Suspiró, llevandome el vaso a los labios doy un sorbo y me quedó petrificado; con el vaso de agua suspendido en el aire, mientras un flashback de mi madre arrodillada, con el rostro bañado en lágrimas pidiendo perdón, me golpeaba con fuerza. “Busca a…” , me susurraba en la mente. De repente, todo encajó en su lugar. Levanté la mirada, boquiabierto, con los ojos bien abiertos, y observé al hombre que estaba sentado al otro lado de la mesa. Jeremy Park. Repetí aquel nombre en mi mente, y la verdad me golpeó como un puñetazo en el estómago. Aquel hombre frente a mí... Era mi padre.
El vaso de agua se me resbaló de las manos, chocó con la mesa, rodó por esta hasta chocar contra el piso y quebrarse en miles de fragmentos. El sonido del vidrio rompiéndose fue como un eco de mi propio corazón destrozado.
—Jimin, cariño —mi zía se apresuró a salir de su silla y corrió hasta la cocina, de donde volvió con un recogedor de mano y una escoba—. ¿Estás bien?
—¿No te has cortado, muchacho? —preguntó mi zío, preocupado, mientras la charla que mantenía con el señor Park pasaba a segundo plano.
Pero yo no podía responder. Mi mente estaba en blanco, mi corazón latía con fuerza en mi pecho. No podía creerlo. Jeremy Park, el hombre que había estado mirándome con tanta intensidad, era mi padre. La verdad era demasiado para procesar. Me sentí como si estuviera flotando fuera de mi cuerpo, observando la escena con una sensación de irrealidad.
—Lo siento y… Y… —las palabras se atascaron en mi garganta.
Con una mano temblorosa corrí la silla hacia atrás y me apresure a salir de la casa sin mirar atrás, el aire cálido del exterior no alivió la opresión en mi pecho. Empecé a correr, sin rumbo, solo dejé que mis piernas me llevaran lejos de la casa con el viento azotando mi cabello mientras mis pies golpeaban el verde pasto de la entrada.
Mi padre…
Mi verdadero padre…
¿Él lo sabrá?
Será que mamá se lo dijo antes de que la detuvieran; por que si, también a ella la tenían en prisión.
Será que por eso él estaba en la finca de los tíos.
Paso con brusquedad la mano que se humedece en mi cara.
Me detengo patinando en un tumulto de hojas secas, frente a un corral de Búfalos de aspecto andrajoso y cuerpos robustos que parecían irreal.
Jadeando y con lágrimas en los ojos.
La sombra del roble me envolvió, y me dejé caer contra su tronco, sintiendo un vacío en mi pecho. No sabía por qué estaba llorando, pero una mezcla de emociones confusas me abrumaban. Me sentía traicionado, pero no sabía exactamente por qué.
Debería estar feliz de no compartir la misma sangre con quien creí, por muchos años era mi padre, —ese maldito infeliz— recordarlo hacía que me hirviera la sangre. Al mismo tiempo que una jaqueca se instalaba en mi cerebro.
Sacudo la cabeza enojado conmigo mismo, repitiendo lo patético que estoy siendo, mi vida siempre fue una mentira, una mentira planeada para su benefició.
Me limpié las lágrimas de nuevo con la manga de mi camisa. Justo cuando pensaba que estaba solo, una rama crujió detrás de mí. Me giré y vi al señor Park acercándose sigilosamente, con una expresión suave pero seria en su rostro.
Me enderecé, sintiendo una mezcla de emociones contradictorias. Me limpié las lágrimas restantes con la manga de mi camisa, tratando de recomponerme.
El señor Park se detuvo frente a mí, con una mirada intensa en sus ojos.
—Jimin —dijo, su voz baja y emotiva con un ligero acento francés—. Podemos hablar.
Remojando mis labios asentí. El hombre de aspecto sencillo y elegante tomó asiento a mi lado viendo de igual manera hacia el corral donde algunos búfalos pastaban.
Por un segundo creí que solo nos quedariamos sentados uno junto al otro, viendo hacia los animales en el corral. Nunca había visto un búfalo lechero, en la ciudad, no suelen verse muchos animales más que mascotas domésticas, lo que volvía impresionante ver a este tipo de búfalo.
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virginidad en subasta
Teen FictionAconsejado por el hermano de su mejor amigo Jimin decide subastar su virginidad al mejor postor en una app privada y popular, Prinsescort; donde los más ricos y depravados suelen pujar por una noche con algún jovencito desesperado por su situación e...
