Llamó a su madre veinte mil veces y nunca le contestó pero nunca lo hacía, su madre jamás escuchaba el teléfono, ni aunque lo tuviera en la mano lo hacía, así que decidió que no perdería más el tiempo intentando marcarle y tomó un taxi.
Subió al cuarto y tomó la maleta más grande analizando después de un tiempo que no podría cargarla, así que básicamente sólo tomó un cambio para una semana en una bolsa-maleta y esperó a que el taxi llegará.
-¿Por qué traes una maleta? - preguntó Ivon mirando a su hija con asombro. La embarazada resopló dejando la maleta a un lado y poniendo una mano a su estomago cansada. Creyó que el viaje la ayudaría un poco, que calmaría sus nervios y enojo. Eso no pasó.
-Porque no voy a volver nunca más a casa de ese troglodita. - contestó la pelinegra dando un portazo, el llanto de antes se había convertido en irritación pura. Si Ian quería irse con sus amigos que lo hiciera, porque realmente ese no era el problema, el problema era su humor de perros que había descargado en ella. Ivón la volteó a ver expectante - Me pelee con Ian y ya... Se acabó lo nuestro y si viene - se dio un golpe mental al pensar eso - le dices que se meta sus palabras por el culo - aclaró fastidiada de verse obligada a hacerlo. Y no queriendo agregar nada y temiendo a su madre por las palabras usadas comenzó a caminar hacía su antigua habitación. No subió más de dos escalones cuando su madre la llamó.
-Annoris. Ven acá.- le ordenó sentándose en el sillón esperando que la ojigris hiciera lo mismo. La embarazada la miró fastidiada, no quería tener ese tipo de conversación con su madre, estaba todavía muy irritada para soportar un sermón. Su madre la miró expectante y supo que era una lucha ya ganada de su madre. Una vez las dos se encontraban sentadas Ivon comenzó a hablar.
-¿Por qué te enojaste con Ian? - preguntó Ivon intentado saber cuáles serían sus próximas palabras, no quería empezar la tercera guerra mundial con una adolescente hormonal. Fueron segundos lo que pasaron antes de que Annoris Dorotea comenzara a llorar de nuevo, como si todo el recorrido de la casa de Ian a la de su madre no hubiera bastado.
Ivon la tomó en sus brazos comenzándose a preocupar sólo un poco, ponía changuitos mentales para que fuera solamente un malentendido por parte de ambos y no algo ni mental y mucho menos físico.
-Él sólo se puso de mal humor por no salir con sus amigos - empezó a decir Annoris con la voz entrecortada, su madre sintió un calorcillo de alivio en su cuerpo, no les restaba importancia a la pelea pero definitivamente le restaba el peligro que había creado en su mente. - Dijo que estaba cansado de estar encerrado todo el tiempo e insinúo que estaba cansado de estar conmigo.
-¿Qué le dijiste tú?
-Que hiciera lo que quisiera, que me importaba una mierda - Segunda palabra mala del día. Vaya que era divertido usarlas estando enojada.
-Y ¿Qué planeas hacer? - preguntó Ivon y su hija la volteo a ver confundida, ahora ya sin llanto pero si con los ojos rojos e hinchados
-¿Quedarme aquí para toda la vida, eternidad? - contestó o más bien preguntó.
-Escucha, sé que estás muy enojada con Ian, pero no puedes salir corriendo de esa casa cada vez que se peleen - Le indicó y Annoris la miró con indignación. Esa mujer sí que no tenía corazón, su única hija le acaba de contar su primer mal de amores y lo que hacía era recriminarle que regresará a la casa- Mira en las relaciones es normal tener problemas pero una buena relación se trata de ver el problema inicial y solucionarlo. Y tú especialmente no puede huir cada vez que tengan uno, porque tienes que luchar esta relación no por ti sino por tus hijos.
-Sé que tengo que ver por ellos y lo hago, pero es difícil, a veces sólo quisiera ver por mi y ya.
-Tú decidiste que las cosas pasarán así - le recordó su madre alzando la ceja
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Embarazo adolescente
Romansa-Tienes unos ojos hermosos - dijo Ian poniendo una mano en la barbilla de Annoris alzando su rostro para tener fácil acceso a sus labios y cuando se acercó para besarla Annoris olvidó por un momento quien era. Pero entonces, las imágenes de aquella...
