14. Aún no es seguro

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PRIMERO QUE NADA, quisiera agradecerles por todos los comentarios. Fueron bonitos todos (: 

En otras noticias, la verdad es que comienzan examenes finales y buenos, voy a tener que estudiar mucho y no creo tener tiempo de escribir. Esté capitulo es chico pero es algo (: Espero que les guste y también espero escribir lo más pronto posible. 

Y en cuanto al sexo de los niños no descarten cualquier posibilidad (:

Se movía de un lado a otro en la cama, se quitaba las cobijas para al instante volvérselas a poner. No podía dormir, sus hijos se movían bastante y a demás su espalda le empezaba a doler. Y con aquel estómago era especialmente molesto acomodarse, ya no podía dormir boca-abajo, como siempre lo hacía, ahora tenía que dormir de lado y abrazando una almohada que la mataba de calor. Pero estar sin la almohada era muchísimo peor y a demás, a pesar de todas las advertencias en todos los libros que había leído, no estaba acostumbrada aún a soltar tantos gases.

Quería un vaso con agua, pero le daba miedo ir hasta la cocina, caminar por aquellos pasillos obscuros que en la noche parecían encogerse. Si, sería madre pero eso no significaba que no tuviera miedo, después de todo era una simple adolescente de 16 años.

"Solo es agua, puedo resistir hasta mañana" pensó ignorando a su garganta seca. Y no se hubiera levantado si no hubiera sido por la imagen perfecta de aquellas galletas en su mente.  Fastidiada por unos estúpidos antojos y su garganta se paró y encendió la luz de golpe. Entre más luces prendidas mejor.

Sentía tanto miedo y no sólo por estar sola en la cocina a mitad de la noche. Sentía miedo sobre su futuro, lo que pasaría cuando los niños nacieran.

Creía haber aceptado el hecho de estar embarazada a sus 16 años pero aparentemente aún no lo hacía.

A pesar de tener a Ian a su lado, de tener a una madre que resultaba ser más fuerte de lo que ella había pensado seguía sintiendo que nada era correcto.

Ya no estaría más en la escuela, su amiga avanzaría sin ella, tendría un futuro, una profesión, podría viajar, hacer todo lo que quisiera hacer mientras que ella se quedaría ahí, cuidando a dos niños que no importando qué, ya amaba.

Sin embargo no se sentía preparada. ¿Qué pasaba si ella no era suficientemente buena como madre?

Eran dos bebés a quien cuidaría, dos personitas que dependerían completamente de ella. En ocasiones (la mayoría de las veces) se sentía capaz de hacerlo pero había otras, como esa noche, en la que los miedos eran mucho más fuertes.

Esa noche se sentía insegura. No creía poder darles lo mejor.

No era que no los quisiera, en realidad sabía que ya los quería, por eso mismo pensaba en esa opción. ¿Qué les podía dar ella? Dependía completamente de su madre y de alguna forma de Ian. No era precisamente independiente ¿Cómo cuidaría de alguien si no era capaz de cuidarse a si misma?

Había creído ser una persona fuerte, madura e independiente, alguien capaz de afrontar cualquier problema llegando a la mejor solución. La vida le hizo dar cuenta que no era así y que tal vez nunca lo había sido, el asunto era que ya no sabía quién era. Todo había cambiado desde el momento en que quedó embarazada.

Ahora ya no era tan fuerte y mucho menos independiente. ¿A caso sería la mejor opción dar en adopción a sus hijos?

Le partía el corazón pensar que sus hijos estarían en los brazos de alguien más que no fueran los suyos. ¿Serían buenos con ellos? ¿Los querrían de la misma manera que ella lo hacía?

Sabía que no..

También estaba Ian. No habían hablado de que harían, sólo habían hecho una apuesta que no estaba tan segura de que fuera tan real ¿Casarse? Sin embargo al menos esa apuesta le daba a entender que Ian quería a sus hijos con él, con los dos.

Y eso le hizo preguntarse ¿Ian estaría preparado o asustado igual que ella? Porque el embarazo es un cosa y tener a los niños es otra. Entonces se recordo metalmente hablar con él.

Porqué dándolos en adopción o no las cosas entre ellos cambiarían.

La única cosa que los unía eran los niños y si decidían quedarse con ellos le parecía injusto que los niños vivieran separados de su padre (porque se negaba a creer que la apuesta era real), pero tampoco podría entregárselos a él.

Si los daban en adopción nada les quedaría, nada habría ya entre ellos. Y una parte de su corazón – sino es que todo – se rompería, no sólo por entregar a sus hijos, también por la separación que significaría con Ian.

 -Ustedes no se preocupen – se dirigió a su estomago con ternura. – Mamá está siendo débil, eso es todo. – les aclaró - Ustedes dos se quedaran con mamá y papá, - Les prometió. ¿No estaba siendo egoísta al quedárselos? 

Embarazo adolescenteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora