto #3 #zolu (25/12/25)
