Caminaba sosteniendo en sus manos su realidad.
Tal vez esa pequeña fotografía en blanco y negro representará alegría para cualquier mujer casada y preparada para tener un bebé, pero para Annoris significaba todo lo contrario.
Por fin se daba cuenta de que tan real era todo. ¡¡Estaba embarazada!! No era una pesadilla, no era ninguna tragedia como había creído hasta ese momento, simplemente era una realidad. Una realidad que debía afrontar.
Tenía tantas cosas que pensar y en su mente los problemas la golpeaban sin tener solución.
El asunto era que todo tomaba un color diferente, pero después de su cita con él doctor su vida parecía tener un doble giro, un doble cambio.
Cuando se enteró que estaba embarazada buscó información sobre "adolescente embarazadas" empezando sobre el tema de aborto. Algo que había pensado seriamente, y aún así había bastado ver unas cuantas páginas en internet para entender que esa no era la opción que buscaba.
Después siguió leyendo sobre casos de chicas que se quedaron con el bebé, la mayoría relataban lo difícil que había resultado pero como al final lo recomendaban altamente. Pero el mayor problema que Annoris encontró es que muchas de ellas contaban con el apoyo del padre.
Con el tiempo sólo podía pensar "Un problema a la vez". Por fin se había librado de la decisión de seguir o no el embarazo, después se encargaría de ver que haría en los meses siguientes.
Mientras tanto, siguió caminando. Paso a paso sentía cómo su corazón latía cada vez más deprisa. Cada célula de su ser recordaba ese lugar. Miró la entrada de la casa. Suspiró sabiendo que Ian se encontraba en ella.
Se lo tenía que contar, tenía que decirle que tanto lo necesitaba, tal vez él la mandaría a volar una vez más pero esa vez no sería culpa de ella. Se acercó al timbre apretando -casi arrugando - la ecografía en su mano.
-¿Quién? - escuchó decir en el altavoz del timbre. Ella miró nerviosa a los alrededores sintiendo como todo valor se esfumaba.
-Soy yo, Annoris - murmuró asustada de que Ian no le abriera la puerta, pero no fue así.
Tardó más de 10 minutos en salir, tiempo en el que Annoris se debatía entre quedarse o marcharse y dejar de una vez por todas a Ian fuera del embarazo, el problema era que no podría seguir con el embarazo si él no estaba presente así que se quedo y cuando Ian abrió la puerta su corazón se detuvo.
Ian traía puesto un pijama de pantalón rayado y una playera sencilla blanca y vieja. Se veía encantador, con su cabello despeinado y su sonrisa a medias, sin embargo la única diferencia eran esas ojeras que ensombrecían su rostro juguetón.
-Pasa - le dijo sin mostrar algún destello de sentimientos. Si sentía miedo o culpa Ian lo cubría con una perfecta máscara de indiferencía. Se hizo a un lado para que Annoris entrará y ella lo hizo con la escalofriante familiaridad de esos pasillos.
La última vez que estuvo allí había sido en los brazos de Ian, cegada por la pasión, besando el cuello y lunares del hombre que ahora la miraba como si de una desconocida se tratara.
-¿Quieres un vaso con agua? - preguntó Ian sentándose justo al frente de ella. Annoris negó nerviosa mirando a cada rato la ecografía en sus manos y la puerta que le parecía tan distante.
¿Todavía podía irse? La respuesta era un no, no quería verse cómo una tonta. Había ido allí por una razón y no planeaba irse sin que Ian se enterara de cómo se sentía.
Hubo un largo silencio antes de que Annoris se atreviera a hablar.
-Ten - le dijo tendiéndole la fotografía, él la recibió sin saber de qué se trataba. La miró con atención, le daba vueltas tratando de entender que era eso. -Es una ecografía - aclaró irritada por la ignorancia del chico. Annoris se paró y con paso lento se acercó a Ian tratanto de explicarle al igual que el doctor lo había hecho con ella. Se sentó a un lado se él, agarró la ecografía sintiéndose aterrada de tener esa pequeña fotografía en sus manos. - Bueno... - empezó a decir con cautela. Miró de reojo una y otra vez a Ian tratando de captar su reacción en el momento exacto en el que le dijera. - A penas tengo 2 meses y medio. Así que no vas a encontrar gran cosa. Pero si vez la única parte en negro... - Annoris notó como Ian asintió nervioso y de vez en cuando volteaba a diferentes lados tratando de evitar el momento. Annoris no lo culpaba, a ella también le sudaban las manos, no sabía cómo reaccionaría y eso le asustaba - y dentro de esa parte negra hay dos circulitos blancos - dijo lentamente incomoda por la cercanía de Ian - Bien, pues te presento a tus hijos - soltó la bomba cómo el doctor lo había hecho con ella.
-¿Hijos? ¿De qué hablas? - murmuró inquieto, soltando la ecografía como si le quemará las manos. De un salto se paró - ¿No es sólo uno? - preguntó como un niño asustado por entregar las calificaciones a su madre. Annoris lo miró y negó con la cabeza ¿A caso Ian pensaba que podría bromear con algo así? Sin embargo ella no estaba más tranquila que él, así que dando un gran suspiro de cansancio dijo:
-Eso pensaba yo. Me imagine que si no querías saber de un niño menos de dos, pero tenía que informarte - aclaró encogiéndose de hombros, no soportaba estar cerca de él porque cuando lo estaba todo su cuerpo y corazón reclamaban el consuelo y apoyo de Ian.
Y después de eso cayo en silencio toda la sala. Ambos se miraban detenidamente sin saber que decir ni que hacer.
Ian no se atrevía a hablar. No sabía que decir, todavía no estaba seguro de como sentirse. Era extraño, esa chica guapa de ojos claros tendría un hijo de "él" y no había duda de que el hijo fuera suyo.
Cuando la chica le informó que estaba embarazada sintió cómo un balde helado de agua caía por todo su cuerpo y esa sensación le asusto. Se marchó y en los días siguientes intentó con toda sus fuerzas olvidar a Annoris, hacerla a un lado y fingir que nada de eso había ocurrido, pero no funcionó, no pudo dejar de pensar en ella ni un sólo minuto. Pensó en ella en cualquier lugar, el más insignificante detalle conducía sus pensamientos hacía esa hermosa chica, unas veces la veía como madre otras como un objeto erótico. Todo dependía del lugar y su humor. Sin embargo tenerla ahí, justo en frente le hizo dar cuenta que su vida cambiaría.
-Ian, sé que no quieres estar con nosotros. No te culpo, pero estoy asustada y no sé que más hacer - dijo Annoris empezando a llorar y odiarse al hacerlo. No acostumbraba a llorar pero las hormonas y la situación se lo impedían.
A sus veintitres años nunca se imaginó en la situación que se encontraba. Él se imaginaba que a esa edad su único y más grande problema sería pasar la universidad y afrontar la realidad de vivir sólo, pero la chica que se encontraba justo ahí, en medio de su vida arruinaba todos sus planes.
"¡¡Maldita seas!! Si nunca te hubiera conocido..." pensó Ian frustrado.
-Mira, sé que no eres el único culpable, pero yo tampoco lo soy así que los dos, tu y yo pasaremos por esto junto. Me vas a acompañar con mi madre para decirle y no pongas esa maldita cara que no es una petición. ¿Por qué no me di cuenta antes de lo inmaduro que eras? Y veremos cómo sale el asunto. No te preocupes mi mamá no nos va a casar. Pero independientemente de ello vas a estar conmigo en el embarazo - dijo con lágrimas que empapaban todo su rostro. Ian la contemplo asustado... Eso, eso era lo que le había gustado de ella, su determinación, su madurez y por supuesto su físico. - Así que te espero mañana en la escuela.
-¿Y qué si no quiero hacer eso? - le dijo desafiante, la única arma que le quedaba.
-Bueno, pues en ese caso esta fue la última vez que me viste - fue lo último que dijo Annoris antes de pararse e irse de esa casa sin esperar que Ian la acompañara.
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Embarazo adolescente
Romance-Tienes unos ojos hermosos - dijo Ian poniendo una mano en la barbilla de Annoris alzando su rostro para tener fácil acceso a sus labios y cuando se acercó para besarla Annoris olvidó por un momento quien era. Pero entonces, las imágenes de aquella...
